Todo indica que el inicio de año en renta variable puede ser considerado como histórico, con rentabilidades que ya superan el doble digito en los principales mercados en apenas dos meses. Incluso el sector financiero se ha sumado a la fiesta en esta semana, quedando tan solo las compañías de telecomunicaciones con números negativos en agregado. En Europa, tan solo el 20% de las compañías cotizadas acumulan rendimientos negativos. Con una mayor amplitud de análisis, ya se han recuperado el 50% de las pérdidas desde los máximos de enero de 2018. La pregunta es clara, ¿queda recorrido? La respuesta quizás no sea tan clara. La renta variable europea cotiza actualmente en términos de múltiplos históricos con prima del 10% (en el año 2015 llego a ser del 30%). La clave va a estar como siempre en la evolución de las estimaciones de beneficio de las empresas europeas. El año pasado, tomando como referencia el índice EuroStoxx 50 los beneficios cayeron un 3.8%. Para este año se espera un crecimiento del 7.4%. En la medida que los malos datos económicos que desde octubre hemos conocido no se traduzcan en una recesión en los beneficios, se le puede dar el beneficio de la duda a las subidas actuales. Paciencia y prudencia a la hora de plantearse añadir más riesgo. No por veraz puede seguir siendo válido en este entorno el argumento que nos indica que hay que aumentar riesgo dado que no existe activo alternativo como opción de inversión.

 

Javier Alfonso Rillo Sebastián

Gestor de Fondos de Inversión

Ibercaja Gestión