Me llamó la atención el otro día que, a pesar del castañazo de las bolsas en octubre, el dinero siguió fluyendo a fondos de renta variable internacional en España y sólo hubo salidas modestas en los de renta variable nacional, según los datos provisionales de Inverco a cierre de mes. Pero es que en el año las cifras son espectaculares. Desde enero, las entradas netas se elevan a 4.800 millones de euros en los fondos de renta variable internacional y superan los 1.000 millones de euros en los de renta variable nacional. 
 

Justo al revés de lo que viene sucediendo este año en el resto de Europa. Según los datos de Bank of America Merrill Lynch, en el conjunto del año hemos visto salidas netas de casi 53.500 millones de euros en lo que llevamos de año, con salidas continuadas desde mediados de mayo. Si ampliamos la foto a los ETF, habría que sumar otros 17.264 millones de salidas. Casi 70.000 millones en total.
 

¿Por qué esta diferencia tan bestia entre el comportamiento del inversor minorista español y el europeo? ¿Por qué el resto de europeos están sacando dinero de renta variable mientras los españoles estamos metiendo? ¿Se me escapa algo? ¿Quién acertará?