"Acabo de vender una casa que tenía, que me parece un buen momento, y tengo un dinero en buen dinero en liquidez, con el que quizá comprar algo el día de mañana. El problema es que no sé muy bien que hacer. Porque, en el banco no hay nada con intereses y la bolsa no tiene buena pinta, ¿no?" Así empezó una conversación con un amigo hace unos días. Era un pisito de soltero que tenía en propiedad y que tenía alquilado desde que formó una familia y necesitó irse de alquiler a una más grande (como me ha pasado a mí también). Lógicamente, me quedé pensando. ¿Qué puede hacer alguien en esta situación?

Depósitos y cuentas siguen sin pagar ‘pagan’ nada. Y tampoco tienen pinta de hacerlo pronto, más aún si la economía se empieza a ralentizar y el BCE acaba teniendo menos incentivos para subir tipos. La renta fija lleva tres años cayendo, y el horizonte sigue siendo poco alentador, aunque menos malo si la subida de tipos realmente se retrasa o pospone. ¿Y la renta variable? Realmente era el activo que hasta hace poco seis meses estaba brillando, pero el batacazo reciente ha sido tan contundente que es lógico el recelo a meter una buena cantidad de dinero en acciones ahora mismo.

De hecho, el resultado de este 2018 para la inversión en activos financieros ha sido fuertes pérdidas en muchas carteras, que habrán dado ganas a más de uno de irse de vacaciones con los ahorros o meterlos debajo del colchón, en vez de invertirlos en busca de rentabilidad. Algo que ya sabemos que también es una estrategia perdedora, porque la inflación sigue subiendo y progresivamente va erosionando el valor de nuestros ahorros en términos reales.

De hecho, si guardamos el dinero debajo del colchón y lo sacamos dentro de 35 años, podremos comprar la mitad de cosas que hoy, como puedes ver y calcular en esta herramienta ¿Cuánto valor perderán mis ahorros por la inflación?

¿Qué hacer entonces con un pico de dinero gordo con un escenario tan complicado? Si hay algo seguro, a día de hoy, es que no hay ningún rendimiento seguro en las opciones tradicionalmente más conservadoras, como los depósitos. Aunque en algún momento volverán a subir los tipos en Europa, todavía están en negativo. “Ahora mismo un depósito en el Banco Central Europeo cuesta -sí tiene un coste- del 0,4%”, como decía hace poco María José Martínez Blázquez, gestora de Ibercaja Banca Privada. “Así que un activo libre de riesgo, no sólo no nos paga si no que nos debería costar una cantidad parecida”, añade.

¿Garantizados? Casi como una cuenta, pero sin liquidez

En España, de momento, nadie cobra a los clientes por los depósitos ni las cuentas, pero tampoco ofrece rentabilidad. Lo que se está ofreciendo mucho en las sucursales bancarias en las últimas semanas son fondos de inversión garantizados, con los que se ofrece al cliente la promesa de mantener la inversión y optar a una rentabilidad adicional, si se cumplen determinadas condiciones. "¿Y esto que me han ofrecido qué tal?" me preguntó un primo estas navidades.

En mi opinión, una opción muy poco recomendable ahora mismo. Los  garantizados que se están ofreciendo ahora mismo en las sucursales tienen la misma esperanza de rentabilidad que el dinero debajo del colchón, en un depósito o en la cuenta corriente, con dos pegas: 1) que no puedes sacar el ahorro cuando te dé la gana, sólo en ciertos periodos (la penalización por reembolso anticipado puede llegar hasta el 5%), y 2) que además le estás pagando una graciosa comisión al banco por un producto que realmente no te aporta nada.

¿Y la renta fija? Pues mira, las famosas Letras del Tesoro siguen sin ser una opción, porque de hecho aún están en rentabilidad negativa. Y si nos fijamos en los fondos de renta fija, llevan ya años de pérdidas (de media caen más de un 1% anual a tres años de acuerdo con los datos de Inverco) y las perspectivas no son muy halagüeñas.
 

¿Y los fondos mixtos? ¿Y la bolsa?

Los fondos mixtos invierten una parte de su cartera en renta fija y otra en renta variable. Por lo comentado antes, ya se puede ver que la perspectiva para la parte de la cartera que invierte en bonos resulta poco alentadora. ¿Y la parte que invierte en acciones?

Si tu perspectiva es de largo plazo y no vas a necesitar tu dinero en al menos 10 años, para mí es claramente la mejor opción. Vaya, y cuando mayor sea el plazo, más seguridad creo que ofrece (Siempre pensando en una cartera bien diversificada, no me refiero a comprar unas acciones del BBVA, Telefónica y Santander). 

Ahora bien, si vas a necesitar tu dinero dentro de 3, 4 o 5 años para comprarte una casa, como mi amigo, pues ya no me atrevo tanto a recomendárselo a nadie, porque la opción de seguir viendo caídas a corto y medio plazo, como las que vimos a final de año, es muy real y muy habitual, aunque no lo pareciera por la baja volatilidad de los últimos ejercicios.

¿Qué hace entonces mi amigo? Básicamente, le he dicho que lo primero que tiene que preguntarse es cuánto está dispuesto a ver caer su inversión salvo que quiera asegurarse la pérdida real que le supondrá la inflación. Esta es una pregunta bastante difícil de responder, de hecho.

Recuerdo que cuando entrevistamos a los 'clientes' para Asesor Top, el concurso que hicimos para dar visibilidad al buen asesoramiento, a priori nadie quería perder nada. Pero cuando en la conversación les preguntábamos si entonces estaban dispuestos entonces a renunciar a comprar una casa o asegurarse una buena universidad y un master para sus hijas, la cosa cambiaba. El verdadero riesgo para la gente pasaba a ser no alcanzar ese objetivo vital y al visualizar esa realidad ya se mostraban más dispuestos a asumir volatilidad.

¿Qué haría yo si fuese mi amigo? Probablemente, si como es su caso se trata de un dinero con el que dentro de 5-10 años me quiero comprar una casa más cara, dejaría una la mayor parte de mi cartera en liquidez absoluta y el resto, en renta variable, metiendo ese dinero de forma periódica durante los próximos meses. ¿Cuánto?

Esa ya es una cuestión complicada y, de hecho, en una situación así es dónde un asesor sí debe ser de gran ayuda. Depende mucho, además del 'dinero que necesites' para alcanzar tu objetivo, de cómo puedes dormir por las noches si esa parte que vas a invertir cae entre un 20% y un 40% a corto plazo, como hemos visto ahora. Y cómo pueden esas emociones llevarte a salir del plan previsto. 

Yo, en mi caso personal, me he hecho unos cálculos rápidos con estas cifras. Para los cálculos que me he hecho, me sale que invertiría al menos cerca de un 50% de la liquidez actual en renta variable, aunque quizá mi señora no estaría muy de acuerdo... ¿Cómo lo veis vosotros?