Vídeo - Las acciones detrás de la IA que nadie está mirando para invertir, según Iván Martín (Magallanes)
¿Y si las mejores oportunidades de inversión ligadas a la inteligencia artificial no están en las grandes tecnológicas... sino en sus fábricas? ¿Y si la IA huele a "grasa y aceite"? Iván Martín, socio fundador, CEO y CIO de Magallanes Value Investors, defiende que el mercado está mirando al sitio equivocado: mientras todos hablan de IA, las empresas industriales que hacen posible esa revolución tecnológica cotizan a precios de derribo.
Lo explicó en el evento especial de apertura de la 8ª temporada de Finect Talks, celebrado en Madrid ante más de cien personas. Su mensaje: hay valor escondido en compañías que el mercado ha etiquetado como aburridas, y la obsesión por las narrativas de moda está creando oportunidades para quien sepa mirar más allá.
La IA también huele a grasa y aceite: la tesis que nadie quiere escuchar
La frase que da título a la última carta trimestral de Magallanes nació de una visita a una fábrica. Iván Martín explica que su equipo fue a conocer las instalaciones de Sandvik, líder mundial en herramientas de corte de alta precisión, una empresa que tienen en cartera en su fondo europeo.
"Es uno de los líderes mundiales en soluciones, en herramientas, en mecanismos de corte de alta precisión. Estamos hablando de espesores más pequeños que un cabello humano, que son críticos para la construcción de un avión comercial", detalla. "Si eso no es tecnología..."
La visita, entre grasa y aceite industrial, le llevó a una reflexión más amplia: se ha producido una apropiación del concepto de tecnología por parte de la IA y lo intangible, dejando fuera a compañías que son igual de tecnológicas pero que no llevan esa etiqueta. "Tan tecnológico es esta empresa como tantas otras que facilitan o permiten el desarrollo de lo que identificamos como hoy en día imprescindible, que es la IA", argumenta. Y ahí, precisamente, es donde Magallanes encuentra sus oportunidades de inversión.
El dato que desmonta la narrativa según Magallanes
Martín pone cifras al escepticismo. En su carta trimestral recoge un dato que, a su juicio, resume el problema: "Más de la mitad de las compañías ya mencionan la inteligencia artificial en sus resultados, pero solo un 2% puede cuantificar su impacto en beneficios". El resto habla de IA sin poder demostrar que les está generando valor real.
Para ilustrarlo, tira de memoria histórica. "Telepizza anunció una página web que iba a distribuir pizzas y dobló de tamaño. ¿Por qué? Por la narrativa", recuerda, trazando un paralelismo directo con la burbuja de Internet del año 2000. "¿La IA será muy útil? Incluso a lo mejor más de lo que pensamos. Pero cuidado con que una buena tecnología, una buena idea, sea una buena inversión".
Martín va más allá y menciona la advertencia del responsable del fondo soberano de Noruega (Norges Bank Investment Management), el mayor del mundo, que en su carta anual alertó de que la bolsa americana, concretamente su componente tecnológico, podría caer "un 30 o un 40%". Una advertencia que el mercado, de momento, ha decidido ignorar.
Amadeus, Syensqo y las "víctimas de la IA" que Magallanes compra
El gestor desgrana varios ejemplos concretos de lo que tiene en cartera, todos con un denominador común: son empresas que el mercado ha dejado de mirar, pero que resultan imprescindibles para que la economía funcione.
Uno de los casos más llamativos es Amadeus. La compañía española, líder mundial en soluciones tecnológicas para el sector turístico, cayó desde los 80 euros hasta la zona de 45-50 por el miedo a que la inteligencia artificial pudiera sustituir su plataforma.
Magallanes hizo lo contrario de lo que dictaba el consenso: "Por el ruido de la IA se ha interpretado que se puede sustituir. Nosotros identificamos que es realmente difícil reemplazar la solución tecnológica. La valoración es muy atractiva. Compramos".
En el segmento de materiales de construcción, Martín señala oportunidades en Francia, un mercado que nadie quiere tocar por la incertidumbre política. Compañías que fabrican productos críticos para impermeabilizar un túnel o para que funcione la industria de la construcción a nivel global. También menciona empresas de bombas y válvulas, esenciales para la refrigeración de centros de datos o el tratamiento de aguas residuales.
Y está el caso de Syensqo, la empresa química belga cuyos compuestos avanzados son literalmente insustituibles: "Sin sus compuestos, un avión no puede volar. La industria médica, por ejemplo la hemodiálisis, no podría funcionar sin los compuestos químicos que suministra Syensqo". Empresas invisibles para el mercado, pero que sostienen industrias enteras.
Europa: donde nadie quiere invertir es donde está la oportunidad
Para el inversor que piensa que si no está en Estados Unidos se está perdiendo la fiesta, Martín tiene una respuesta directa: "No hay correlación entre ganar dinero y comprar algo que está de moda. De hecho, lo que estás haciendo cuando compras algo que está de moda o está caro es hacer rico al que te lo vende".
Europa, con Francia política y económicamente revuelta, con la guerra a las puertas del continente, sin cohesión ni energía barata, está exactamente donde Magallanes quiere pescar. "Las oportunidades a futuro se originan porque compras barato, y generalmente compras barato cuando el entorno es feo, cuando alguien tiene apuro por vender o cuando alguien no quiere comprar", razona.
Martín recuerda que España vivió una situación similar hace años: "Nos quedamos sin voz de tanto decir hasta qué punto estaba barato. Un inversor extranjero nos dijo: 'Spain is not investable'". Y sin embargo, los que compraron entonces recogieron después una de las mejores rentabilidades de la década. Su visión es que ahora le toca a Francia ese mismo papel de mercado rechazado por todos.
Preguntado por la metáfora que podría definir los próximos cinco años de inversión, Martín no duda: "Haz lo contrario de lo que te dice el estómago. El estómago te pide salir corriendo. Haz lo contrario". Una frase que resume la filosofía que ha guiado a Magallanes desde su fundación: mantenerse al margen de los ruidos de mercado, comprar lo que nadie quiere y esperar a que el precio haga su trabajo.
Porque, como recuerda con la convicción de quien lleva décadas aplicándolo, "la ganancia está en el precio de compra. Si tú has comprado realmente barato, tienes un porcentaje muy alto de la ganancia ya hecho".
Te puede interesar
- Fondos de inversión en Europa
- ETFs para invertir en Europa
- Fondo que gestiona Iván Martín: Magallanes European Equity
Este contenido se ha elaborado bajo un criterio editorial y no constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos. Las rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.