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Crece el interés por los mercados emergentes: claves para entender sus dinámicas actuales
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Crece el interés por los mercados emergentes: claves para entender sus dinámicas actuales

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Las oportunidades en los mercados emergentes (ME) se han ampliado y mejorado de un tiempo a esta parte. Cada vez más inversores se han mostrado dispuestos a reevaluar su percepción sobre los riesgos inherentes a la deuda de los ME. Los acontecimientos en Venezuela han puesto de relieve ese cambio de dinámica.  Es evidente que, en la actualidad, la deuda de los ME, como clase de activos, ofrece a los inversores oportunidades considerables para mejorar sus rentabilidades y reforzar la consistencia de sus carteras.

Décadas de historia han moldeado la situación actual en Venezuela

Los factores que influyen en las circunstancias actuales de Venezuela comenzaron en 1973 con el embargo de petróleo árabe contra Estados Unidos y otros países occidentales. Esto provocó que los precios del petróleo se dispararan, y Venezuela, uno de los principales exportadores, bombeaba unos 3,5 millones de barriles al día. Sus ingresos petroleros se cuadruplicaron. Para aprovechar esta bonanza, el Gobierno venezolano nacionalizó la industria petrolera en 1976. Esta medida transfirió todos los activos petroleros a manos de Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA). En ese momento, la nacionalización implicó compensar a los inversores internacionales que habían participado en el país.

Durante las siguientes décadas, debido en parte a la falta de inversión y a las ineficiencias operativas, la producción petrolera de Venezuela cayó a alrededor de 2,5-2,8 millones de barriles diarios. Para hacer frente a estos retos, el país puso en marcha la iniciativa «apertura petrolera», abriendo la puerta a la inversión extranjera.

En 2007, el Gobierno abandonó las reformas de apertura y expropió los activos de la industria petrolera, pero esta vez sin compensar a las empresas. La crisis financiera de Venezuela se agravó en 2017, cuando el país y PDVSA incumplieron el pago de sus bonos internacionales. Esto generó 100.000 millones de dólares adicionales en reclamaciones. Ahora, con la probabilidad de una mayor intervención de Estados Unidos en la política y la economía del país, podría producirse una transición favorable a la comunidad internacional y a los mercados financieros mundiales.

El impacto en el mercado de bonos venezolano

El mercado de bonos de Venezuela es inusualmente complejo en comparación con otros mercados emergentes. Está conformado por un mosaico de estructuras legales, tipos de deuda y riesgos, y existe una considerable diversidad en cuanto a vencimientos y emisores. El tamaño del cupón es otra consideración fundamental. Algunos bonos venezolanos tienen tipos de interés nominales elevados y, por esa razón, acumulan importantes intereses atrasados. En la práctica, esto eleva su precio de negociación, ya que los cálculos del valor de recuperación anticipan pagos mayores en una liquidación o reestructuración. También hay diferencias importantes entre los bonos soberanos y los emitidos por PDVSA. Cada tipo tiene su propia curva de precios y reclamaciones legales, y los bonos de PDVSA presentan complejidades adicionales debido a las sentencias arbitrales internacionales en curso y sin pagar.

Actualmente, la mayor parte de la deuda venezolana se negocia con grandes descuentos, normalmente en torno a 40 centavos por dólar. Dicho esto, el riesgo de titularidad y de ejecución es bastante alto. Mucho dependerá de cómo se desarrolle la situación política y jurídica.

La capacidad futura del país para pagar su deuda está íntimamente ligada a la revitalización de su industria petrolera. Restaurar la producción requerirá un gasto de capital masivo para renovar la infraestructura crítica. El potencial es indiscutible, ya que el cinturón del Orinoco del país alberga algunas de las reservas de petróleo confirmadas más grandes del mundo. El desafío no surgirá de la necesidad de exploración para encontrar el petróleo, sino más bien de las inversiones masivas en la infraestructura necesaria para extraerlo.

Impacto en otros mercados latinoamericanos

La estabilidad y las reformas económicas positivas en Venezuela podrían tener un efecto dominó en el comercio y la inversión en toda América Latina. Históricamente, Venezuela y Colombia fueron importantes socios comerciales, pero esos lazos se desintegraron en los últimos 10 años. Si la economía de Venezuela se normaliza, un socio comercial como Colombia podría beneficiarse significativamente. Otros países, como Chile, Argentina y Ecuador, están avanzando hacia un entorno político más favorable para los mercados financieros.

La sostenibilidad de la deuda, más preocupante en los mercados desarrollados que en los emergentes

En lo que respecta a las condiciones de los mercados de deuda emergentes frente a los mercados desarrollados, la situación se ha invertido. Con el auge del populismo en muchos mercados desarrollados, los ciudadanos exigen a sus gobiernos que aumenten el gasto en programas sociales. Esto ha agravado los ya elevados niveles de deuda.

La situación en los mercados emergentes ha evolucionado de forma totalmente opuesta. Tras algunas duras lecciones, muchos gobiernos se han vuelto más pragmáticos y han adoptado políticas razonablemente favorables para los mercados financieros. No se han producido muchas crisis importantes en los mercados a causa de decisiones políticas. Cuando eso ha ocurrido, las políticas se han revertido rápidamente porque los gobiernos querían contener el impacto.

