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Mutuactivos Semanal | Ganadores y perdedores

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Por Ignacio Dolz de Espejo, director de Soluciones de Inversión y Producto de Mutuactivos.

En las últimas semanas hemos visto una corrección relevante en muchas compañías tecnológicas, especialmente dentro del software empresarial. El movimiento ha sido lo suficientemente intenso como para reabrir una pregunta habitual en los mercados: ¿estamos ante una burbuja en inteligencia artificial?

No pretendo responder esa pregunta en este artículo, sino afirmar que la IA no va a beneficiar por igual a todas las empresas. Habrá ganadores y perdedores. En estas líneas vamos a tocar algunos de ellos

El mercado ha empezado a preguntarse por algo tan básico como los beneficios futuros. Y el foco se ha desplazado hacia el software empresarial tradicional: gestión de clientes, análisis de datos, contabilidad, fiscalidad, leyes, recursos humanos o cumplimiento normativo sobre modelos de suscripción estables y márgenes elevados. Hasta hace muy poco, estos negocios se consideraban la parte más defensiva dentro del sector tecnológico. Sin embargo, en los últimos meses hemos visto caídas muy severas en este segmento: Salesforce ha llegado a caer más de un 20% en unas semanas y en los últimos meses Oracle ha corregido un 40%, Servicenow un 51% y Workday un 36%.

La reciente presentación por parte de Anthropic de una herramienta capaz de automatizar trabajo legal complejo —revisión de contratos, cumplimiento normativo, informes jurídicos o acuerdos de confidencialidad— ha actuado como catalizador. Muchas de estas tareas eran realizadas por despachos, departamentos legales internos o software altamente especializado. Si la IA puede revisar contratos, ¿qué le impide auditar cuentas, calcular impuestos o analizar riesgos financieros? Esa posibilidad ha provocado un cambio brusco en la percepción de riesgo. No hablamos solo de software legal. Hablamos de sustitución potencial en una amplia gama de servicios B2B que hasta ahora parecían difíciles de automatizar.

La historia económica está llena de ejemplos similares. Amazon no mejoró las librerías, las hizo irrelevantes. Netflix no optimizó el alquiler de vídeos, lo sustituyó. Y el streaming ha hecho lo mismo con la televisión por cable.

Cuando una tecnología ofrece el mismo servicio a menor coste y con mayor flexibilidad, el modelo anterior queda bajo presión, incluso aunque adopte parte de esa tecnología. Muchas de las compañías que hoy sufren ya estaban incorporando IA en sus productos. Pero el mercado empieza a preguntarse si eso será suficiente cuando un tercero puede ofrecer el mismo resultado sin necesidad de su plataforma.

En el año 2000, el exceso de inversión de aquella burbuja no impidió que internet terminase transformando la economía. Hoy sucede algo similar. Compañías como Anthropic están apostando por un escenario en el que la IA alterará capas enteras de la economía de forma difícil de anticipar, y los mercados empiezan a tomarse esa posibilidad en serio.

Los ganadores

Si hay un sector donde la IA está generando valor real, es salud y biotecnología. En este caso la IA no sustituye un producto existente, sino que amplía las capacidades de los profesionales: descubrimiento de fármacos, análisis de datos biológicos, diagnóstico asistido o automatización hospitalaria.

La aportación es clara: tiempos más cortos, costes menores y reducción de riesgos. Lo mismo empieza a suceder en automatización industrial y robótica avanzada: mantenimiento predictivo, optimización de activos, mejoras de productividad. Impacto directo en beneficios, sin sustituir un software existente.

Estamos convencidos de que el sector salud será uno de los grandes ganadores a medio y largo plazo y todavía cotiza con una valoración razonable.

Y también están los ganadores inesperados. Uno de los mejores ejemplos es Walmart, cuya capitalización ha alcanzado recientemente el billón de dólares. Un minorista tradicional que se ha beneficiado enormemente de la IA aplicada a logística, inventarios y precios. No disrumpe su negocio, lo hace más eficiente. En compañías de márgenes ajustados y escala gigantesca, eso es decisivo.

La IA pone en peligro los modelos de negocio que puedan ser sustituidos por agentes o modelos generalistas de IA.

Los mayores ganadores serán aquellos capaces de ofrecer servicios, información o capacidades difíciles de replicar por la IA, o que la utilicen para reforzar ventajas competitivas ya existentes.

La inteligencia artificial no es una moda, pero tampoco es un cheque en blanco. El mercado empieza a separar historia de realidad.

 

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