Decía un profesor mío de derivados, hablando sobre arbitraje, que, en los mercados financierosno hay nada gratis. Y si es gratis, durará poco. Con los costes asociados a la operativa bursátil ocurre algo parecido: los bancos y los intermediarios financieros no somos ONGs, así que el beneficio tiene que salir de algún lado. También había discotecas que ofertaban entradas gratis para mujeres y hacían pagar a los hombres por entrar al local. Después las mujeres desembolsaban 10 euros por una consumición y los hombres cambiaban su entrada de 10 euros por el mismo producto. Pocas cosas hay gratis en la vida.

De un tiempo a esta parte, y especialmente durante 2019, diferentes brokers a uno y otro lado del charco han sacado una política de cero comisiones. Uno de los pioneros fue Robinhood, que en España tendrá su réplica con Ninety Nine, y también podemos encontrar otras compañías muy populares del universo Fintech, como Revolut, que ofrecen operar a coste cero en acciones (entre otros servicios más propios de un banco que de un intermediario financiero). Otros brokers muy populares y consolidados como TD Ameritrade o Charles Schwab también han reducido sus comisiones de intermediación a cero y el mercado no se lo tomó especialmente bien.

Las caídas de principios de octubre fueron desde casi el 10 % que bajó Interactive Brokers, pasando por el 32,2% que se desplomó TD Ameritrade (más del 30 % de sus ingresos dependen de las comisiones) hasta el 16 % de Charles Schwab. Viendo el gráfico anterior podemos concluir que no está siendo un buen año en Bolsa para los gigantes del sector. El mercado teme que esta guerra de comisiones comience a mermar las cuentas de resultados de los intermediarios financieros. Aquí entra en juego el eterno debate de si reducir ingresos a cambio de captar muchos más clientes nuevos, y evitar que los antiguos sucumban a los cantos de sirena de las nuevas políticas de cero comisiones, o sacrificar crecimiento e intentar mantener los ingresos en niveles similares.

Cuando operamos con acciones suele haber varias comisiones: custodia, mantenimiento, canon de bolsa y la habitual de ejecución o intermediación (lo que pagamos al broker). Si una entidad no cobra comisión de intermediación y además tiene que asumir los costes de depositaria y el canon correspondiente a la bolsa de cada país, deberíamos preguntarnos cómo consigue ganar dinero. Según “el Robinhood español”, extraído de su página web:

Ganamos dinero con el resto de las fuentes de ingresos que una institución financiera tradicional tiene, como, por ejemplo, la concesión de préstamos o el cambio de divisas; servicios adicionales y opcionales que sirven de valor añadido.

Además, podrás disfrutar de dos tipos de cuentas, una básica y una premium -con un modelo de suscripción mensual- para que puedas disfrutar de una serie de ventajas exclusivas que anunciaremos muy pronto.

Cualquier empresa tiene una estructura de costes que debe ser compensada por unos ingresos superiores para poder generar un beneficio. De ahí que muchos se agarren a servicios adicionales de suscripción mensualcobrar por rembolsoscomisiones por inactividadventa de datos a terceros o aceptar incentivos para enrutar las órdenes a otras plataformas independientes y hasta traspasarlas a traders de alta frecuencia. También podría haber una pérdida de la calidad en la ejecución porque quizás los activos de los clientes hayan sido prestados a terceros.

Todo lo que derive en un menor coste para el cliente se traduce en una mayor rentabilidad, pero es siempre sano tratar este asunto con cierto escepticismo. La disminución de la transparencia y la pérdida de la política de mejor ejecución también contribuirán a que sea más difícil analizar el desempeño de diferentes estrategias ya que todo lo anterior actúa en detrimento del trader y no podremos estar seguros de los deslizamientos que vamos a tener cuando trabajemos en real. Habrá que ver cómo se desarrolla todo, pero lo que es seguro es que gratis no hay nada.