El comienzo de 2018 ha vuelto a traer traído la volatilidad a las bolsas. De hecho, las principales plazas se encuentran en rojo: las acciones del Reino Unido han perdido más del 7%, mientras que Japón ha bajado casi un 5%. Incluso Estados Unidos, que se encuentra en un momento de expansión económica, también ha sufrido pérdidas. Tras estas caídas, nos podemos plantear: ¿están estas acciones baratas?

Para determinar si un activo está caro o barato, nos valemos de las valoraciones. Aunque son inútiles para predecir los movimientos del mercado a corto plazo, para el inversor a medio y largo plazo son una herramienta esencial. A continuación describimos las principales métricas.

¿Cómo valorar los mercados de valores?

Los inversores disponen de diferentes maneras para medir las valoraciones del mercado, cada una con sus ventajas y limitaciones. 

- PER adelantado: esta es una medida de valoración muy común es el PER (Price to Earnings Ratio por sus siglas en inglés) o múltiplo de precio-beneficio. Se calcula dividiendo la capitalización bursátil de la compañía (precio por acción x número de acciones) entre el beneficio neto estimado para los próximos 12 meses. Cuanto más bajo sea este múltiplo, más barata estaría la compañía.

El problema de usar este indicador es que nadie puede saber cuánto va a ganar una compañía en el futuro. Los analistas intentan estimar los beneficios pero la cifra es orientativa y en ocasiones puede hacer que las acciones parezcan más baratas de lo que realmente son. 

- PER de los últimos 12 meses: funciona de manera similar a la anterior pero tiene en cuenta los beneficios de los últimos 12 meses. A diferencia del PER adelantado, no implica previsión. Sin embargo, tener en cuenta solo los últimos 12 meses también pueden dar una imagen desdibujada, sobre todo si las ganancias se han desplomado. 

- CAPE: también conocido como el PER de Shiller o el PER cíclico ajustado, es otro indicador clave para los analistas. Este múltiplo compara el precio actual de una compañía y lo divide por el promedio (media) del beneficio de los últimos diez años ajustado por la inflación. De este modo, evita el sesgo que tiene el PER de los últimos 12 meses a los beneficios más recientes, pero no sirve para identificar cambios de tendencia en los beneficios.

- Precio valor en libros (Price to book): compara el precio de una compañía con su valor en libros. Un resultado elevado significa que una empresa está cara en relación con el valor contable de sus activos.  Esto podría deberse a la previsión de un mayor crecimiento en el futuro. Este ratio es particularmente utilizado por los inversores “value” o centrados en valor, pero apenas reviste utilidad para las empresas del sector tecnológico o de servicios, ya que prácticamente no disponen de activos físicos.

- Rentabilidad por dividendo: este ratio muestra, en porcentaje, la relación existente entre los dividendo por acción repartidos por una sociedad en el último año y el precio de ese título. Sin embargo, aunque esta medida todavía tiene cierto uso, cada vez son menos los analistas que la utilizan. Una razón es que las "recompras de acciones" se han convertido en un medio cada vez más popular para que las empresas devuelvan efectivo a los accionistas, en lugar de pagar dividendos (la recompra de acciones ayuda a subir el precio de las acciones).

Algunas reglas generales

Hay que tener en cuenta que estas medidas no sirven para comparar valoraciones de una región y otra, ya que las diferencias en las normas contables y la idiosincrasia de los diferentes mercados bursátiles implican que algunos siempre cotizan con unas valoraciones más caras que otros.

Por ejemplo, las acciones de tecnología son más caras que otros sectores debido a sus perspectivas altas de revalorización. Y, por lo tanto, un mercado con una exposición considerable al sector tecnológico, como los EE. UU., operará con una valoración más alta que en otro mercado como Europa. A la hora de determinar el valor en los mercados, debemos establecer un marco común para abordar con éxito esta cuestión.

Una forma de proceder es determinar si cada mercado está más caro o más barato de lo que lo ha sido en términos históricos.

Por último, los inversores siempre deberían tener en cuenta que las rentabilidades pasadas y los patrones históricos de los mercados no garantizan rentabilidades futuras.

Información Importante: Las opiniones expresadas aquí, son las de Duncan Lamont, jefe de análisis de Schroders y no representan necesariamente las opiniones declaradas o reflejadas en las Comunicaciones, Estrategias o Fondos de Schroders. El presente documento ha sido redactado con una finalidad exclusivamente informativa. Su contenido no constituye una oferta de compra o venta de ningún instrumento o título financiero, ni una sugerencia para adoptar ninguna estrategia de inversión. La información contenida en el presente no constituye un asesoramiento, una recomendación o un análisis de inversión y no tiene en cuenta las circunstancias específicas de ningún destinatario. Este material no constituye una recomendación contable, jurídica o tributaria y no debe ser tenido en cuenta a tales efectos. Se considera que la información contenida en este documento es fiable, pero Schroders no garantiza su exhaustividad o exactitud. La compañía no se responsabiliza de los errores de hecho u opiniones. No se debe tomar como referencia la información y opiniones contenidas en este documento a la hora de tomas decisiones estratégicas o decisiones personales de inversión. La rentabilidad registrada en el pasado no es un indicador fiable de los resultados futuros. El precio de las acciones y los ingresos derivados de las mismas pueden tanto subir como bajar y los inversores pueden no recuperar el importe original invertido. Publicado por Schroder Investment Management Limited, Sucursal en España, c/ Pinar 7 – 4ª planta. 28006 Madrid – España. Registrada en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), con el número 6