Vídeo - Un fondo que gana cuando sube la inflación y los tipos de interés: bonos flotantes
La inflación ha vuelto a repuntar en septiembre (4,9% en España), el BCE ya ha subido tipos dos veces este año y no se descarta una tercera. En este escenario, muchos inversores buscan productos de renta fija que se adapten a un entorno de tipos altos sin asumir el riesgo de duración de los bonos tradicionales. Una de las opciones que más interés está despertando son los fondos de bonos flotantes.
En esta nueva edición de El Fondo del Mes, la sección que hacemos en colaboración con Self Bank dentro del podcast Finect Talks, Victoria Torre, responsable de Oferta Digital de Self Bank, analiza el DWS Floating Rate Notes, uno de los fondos más buscados y comparados del momento en Finect, y explica por qué este tipo de productos pueden tener sentido en el entorno actual.
Qué son los bonos flotantes y por qué están en el radar del inversor
Un bono flotante es un bono cuyo cupón no es fijo, sino que se va ajustando periódicamente en función de un índice de referencia, habitualmente el Euribor más un pequeño margen. Si los tipos de interés suben, el cupón del bono sube. Y si bajan, también lo hace.
Torre lo resume con una comparación muy intuitiva: "Es como si tuviéramos una hipoteca tipo variable, pero al revés. En vez de pagar nosotros un interés que cambia con el Euribor, somos nosotros los que cobramos en función de la evolución de ese índice de referencia".
Este mecanismo los convierte en una opción atractiva cuando los tipos están altos o se espera que se mantengan elevados durante un periodo prolongado, porque el rendimiento del bono se va adaptando al entorno. La otra cara de la moneda es evidente: si los tipos bajan, el inversor también cobraría menos.
DWS Floating Rate Notes: cómo invierte y qué lo hace interesante
El DWS Floating Rate Notes invierte en deuda pública y bonos corporativos denominados en euros (o cubiertos a esa moneda) con tipo de interés mayoritariamente variable. La selección de las inversiones queda a discreción del gestor, lo que le da un perfil de gestión activa dentro de un universo muy conservador.
Los números que destaca Victoria Torre explican bien por qué está atrayendo tanto interés. La volatilidad del fondo se sitúa en el 0,36%, una cifra tan baja que, como ella misma señala, "podríamos pensar incluso que nos estamos equivocando". Invierte en calificación crediticia de alta calidad: casi un 58% de la cartera está en A, un 23% en doble A y un 5% en triple A. El cupón medio ronda el 3,2% y la duración es de apenas 1,3 años, lo que reduce mucho la sensibilidad a los movimientos de tipos en los plazos más largos.
La cartera está muy diversificada, con aproximadamente 540 bonos, y ninguna posición individual supera el 1%. "Estamos muy poco expuestos a posiciones individuales que pudieran ir mal", apunta Torre, lo que contribuye a que la volatilidad esté tan controlada. Entre las principales posiciones aparecen emisiones de entidades como Barclays o BNP, con rentabilidades que rondan el 3%.
¿Tiene sentido ahora o el escenario puede cambiar?
Victoria Torre reconoce que hay un debate abierto sobre cuánto tiempo se mantendrán los tipos en niveles elevados. El mercado descuenta que la inflación va a ser persistente y que la actuación de los bancos centrales seguirá siendo restrictiva durante un periodo prolongado.
Los expertos de Self Bank, sin embargo, matizan esa lectura: consideran que los tipos podrían no mantenerse tan altos durante tanto tiempo, porque eso supondría un lastre adicional para la economía. "Nuestros expertos consideran que a lo mejor no es tanto tiempo, porque esto significaría poner un lastre adicional a la economía", explica.
En cualquier caso, subraya que mientras los tipos sigan elevados, este tipo de productos conserva su atractivo. Y una de sus ventajas es que, al tener un vencimiento tan corto, la visibilidad sobre lo que puede pasar con la cartera es mayor que en otros productos de renta fija. "Al ser bonos con un vencimiento tan corto, nos da un poco más de tranquilidad", señala. Esa misma premisa, añade, es la que aplican al resto de sus recomendaciones de renta fija: plazos cortos o intermedios y alta calidad crediticia.
¿Y los monetarios? Ojo con la inflación
Victoria Torre también aborda la alternativa que muchos inversores están eligiendo: quedarse en fondos monetarios. Su mensaje es directo: pueden tener sentido como parte de una cartera, pero no como única alternativa. La rentabilidad media de los depósitos a plazo en España durante 2026 se sitúa en el 1,8% (datos del Banco de España, de enero a julio), y los fondos monetarios también están ofreciendo rendimientos por debajo de la inflación en la eurozona, que se sitúa en el 3,2%.
"Si en estos momentos estamos en monetarios y miramos la rentabilidad, decimos: bueno, no está mal para no tener prácticamente riesgo. Pero tenemos que tener en cuenta que no estamos logrando batir la inflación", advierte. Su recomendación no es abandonar los monetarios, sino complementarlos con productos que, en conjunto, permitan superar la pérdida de poder adquisitivo.
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Este contenido puede ser catalogado como material de marketing. No constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos y rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.