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Las 3 cosas que mira un analista de bolsa antes de comprar una acción

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Antes de darle al botón de comprar una acción, ¿qué mirar? ¿El gráfico, el PER, lo que dicen las noticias? ¿Y en qué orden? ¿Y qué tiene que pasar para que digas "esta no", aunque los números parezcan buenos?

En esta nueva edición de Finect Talks abrimos la caja de herramientas de un analista profesional para entender cómo se mira una compañía antes de meter dinero. Para ello hablamos con Manuel Pinto, Analista de Mercados de XTB, que comparte el proceso que sigue cuando le llega un valor a la mesa, los ratios que de verdad le importan, los datos macro que mueven el mercado y los errores más habituales del inversor particular antes de comprar (o vender) una acción.

Lo primero que abre: el gráfico, y luego el análisis top-down

Pinto reconoce que no siempre sigue el mismo orden, pero sí que hay un primer filtro casi automático: el gráfico. No tanto como un análisis técnico cerrado con decenas de indicadores, sino como una foto rápida de la tendencia. "Normalmente solemos mirar primero el gráfico, más que un análisis técnico. Sobre todo soportes, resistencias, canales, el RSI, el MACD, las bandas de Bollinger", explica. Si una compañía está en caída libre perdiendo soportes y no se ve por dónde cogerla, no le dedica la misma atención que a otra que está rompiendo una figura al alza.

A partir de ahí entra lo que llama análisis top-down: de lo macro a lo micro. Primero mira la situación económica general, luego el sector y por último la empresa. "Si vemos tipos de interés a la baja y poco crecimiento económico, a lo mejor los bancos no son el mejor sector para analizar. Si vemos un impulso de la inteligencia artificial que lo quiere comprar todo el mundo, tiene más interés", resume. Solo cuando el gráfico y el entorno acompañan baja al análisis fundamental de la compañía.

Pone un ejemplo concreto que le ha caído esa misma mañana: Cellnex. "Veo el gráfico y está en caída libre, en ruptura de soportes, no sabemos dónde está el siguiente. Son empresas con altos niveles de endeudamiento, y cuando suben los tipos y la rentabilidad de los bonos, tienen que refinanciar deuda a un tipo más alto". Con ese contexto, ni se molesta en meterse a comparar ratios con el sector: pasa a otra empresa.

Nada de buscar "el ratio mágico": depende del sector

Cuando se le pregunta por los dos o tres ratios imprescindibles del análisis fundamental, su respuesta es directa: depende del sector. "No podemos analizar manzanas con peras. Yo no puedo analizar Nvidia con el Banco Santander, porque una tiene unos activos muy grandes y la otra tiene unas futuras promesas de beneficios excelentes y una tasa de crecimiento que es uno de los valores que tenemos que tomar", explica.

Su recomendación práctica para el inversor particular es construirse una tabla por sectores en la que, para cada tipo de empresa, se fije en los ratios que de verdad aportan información:

En bancos, el ROE, el ROA o la rentabilidad sobre patrimonio tangible. En empresas en pleno crecimiento, como las tecnológicas que aún no son rentables, el precio sobre ventas en lugar del PER (que puede dar negativo y no servir para nada). En utilities o compañías con mucha deuda, la deuda neta sobre EBITDA y el coste de financiación. Y en el sector tecnológico actual, muy marcado por la IA, el flujo de caja operativo y el CAPEX. "Me interesa saber si esto es positivo o negativo, porque si es negativo tú tienes que seguir financiando todo esto a través de deuda o emitir acciones, y esto ya es un problema", apunta.

Sobre el ratio más famoso del mercado, el PER, Pinto desactiva un debate recurrente. Hoy el PER forward a 12 meses del S&P 500 está en torno a 19,5, un nivel que coincide con la media de los últimos cinco y diez años. "Con eso, a pesar de que el S&P esté en máximos, podríamos decir que está barato si lo comparamos con la media de los últimos años", señala.

Pero avisa de que el PER por sí solo no basta. "No es tan fácil como mirar el PER y ver si una acción está cara o barata, porque al final todo el mundo lo haría. Esa es la gracia y la complejidad del mercado financiero", resume. Puedes tener los mejores análisis y aparecer un factor exógeno —un conflicto bélico, una decisión regulatoria— que lo cambie todo.

PIB, empleo e inflación: los 3 datos macro que importan

De los datos macro que inundan la agenda cada semana, Pinto se queda con tres como los más relevantes para entender dónde está una economía: el Producto Interior Bruto, el empleo y la inflación. "Estos tres nos muestran un poco el panorama general de cómo se sitúa ahora mismo un país", resume. A partir de ahí, segundo escalón: PMI manufactureros y de servicios, balanza comercial, confianza del consumidor.

Un matiz que considera clave y que muchos inversores pasan por alto: no cuenta solo el dato en sí, sino la sorpresa respecto a lo que esperaba el mercado. "Si el mercado espera un PMI de 52 y sale 58, hay una gran sorpresa. Igual que en la inflación, si se espera un 4 y sale un 5, cuidado", explica. La reacción del mercado se mueve por esa diferencia entre expectativa y realidad, no por el número absoluto.

