Hace unas semanas tuvieron lugar las decimoquintas elecciones generales en España y, como siempre, salieron a relucir las estadísticas del rendimiento del IBEX 35 el día después a la celebración de estas y numerosos artículos sobre el tema. Desde la creación del selectivo español, nunca ha sido capaz de cerrar en verde la jornada posterior a las elecciones. De ahí que muchos estuviesen tentados de abrir posiciones cortas el lunes 11 de noviembre para aprovecharse de este “patrón”.

Sin embargo, siempre me gusta ser precavido con todo este tipo de estudios que creo que no van más allá de resaltar una curiosidad. Tomar una muestra estadística tan pequeña (sólo disponíamos de ocho lecturas antes de la última cita electoral) como un pilar sólido para una estrategia de especulación me parece disparatado. Aprovechando la semana en la que nos encontramos, podríamos hacer lo mismo con el Black Friday, donde tenemos una muestra más extensa y, pese a todo, también lo dejaría como una simple anécdota.

Las compras posteriores al Día de Acción de Gracias tienen su origen en la década de los 50, aunque es cierto que la primera vez que el término Black Friday salió a la luz fue en 1966, apareciendo impreso en la revista The American Philatelist, y se hizo viral cuando The New York Times usara la expresión casi una década después para hablar de los problemas de tráfico que se habían originado en la ciudad a raíz de las ofertas del día posterior a Acción de Gracias. De cara a un estudio, sería lógico comenzar a rastrear los resultados del desempeño del mercado de valores en el Black Friday desde 1965. Sin duda, una muestra mucho más amplia que la de las elecciones generales en España y aún así habría que ser escépticos con las conclusiones.

A diferencia del IBEX 35 después de la cita con las urnas, la primera observación que podemos hacer es que el S&P 500 tiende a cerrar más alto en comparación con el cierre de la sesión anterior (el miércoles antes del Día de Acción de Gracias). Esto ha ocurrido el 70 % de las veces. Partiendo de la base de que prácticamente la mitad de las sesiones son alcistas y la mitad bajistas, podemos ver que este día es extraordinariamente alcista en términos de precio de cierre con respecto a la jornada anterior.

Otra cosa curiosa que le he leído al analista Gordon Scott es que el cambio relativo del índice durante el Black Friday puede ser un indicador del desempeño de la renta variable hasta final de año. Concluye que, si el mercado cierra en territorio positivo, pero sólo levemente, históricamente no ha sido un buen augurio para lo que queda de año. La figura del análisis de Scott muestra el rendimiento del S&P 500 desde el Black Friday hasta finales de diciembre para cada año en el que el índice cerró en positivo, pero con una ganancia de menos del 0,3 %. El rendimiento promedio de las últimas semanas de esos años es una pérdida del 0,28 %.

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Por el contrario, si en el Black Friday el S&P 500 cierra con una ganancia de más del 0,3 % en comparación con el cierre del miércoles anterior, los retornos para el resto del año mejoran considerablemente: el rendimiento promedio de las últimas semanas de estos ejercicios es superior al 1,5% (más del doble de la ganancia mensual promedio del índice).

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Hay quien sostiene que analizar el rendimiento del índice S&P 500 durante el Black Friday puede ser un indicador útil de cara a vaticinar un buen final de año o no para los mercados, pero sigo pensando que la muestra de datos sigue siendo pequeña para llegar a cualquier tipo de conclusión sólida y también lógica. Así que cuidado con arriesgar el dinero en los mercados en base a este tipo de estudios, tan abundantes estos días y que, por su sencillez, despierta en los inversores la correlación ilusoria: perciben erróneamente una asociación entre dos acontecimientos o situaciones.

Siempre podemos buscar cualquier evento a lo largo del año y sacar estadísticas que traten de predecir el comportamiento de los mercados para el resto del ejercicio, sin duda, pero es algo que creo que no pasa del rango de curioso. El indicador de la Super Bowl, en un momento dado, contaba con una tasa de éxito de más del 90 % para predecir el resultado positivo o negativo del S&P 500 el año siguiente. Sin embargo, se aplica la vieja máxima: la correlación no implica causalidad. ¿Tomaría usted una decisión de inversión en función del equipo que gane la Super Bowl? Yo no.