Dos claves para los mercados en 2026: adopta un enfoque activo y busca oportunidades para diversificar
Los mercados bursátiles siguen contando con apoyos, pero, dada la concentración de los índices, es fundamental gestionar el riesgo y la oportunidad a un nivel específico de cada acción. Esto implica tomar posiciones respaldadas por el análisis fundamental.
Hay mucha preocupación por las valoraciones en el mercado de acciones mirando a 2026. Se están haciendo comparaciones con la burbuja puntocom de 1999-2000 debido a las importantes inversiones realizadas por los hiperescaladores en centros de datos e infraestructura cloud. Al mismo tiempo, muchas start-ups de IA están generando pérdidas, con sus valoraciones impulsadas por la financiación de proveedores. En primer lugar, las valoraciones de renta variable están caras. Han estado más caras en el pasado y aún no llegan a niveles extremos, pero se podría argumentar que conviene reducir algo de riesgo. Quedarse de brazos cruzados tiene coste: la inflación debe ser superada para preservar el valor de los ahorros y, teniendo en cuenta las limitaciones sobre la cantidad de dinero que se puede ahorrar, el dinero debe trabajar duro para obtener los fondos necesarios para la jubilación y otros objetivos.
La opción pasiva es mantenerse invertido en un índice de renta variable. A largo plazo (20 años), la historia muestra que las acciones ofrecen una rentabilidad decente, especialmente si las comisiones se mantienen lo más bajas posible para ayudar a la capitalización de estas rentabilidades. El reto de este enfoque es que, debido a la concentración de índices de renta variable en un pequeño grupo de empresas tecnológicas, estás especialmente expuesto a las valoraciones de las acciones, que tanto nos preocupan a todos. También existe un riesgo bursátil bastante idiosincrático si algo sale mal con una de estas grandes posiciones. No siempre está claro, en el caso de la inversión pasiva, quién supervisa ese riesgo para ellos.
Como alternativa, puedes intentar gestionar el riesgo de la situación. Como inversores activos, asumimos riesgos calculados basándonos en una amplia gama de factores, sabiendo que con el paso del tiempo nuestros clientes necesitan obtener un retorno. Al observar las valoraciones, creemos que los mercados de renta variable siguen estando respaldados por el hecho de que los rendimientos de los bonos se comportan bien, que la inflación está estable por ahora y que los bancos centrales relajen un poco más su política monetaria. A medio plazo, nos preocupa el aumento de la deuda pública y la posibilidad de que la inflación se acelere, lo que podría llevar a tipos de descuento más altos. Pero en los próximos seis meses este riesgo es bajo.
Y eso podría conducir a rentabilidades decepcionantes y mayores riesgos.
En resumen, seguimos viendo oportunidades a nivel de acciones. No hay que perder de vista el riesgo específico de la renta variable, pero la clave está en asumir este riesgo de forma deliberada respaldados por un análisis fundamental detallado, en lugar de por el peso de una acción en el índice.
Por último, y aquí la segunda clave, estamos encontrando oportunidades de diversificación. No todo ha girado en torno a la IA. 2025 ha demostrado el beneficio de la diversificación geográfica y las acciones value han tenido un buen comportamiento fuera de Estados Unidos. La deuda de mercados emergentes ofrece mejores dinámicas y mayores rendimientos reales que la deuda de mercados desarrollados. También existen oportunidades para generar ingresos a partir de inversiones diversificadas, como valores vinculados a seguros y deuda de infraestructuras. Como inversores activos, no tenemos el lujo de hablar en términos vagos sobre los riesgos que se avecinan. Debemos tener una perspectiva clara. Para 2026, vemos un bajo riesgo de recesión, rendimientos de bonos contenidos y un impulso en los beneficios empresariales, lo que nos lleva a mantenernos positivos. Nuestros procesos de inversión están diseñados para reconocer rápidamente nuestros cambios de opinión o equivocaciones, para que podamos adaptar y ajustar nuestra estrategia.
Información importante: Los puntos de vista y opiniones aquí contenidos son los de Johanna Kyrklund, CIO y directora de inversión de Schroders, y no necesariamente representan puntos de vista expresados o reflejados en otras comunicaciones, estrategias o fondos de Schroders. Este material tiene la intención de ser sólo para fines informativos y no tiene la intención de ser material promocional en ningún sentido. El material no pretende ser una oferta o solicitud de compra o venta de ningún instrumento financiero. El material no tiene la intención de proporcionar y no se debe confiar en él para la contabilidad, asesoramiento jurídico o fiscal, o recomendaciones de inversión. No se debe confiar en las opiniones y la información de este documento cuando se toman decisiones individuales de inversión y/o estratégicas. Las rentabilidades pasadas no son una guía para las rentabilidades futuras y es posible que no se repitan. El valor de las inversiones y los ingresos de las mismas pueden disminuir o aumentar, y los inversores pueden no recuperar las cantidades invertidas originalmente. Todas las inversiones implican riesgos, incluido el riesgo de una posible pérdida de capital. Se cree que la información aquí contenida es fiable, pero Schroders no garantiza su integridad o exactitud. No se debe confiar en las opiniones y la información de este documento cuando se toman decisiones individuales de inversión y/o estratégicas. Los dictámenes de este documento incluyen algunos pronósticos. Creemos que estamos basando nuestras expectativas y creencias en suposiciones razonables dentro de los límites de lo que sabemos actualmente. Sin embargo, no hay garantía de que se vayan a realizar previsiones u opiniones. Estos puntos de vista y opiniones pueden cambiar.