Hoy en día, el temor al contagio es más frecuente en los mercados regionales desarrollados, como los de Europa occidental. En los mercados emergentes, el contagio ha dejado de ser un problema tan importante, ya que los inversores se muestran más dispuestos a analizar lo que ocurre en cada mercado como casos individuales. 

Todo ello ha contribuido a mejorar la consistencia de la deuda de los mercados emergentes como clase de activo.

Tendencias globales favorables para la deuda emergente

Una serie de acontecimientos globales están reforzando los fundamentos del mercado de la deuda emergente, cuya rentabilidad ha sido bastante sólida en los últimos años:

  1. la desinflación que se está produciendo en China  
  2. la transición de la Fed hacia un ciclo de recortes de tipos. Esto último proporciona más margen a los bancos centrales de los mercados emergentes para recortar tipos.

Aunque la economía estadounidense puede enfrentarse a algunos retos, nuestras previsiones apuntan a un crecimiento fuerte y continuado, lo que contribuiría a sostener la demanda de productos de los mercados emergentes. El crecimiento en China se ha debilitado y, a falta de programas de estímulo importantes por parte del Gobierno, es probable que esa tendencia continúe. En el pasado, la demanda de materias primas por parte de China ayudó a muchas economías de mercados emergentes. Si bien esa demanda ha disminuido debido al colapso del mercado inmobiliario en China, otros temas de inversión, como la transición energética y la demanda de construcción de centros de datos para la IA, podrían sustituir o incluso superar esa reducción de la demanda de China. Eso sería un desarrollo muy favorable para los exportadores de materias primas de los mercados emergentes.

Esta combinación de fuerte crecimiento mundial y baja inflación sería beneficiosa para el componente de ingresos de los bonos de los mercados emergentes, además de su potencial de revalorización.

Deuda emergente: un mercado maduro que merece ser visto con otros ojos

El mercado de deuda de mercados emergentes ha madurado considerablemente en los últimos 25 años. Hoy en día, es un mercado profundo y líquido, y gran parte de él es de grado de inversión. Los inversores tienen oportunidades en 90 países, con deuda emitida en más de 20 monedas locales. El mercado incluye más de 700 emisores corporativos. Las oportunidades para la optimización y la construcción de carteras están a la par con las disponibles en los mercados desarrollados. Se pueden utilizar múltiples palancas, como la duración, el posicionamiento de la curva de rendimiento, la selección de países y emisores corporativos, la exposición al tipo de cambio y la convexidad (para aprovechar la respuesta asimétrica del precio de un bono a los cambios en los tipos de interés), con el fin de obtener ingresos adicionales o un mayor potencial de revalorización.  

Los inversores quieren deuda con grado de inversión como base de sus carteras. Al mismo tiempo, las condiciones económicas y fiscales (deuda elevada, déficits) de los mercados desarrollados están empeorando. Esta es una de las razones por las que los diferenciales de la deuda de grado de inversión de los mercados emergentes se han ido reduciendo. Por supuesto, siguen existiendo riesgos a corto y largo plazo en estos mercados. Por múltiples razones, la deuda de los mercados emergentes no es adecuada para inversiones ciegas o pasivas. La buena rentabilidad reciente de esta clase de activos ha atraído a muchos nuevos inversores, pero sin un profundo conocimiento del mercado y una amplia experiencia, es fácil cometer errores. En nuestra opinión, los gestores activos disciplinados y con buenos recursos que han tenido un compromiso a largo plazo con estos mercados están en mejor posición para navegar por las complejidades de estos mercados, gestionar los riesgos de forma eficaz y aprovechar la diversa gama de oportunidades de ingresos y rentabilidad total disponibles.


Información importante: Los puntos de vista y opiniones aquí contenidos son los de Fernando Grisales, gestor sénior de carteras, Adam Farstrup, CFA, director de multiactivos de América, y David Rees, director de Economía Global, Schroders, y no necesariamente representan puntos de vista expresados o reflejados en otras comunicaciones, estrategias o fondos de Schroders. Este material tiene la intención de ser sólo para fines informativos y no tiene la intención de ser material promocional en ningún sentido. El material no pretende ser una oferta o solicitud de compra o venta de ningún instrumento financiero. El material no tiene la intención de proporcionar y no se debe confiar en él para la contabilidad, asesoramiento jurídico o fiscal, o recomendaciones de inversión. No se debe confiar en las opiniones y la información de este documento cuando se toman decisiones individuales de inversión y/o estratégicas. Las rentabilidades pasadas no son una guía para las rentabilidades futuras y es posible que no se repitan. El valor de las inversiones y los ingresos de las mismas pueden disminuir o aumentar, y los inversores pueden no recuperar las cantidades invertidas originalmente. Todas las inversiones implican riesgos, incluido el riesgo de una posible pérdida de capital. Se cree que la información aquí contenida es fiable, pero Schroders no garantiza su integridad o exactitud. No se debe confiar en las opiniones y la información de este documento cuando se toman decisiones individuales de inversión y/o estratégicas. Los dictámenes de este documento incluyen algunos pronósticos. Creemos que estamos basando nuestras expectativas y creencias en suposiciones razonables dentro de los límites de lo que sabemos actualmente. Sin embargo, no hay garantía de que se vayan a realizar previsiones u opiniones. Estos puntos de vista y opiniones pueden cambiar.  

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