Sobre los bancos centrales, Pinto recuerda una idea importante: no todas las subidas de tipos son iguales. "No es la misma subida de tipos la de 2022 que la de ahora", avisa. En 2022 se subió por una demanda disparada y una inflación de doble dígito. Ahora el repunte de precios viene principalmente de un shock de oferta —el petróleo tras la guerra en Irán—, y subir tipos agresivamente en ese contexto puede acabar cargándose la demanda sin resolver el problema de fondo.

Una de las paradojas que más despista al inversor particular: por qué a veces un mal dato de empleo hace subir la bolsa en lugar de hundirla. Pinto lo explica así: cuando el desempleo sube, el mercado anticipa que el banco central tendrá margen para bajar tipos, lo que abarata la financiación de las empresas y favorece su actividad. "Esto es bueno para la actividad económica, que haya esos recortes de tipos", apunta.

Pero esa lógica tiene un límite claro. "Hay momentos en los que recortas tipos porque hay una recesión y te da igual, bad news bad news. Si empieza 2008 a caer todo a plomo, por mucho que vayan los tipos a cero va a seguir cayendo", recuerda. No es lo mismo bajar tipos cuando la economía todavía está bien que hacerlo cuando ya no hay forma de salvarse.

El error más habitual al comprar (y al vender)

Para Pinto, el fallo más repetido entre el inversor particular es dejarse llevar por una temática sin analizar la empresa concreta que compra. "Vemos muchas veces información o nos fijamos en temáticas que pueden ir bien, pero esa empresa en concreto no lo va a hacer. Y muchas veces nos fijamos en las que más bajo están, el precio está más bajo, porque decimos: hay una empresa que vale uno, igual está en tres y ganamos un 200%", explica. Un dron, un robot o una compañía de IA pueden encajar en una megatendencia y aun así ser una mala inversión por regulación, por falta de ventas o por el estado de sus cuentas.

A la hora de vender, el proceso es simétrico pero al revés: tendencia bajista en el gráfico, deterioro de los fundamentales por resultados o por cambios de entorno (petróleo subiendo si eres una aerolínea, tipos subiendo si tienes mucha deuda), y señales de debilidad en el análisis top-down. Es ahí cuando empieza a sacar valores de la cartera.

Si tuviera 10.000 euros para invertir hoy

Preguntado por qué haría alguien que empieza desde cero con 10.000 euros en una cuenta corriente, Pinto propone tres bloques, dejando que cada inversor ajuste el peso según su perfil y horizonte.

El primero, un ETF o fondo que replique el MSCI ACWI, no el MSCI World. "Decimos MSCI World, el mundo, pero es el mundo desarrollado. Aquí, en el ACWI, incluye emergentes y China también tiene gran peso. Si China el día de mañana gana la carrera de la IA, a través de este índice vamos a poder capturar rentabilidad", justifica.

El segundo, renta fija americana. Las rentabilidades de los bonos del Tesoro de Estados Unidos están en niveles atractivos y, con la inflación ya controlada en términos reales, empiezan a ofrecer poder adquisitivo positivo. Y el tercero, oro, como diversificador frente al intervencionismo de gobiernos y bancos centrales y como refugio en escenarios de desaceleración. "Nadie puede decir vamos a imprimir más oro. Está fuera del control de bancos centrales y gobiernos", apunta.

Más allá de estos tres bloques, menciona algunas apuestas tácticas que le entusiasman: Brasil y Latinoamérica en general, y materias primas como el cobre. "Brasil, por ejemplo, en Latinoamérica, me encanta. Creo que es una tendencia para los próximos años brutal", resume.

Además, en el Finect Talks de esta semana...

Antes de la entrevista, en la sección de El Corrillo, Alicia y Antonio repasan lo más relevante publicado esta semana en Finect.com: los cuatro factores con los que Columbia Threadneedle encara el cuarto trimestre, la propuesta de Carmignac para que el BCE cambie las reglas del juego, las cuatro razones por las que Allianz Global Investors prevé una Fed más restrictiva, la paradoja germana que analiza La Financière de l'Echiquier y las cuentas que ha echado Vicente a la nueva Cuenta Financia Europa para saber si de verdad compensa. Como novedad Finect, los seis grupos finalistas del Finect Talent 2026, que ya tienen fecha para competir en la gran final.

Después, en El fondo de la semana, en colaboración con Self Bank, Victoria Torre, Responsable de Oferta Digital, analiza el DWS Floating Rate Notes, un fondo de bonos flotantes que gana atractivo con la inflación en el 4,9% y el BCE ya con dos subidas de tipos en lo que va de año. Un activo poco conocido pero que está entrando con fuerza entre las búsquedas de inversores que buscan alternativas a los monetarios y las cuentas remuneradas.

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Este contenido se ha elaborado bajo un criterio editorial y no constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos. Las rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.


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