Los superalimentos no son esenciales para una dieta sana. No obstante, la atención que acaparan puede beneficiar tanto a las personas como al medio ambiente.

Consumir un puñado de bayas de maqui, chufas o setas reishi a diario ¿nos convierte en personas más sanas? ¿O son estos supuestos superalimentos simplemente un ingrediente en boga para blogs sobre nutrición y revistas de moda? Marie-Laure Schaufelberger, previamente especialista de producto de la estrategia Nutrition, cree que el creciente interés por los superalimentos es una evolución saludable, al menos en un aspecto.

“El creciente interés por todo tipo de superalimentos es una señal de que cada vez más gente toma conciencia de su alimentación. Las personas que prestan atención a su dieta tienen menos probabilidades de enfermar y presumiblemente vivirán más tiempo gozando de buena salud (1). Pero lo cierto es que, para ello, no es necesario consumir superalimentos”.

Más no siempre es mejor

Los superalimentos tienen en común que contienen muchos nutrientes que contribuyen a la buena salud, tales como vitaminas, minerales y antioxidantes. “Sin embargo, si consumimos una dieta variada, obtendremos todos los nutrientes importantes que necesitamos de todos modos”, aclara Schaufelberger. “Nadie va a convertirse en un ser fisiológicamente superior por comer tantos superalimentos como pueda. Un coche no puede asimilar más gasolina de la que cabe en su depósito”. Además, la percepción sobre el concepto de sano cambia constantemente. Los huevos son un buen ejemplo. “Hace 20 años existía la opinión unánime de que no había que comer demasiados, debido a su contenido en grasas y colesterol”, recuerda Schaufelberger. “Actualmente, los investigadores prestan mucha más atención a los nutrientes saludables que también se encuentran en los huevos, como vitaminas, minerales y proteínas” (2).

El punto débil de los superalimentos

Sin embargo, el interés creciente por los superalimentos conlleva efectos negativos. Uno de los más relevantes es que, aunque puedan ser saludables, su cultivo puede representar una carga para el medio ambiente. “Los aguacates contienen 20 vitaminas y minerales diferentes” (3), comenta Schaufelberger. “Sin embargo, su cultivo requiere grandes cantidades de agua. En California, por ejemplo, contribuye a la escasez de agua en periodos de sequía. Además, en ciertas regiones del mundo se talan ilegalmente muchas hectáreas de superficie forestal para su cultivo. Como inversores, no solo debemos fijarnos en las diversas oportunidades, sino también en la sostenibilidad de los superalimentos.”

La importancia del equilibrio

En definitiva ¿los superalimentos realmente nos aportan más salud? Schaufelberger opina que “si comemos de manera equilibrada, con una cantidad suficiente de frutas y verduras, no necesitamos superalimentos para mejorar nuestra salud. Y si no lo hacemos, no habrá comestible alguno que pueda neutralizar como por arte de magia las secuelas de un estilo de vida perjudicial. Con la inversión ocurre exactamente lo mismo. Al construir una cartera, debemos asegurarnos de que esté bien equilibrada, en vez de depositar todas nuestras esperanzas en una o dos acciones superestrella”.

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Notas:
1 “To age better, eat better”, The Harvard Gazette, 2017
2 “The Nutrition Source: Eggs”, Harvard School of Public Health, 2018
3 “12 Proven Health Benefits of Avocado”, Healthline, 2017