Cada participación del fondo de inversión tiene un valor determinado llamado valor liquidativo y que resulta de dividir el patrimonio total del fondo entre el número de participaciones en circulación. El valor liquidativo es el precio de cada participación en un momento dado.

La mayoría de los fondos de inversión publican a diario su valor liquidativo, lo que nos va a permitir calcular la rentabilidad o el retorno sobre la inversión inicial realizada. La rentabilidad de un fondo se calcula como el porcentaje de variación del valor liquidativo entre la fecha de suscripción (compra de participaciones) y la fecha de reembolso (venta de participaciones).  Como en cualquier inversión, es importante señalar que la rentabilidad del fondo puede ser tanto positiva como negativa, siempre según la evolución del valor liquidativo que dependerá del precio de los activos en los que está invertiendo.

Salvo los fondos con una rentabilidad garantizada, en el largo plazo, la rentabilidad está más o menos controlada, si se hace un seguimiento correcto de nuestra cartera bien por nuestra parte o bien por parte de nuestro banquero o asesor patrimonial. Es muy importante destacar que, como en cualquier inversión, debemos tener en cuenta el binomio rentabilidad-riesgo, que supone que a mayor rentabilidad que queramos obtener, más riesgo será el que tengamos que asumir y viceversa.

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