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Invirtiendo en "chollos de segunda mano": así es el mercado oculto del private equity

Vídeo - Invirtiendo en "chollos de segunda mano": así es el mercado oculto del private equity

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Qué pasa cuando un inversor necesita salir antes de tiempo de un fondo de private equity? ¿Sabías que hay fondos especializados en comprar chollos de segunda mano en el private equity? ¿Cómo se hace un comprador con posiciones a descuento y qué ventajas tiene? En esta nueva entrega de Largoplacistas, la sección de mercados privados que hacemos en colaboración con Crescenta, exploramos uno de los rincones más desconocidos —y más interesantes— del capital privado: el mercado de secundarios.

Nos lo explica Ramiro Iglesias, CEO y cofundador de Crescenta, la plataforma española especializada en inversión en activos alternativos, en una nueva edición del podcast Finect Talks (sección en el minuto 15:40):

Qué es el mercado de secundarios y por qué existe

Cuando alguien invierte en un fondo de private equity, la idea es mantener el compromiso durante un horizonte largo, habitualmente en torno a diez años: cinco de inversión y cinco de desinversión. Pero las circunstancias cambian. Un inversor institucional, un family office o un particular puede necesitar liquidez antes de que el fondo llegue a su fin natural. Ahí es donde aparece el mercado de secundarios: un espacio donde se realizan transacciones para mejorar la liquidez de este tipo de productos.

Iglesias distingue dos grandes tipos de operaciones. La primera es el LP stake o LP interest: el inversor (el limited partner) sale al mercado a vender su posición en un fondo. Si ha comprometido y desembolsado diez millones y esa cartera se ha revalorizado hasta quince, puede venderla a un comprador que negocia un precio con descuento, por ejemplo doce o trece millones.

"El que compra lo que hace es darle un evento de liquidez anticipado a este institucional y con ello consigue negociar un precio de adquisición a descuento", explica Iglesias. El vendedor obtiene liquidez cuando la necesita; el comprador entra en una cartera ya formada y con descuento sobre su valoración.

La segunda tipología es el GP stake o GP interest: una operación liderada por el propio gestor del fondo. Ocurre cuando un gestor tiene en cartera un activo que le encanta —lo que Ramiro llama un "activo trofeo"— pero el fondo le obliga a desinvertir por el calendario.

En lugar de venderlo a un tercero, el gestor monta un nuevo vehículo de continuación, levanta capital en el mercado secundario para adquirir ese activo y sigue gestionándolo durante tres o cinco años más.

"El inversor que ya estaba va a recibir la plusvalía por la venta y le voy a ofrecer a los que quieran continuar conmigo que puedan seguir expuestos a esta compañía que quiero seguir explotando porque considero que tiene mucho más valor", resume.

El rastro del private equity: descuentos reales y cómo se consiguen

Hay una diferencia fundamental respecto a invertir en primario: el comprador de secundarios ya conoce la cartera. Sabe en qué empresas está, cómo han evolucionado, qué resultados han tenido. Desaparece lo que en el sector se llama el riesgo blind pool, el riesgo de no saber qué hay dentro del fondo cuando se entra.

Los descuentos son reales y significativos. Iglesias pone como ejemplo el año 2022, cuando la caída de las bolsas redujo el peso relativo de la renta variable en las carteras institucionales y obligó a muchos a vender posiciones de private equity para reequilibrar sus asignaciones. "El estándar del mercado es comprar normalmente a un 15 o un 20% de descuento sobre el precio de valoración de esa posición", explica.

Eso sí, no todo lo que está a descuento es una buena oportunidad. La selección importa. Desde Crescenta, la lógica que aplican es invertir en el mercado secundario solo en gestoras y fondos en los que ya confían desde el primario.

"Cuando identificamos gestores en los que hemos invertido recientemente y vemos una oportunidad de invertir en un fondo cerrado del pasado, eso nos genera especial interés, porque ya hay convencimiento de gestora, de fondo y de equipo", señala.

¿Cómo funciona un fondo de secundarios de private equity?

Para acceder a este mercado, Crescenta lanzó un vehículo especializado en transacciones de secundario, tanto LP como GP stakes. Dado que el mercado más desarrollado está en Estados Unidos —el más antiguo y con más volumen institucional—, buscaron un partner global para operar: Mercer, una gestora neoyorquina que gestiona cerca de 47.000 millones de dólares y que adquirió recientemente Altamar en España.

A través de esta alianza han completado ya cuatro transacciones de GP stakes, vehículos de continuación sobre activos trofeo de gestoras. Uno de los ejemplos que comparte Iglesias es una compañía de saneamiento e infraestructuras de cañerías en Estados Unidos, gestionada por Newmont, una gestora en la que Crescenta ya había invertido en primario.

El fondo original había conseguido multiplicar por tres o cuatro veces el dinero en los últimos años y el gestor quería seguir explotando el activo porque veía mucho recorrido adicional. "Tenemos unas altas expectativas de rentabilidad de este tipo de transacciones, porque el gestor conoce muy en profundidad la compañía y los procesos de transformación en esa nueva fase son mucho más rápidos", explica.

Secundario vs.primario: qué esperar de cada uno

Para el inversor que ya conoce el private equity en primario y quiere entender qué cambia al incorporar secundario a su cartera, Iglesias establece las diferencias clave. En secundario, el capital se llama más rápido —el periodo de llamadas es de dos a tres años en lugar de cinco— y la desinversión también es más ágil. Eso significa que el dinero empieza a trabajar antes.

A cambio, la rentabilidad esperada es algo inferior: en torno a un 15% neto anualizado frente al 18% que buscan en el primario de Growth, y los múltiplos sobre la inversión oscilan entre 1,5 y 2 veces en lugar de las 2,5 veces del primario.

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Este contenido puede ser catalogado como material de marketing. No constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos y rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.


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