Se suele definir una inversión de largo plazo como aquella que se mantiene por un periodo de más de 5 años y donde el factor tiempo tiene un peso decisivo: cuanto mayor sea el plazo de la inversión, más probabilidad hay de acumular mayores rendimientos. Precisamente, para quienes aducen como principal inconveniente de esta estrategia el tiempo que tarda en generar rentabilidad, recordamos el mayor caso de éxito con ella, encarnado por el inversor más popular del mundo y uno de los hombres más ricos: Warren Buffett, que ha hecho de la paciencia su principal “arma” inversora: “El tiempo es el mejor amigo de los negocios maravillosos y enemigo de los mediocres”.

¿Cuáles son las ventajas para optar por una inversión a largo plazo?

  1. Limitación del riesgo

Una de las principales razones para apostar por la paciencia como estrategia frente al corto plazo, en el que las incertidumbres te pueden pasar factura. Con una inversión a largo plazo, se limita ese riesgo intrínseco que lleva aparejada cualquier inversión.

  1. Mayor probabilidad de ganancias y beneficiarse del dividendo

La rentabilidad media se vuelve mucho más estable y cuanto mayor tiempo se permanezca en el mercado, más probable es que la rentabilidad anual media de la inversión sea positiva. Más te beneficias del interés compuesto y los episodios de volatilidad o pérdidas quedan diluidos en el resultado final. Además, cuanto más tiempo mantienes tu inversión más dividendos podrás ir cobrando de las compañías que retribuyen periódicamente a sus accionistas.

  1. Diversificación

Los fondos aseguran una cartera lo suficientemente diversificada como para no temer si ciertas compañías se comportan mal en el mercado. Es decir, que diversificar consiste en invertir nuestro patrimonio en diferentes activos cuya rentabilidad no esté correlacionada. Así, es conveniente invertir en diferentes clases de activos, sectores e incluso regiones geográficas, para compensar y reducir los riesgos y optimizar las rentabilidades.

  1. Apuesta por el value investing

El value investing surge con el objetivo de aprovechar las fluctuaciones a corto plazo de las cotizaciones, para invertir a largo plazo. Los fondos de inversión en valor han conseguido batir al índice de forma sostenida durante décadas, un motivo adicional para apostar por la inversión a largo plazo.

  1. Cumplir objetivos vitales

Hay objetivos personales que se tienen claros pero que no se van a materializar hasta dentro del 10, 20 o 30 años (matrimonio, compra de casa, estudios en el extranjero, jubilación). Una inversión a largo plazo te permite ir generando dinero para ese objetivo y rentabilizándolo durante más tiempo.