El amigo Silvio tenía que intentarlo. Cualquier persona familiarizada con el asunto sabía que iba a perder su asiento de senador en cuestión de días (dejándolo a merced de las causas aún pendientes y de las que puedan acontecer). El uso de su último cartucho (la amenaza de abandonar la coalición y hacer caer al gobierno si el senado insistía en votar para retirarle el asiento) era algo casi obligado por su parte. Sin sorpresas por ese lado.

La sorpresa viene por la "traición" (como él diría) de sus acólitos. Un número suficiente de senadores del PdL que habría dado soporte a Letta, garantizando la continuidad del gobierno, la política de ajuste, la doctrina de Bruselas, y ya puestos, la continuidad del euro, su probable apreciación, y la futura reducción de las primas de riesgo. ¿Les parece poco?

Ah, me olvidaba de lo más importante. También supone (en mi humilde opinión) allanar el camino para que nuestro escenario central en la eurozona siga desplegándose. ¿Por qué? Simple, los hechos del parlamento italiano del 2 de octubre eliminan el último de los grandes obstáculos, el propio Berlusconi.

¡Merkel ganó, no me digan que les sorprende!

Àlex Fusté

Chief Economist

Andbank