Vaya final de año para las bolsas. El Ibex 35 ha vuelto a caer hoy otro 1,8% y retrocede ya cerca de un 13% en el ejercicio, un recorte similar padece el índice europeo Stoxx 600 y, mientras tanto, Wall Street vuelve a mostrar debilidad.
 


Como en las carteleras, el Grinch (imagen por cortesía de @kaloxa) también parece haber secuestrado este año el típico ambiente alcista de los mercados y está congelando las carteras de los inversores. Este año el rally de Papá Noel está siendo saboteado por el ‘palo’ del verde personaje antinavideño.

En su saco, trae numerosos paquetes que más bien parecen ser regalos envenendados: miedo a la desincronización del crecimiento económico, al ritmo de la subida de los tipos, al desenlace final del Brexit, a las revisiones a la baja de objetivos por parte de algunas grandes compañías…).

¿Está todo perdido? No todavía. Hay quien argumenta que el pesimismo se está pasando de intensidad y que hay margen para tener un buen final de año, como suele ser costumbre, aunque queden muy pocas sesiones. ¿Cómo está el combate?

En una mano, la estadística: diciembre ha sido un mes alcista para la bolsa en el 79% de las ocasiones durante las últimas 3 décadas, según un estudio elaborado por la gestora Schroders (ver gráfico). Según su análisis, que tiene en cuenta la evolución del Ftse 100, el S&P 500, el Eurostoxx 50 y el MSCI World, el rendimiento medio del mercado en diciembre en los últimos 30 años suele ser de un 2,1%.
 

En el lado opuesto, están las expectativas: 2018 está siendo volátil y abrupto, y casas de análisis como Bank of America (BofA) Merrill Lynch pronostican que el mercado se desinflará el próximo año, no sin antes protagonizar un último gran adiós. ¿Puede ser el rally de Navidad ese último fogonazo?

“Las supersticiones del mercado solo son verdad hasta que dejan de serlo. Aquellos que apuestan a que el rally de Santa Claus sustentará el mercado, lo hacen por su cuenta y riesgo. Solo porque haya sucedido antes no significa que suceda en el futuro”, matizan desde la Schroders.

En su demoledor informe de perspectivas para 2019 -sin lugar a dudas el más pesimista que he visto en estos últimos meses-, BofA Merrill Lynch no se muestra especialmente optimista. El banco de inversión traza una estrategia bajista en bolsa y bonos (también en dólar) y alcista en materias primas y liquidez. Pese a todo, su equipo de economistas no pronostica una recesión, sino una desaceleración.

Por su parte, desde UBS creen que permanecer invertido, aunque en las estrategias correctas, acabará recompensando por el sprint final que suele tener el mercado históricamente antes de una recesión: “los inversores deberían esperar más de lo mismo en 2019, con los mercados intentando anticipar el final del ciclo”, apuntan. El problema es que esa recta final no suele ser apta para todos los perfiles.

De hecho, muchos partícipes de fondos de inversión están empezando a recoger velas: en datos agregados, los fondos domiciliados en España sufrieron en noviembre su tercer mes consecutivo de reembolsos según Inverco, la patronal del sector.

Mientras tanto, desde gestoras nacionales como Bestinver, reconocen seguir manteniendo niveles de liquidez razonables (en torno a un 10%) porque “con esta volatilidad siempre hay que tener algo de pólvora seca para las oportunidades que puedan salir”.

Desde luego, los que tengan liquidez y piensen que estos es pasajero, tienen numerosos valores del mercado cotizando en mínimos de los últimos meses.

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