Nuestra gestora de renta fija Cristina Martínez, responde a las preguntas sobre el cambio de política del BCE realizadas por la publicación Inversión & Finanzas.

-El panorama de la renta fija se había enturbiado de cara a la previsión de subidas de tipos este año y a la retirada del QE... Con la nueva postura del BCE, ¿el activo vuelve a ganar atractivo o al menos, hay menos riesgos en renta fija española y europea?

El cambio de política del BCE supone la confirmación de que la liquidez elevada del Eurosistema no va a descender de forma abrupta los próximos meses e implica un soporte importante para el mercado de renta fija europea en general y española en particular. La renta fija tanto pública como privada se puede seguir beneficiando de flujos netos de entrada por parte de los inversores a pesar de que el BCE sólo lleve a cabo reinversiones y no compras nuevas de activos.

La zona corta de la curva de tipos europea va a estar incluso más anclada en niveles reducidos. En la zona de medio y largo plazo, la normalización que los inversores llevamos tiempo anticipando se va a retrasar o va a tener lugar de forma muy gradual, si tenemos en cuenta que al efecto de exceso de liquidez disponible hay que añadir el contexto macroeconómico de crecimiento moderado en la zona euro (el PIB avanza al tasas del 1,1%) y la ausencia de presiones inflacionistas a la vista (IPC  de febrero: 1,5%).  

-¿Supone un alivio que el BCE vaya a seguir apoyando los mercados o es una prueba de que la adicción de los mercados continuará y es una señal peligrosa, cómo lo valoráis?

Nosotros valoramos de forma positiva las medidas anunciadas. En nuestra opinión, son un reflejo de la actitud prudente del BCE. Esta institución es consciente tanto de los riesgos que para los mercados implica pasar de una política muy expansiva a una restrictiva de manera repentina como de la necesidad de apoyar al sistema financiero europeo, especialmente a las entidades de la periferia europea (que son más dependientes de las inyecciones de liquidez del banco central). Adicionalmente, el mantenimiento de condiciones financieras muy laxas es un requisito necesario para la estabilización de la actividad económica de la eurozona.  Por tanto, las bases para una evolución favorable de los activos de renta fija y del crecimiento económico son las adecuadas.

-¿Esperabais su cambio de postura? ¿Qué supone para vuestra gestión el retraso en la subida de tipos y para cuando esperáis el primer movimiento al alza?

Nosotros asignábamos una probabilidad muy alta a que se introdujeran nuevas inyecciones de liquidez a la banca en la reunión de marzo, como ha ocurrido, o en la reunión del 10 de abril por lo que no ha supuesto ninguna sorpresa. En cuanto a los tipos de interés, nuestra expectativa no era de subida en los tipos oficiales de manera inminente pero sí ha sido más inesperado que el propio BCE haya cambiado su guía sobre los tipos de interés. El sesgo ha sido más bajista de lo anticipado, puesto que ha señalado explícitamente que los tipos se mantendrán en su nivel actual al menos hasta finales de 2019 y, en cualquier caso, tanto como sea necesario. El primer movimiento al alza en el tipo de depósito pensamos que podría producirse a mediados de 2020 pero la actuación del BCE va ser muy dependiente de los datos económicos de la eurozona.

Para los gestores de renta fija, el retraso en la subida de tipos supone que las rentabilidades de los activos monetarios van a continuar bajas durante un período prolongado de tiempo y su expectativa de rentabilidad es reducida. Para obtener rendimientos mayores hay que invertir en activos de plazos superiores.

-Sobre los nuevos programas de liquidez... ¿qué suponen y a quién favorecen en el mercado de deuda?

Las nuevas operaciones de financiación a largo plazo para la banca europea  (TLTRO III) son un instrumento que va a ayudar a las entidades financieras a gestionar el vencimiento de las anteriores subastas de liquidez (TLTRO II). A partir de junio de 2019 las anteriores subastas dejan de computar en la ratio de financiación estable neta. La mayor parte de la banca europea no hubiera tenido problemas para cumplir los ratios exigidos dados los niveles de liquidez que existen en mercado actualmente. No obstante, la banca italiana es la que se va a ver más favorecida, teniendo en cuenta que pidió alrededor de un tercio del total prestado por el BCE a través de las TLTRO II (250.000 de un montante total de 740.000 millones).

El mercado de deuda pública periférico ya se ha visto muy beneficiado de las nuevas medidas de liquidez del BCE gracias a que los bancos europeos van a poder seguir comprando bonos soberanos. Un efecto adicional que puede tener la nueva inyección de liquidez es que se va a reducir la emisión de deuda senior por parte de la banca al disponer las entidades de una fuente alternativa de financiación por lo que en nuestra opinión la deuda senior financiera puede tener un buen comportamiento relativo. 

-En general, a la hora de gestionar vuestras carteras de renta fija... ¿qué cambios podéis implementar debido al nuevo entorno con un BCE más acomodaticio? ¿Qué activos de renta fija ganan atractivo y cuáles lo pierden?

En un entorno de tipos más acomodaticio, la renta fija privada gana atractivo frente a la deuda pública. Históricamente, los diferenciales que los compradores de bonos privados exigen a estos activos frente al mercado interbancario se mantienen en niveles reducidos cuando no hay expectativas de repunte de tipos de interés, lo que es un factor que soporta su evolución. Además, en este momento, un gran número de bonos corporativos ofrecen rentabilidades superiores a los bonos públicos y hay buenas oportunidades de inversión, siempre de forma muy selectiva.

Dentro de la renta fija privada, la categoría de bonos high yield va a seguir muy solicitada por los inversores, en su proceso de búsqueda de rentabilidad, por el atractivo binomio rentabilidad/riesgo que presenta.

También anticipamos un buen comportamiento para la deuda emergente. El tono menos tensionador de la Reserva Federal y la ampliación del diferencial de crecimiento entre las economías desarrolladas y las emergentes pueden favorecer una evolución positiva los próximos trimestres. Creemos que tanto la deuda soberana como la de compañías de los países emergentes tiene un potencial de revalorización elevado.

 

 

 

Cristina Martínez Juste

Gestora de Fondos de Inversión

Ibercaja Gestión