¿Qué hacer para proteger tus inversiones del riesgo geopolítico?
¿Está tu cartera preparada para aguantar si el riesgo geopolítico escala de verdad? ¿Cuándo un conflicto bélico importa de verdad a los mercados y cuándo es solo ruido? ¿Qué debería hacer ahora mismo alguien con una cartera normal para no llevarse un susto innecesario?
Los mercados llevan semanas conviviendo con la guerra de Irán, la amenaza sobre el estrecho de Ormuz y titulares que van de la escalada al alto el fuego en cuestión de días. Y, sin embargo, el S&P 500 ha vuelto a máximos históricos por encima de los 7.000 puntos. ¿Nos estamos perdiendo algo? ¿O el mercado simplemente sabe algo que el inversor de a pie no está viendo?
En esta nueva edición de Finect Talks, hablamos con Franco Macchiavelli, analista macroeconómico de mercados, para entender qué está descontando realmente el mercado, cómo afecta el riesgo geopolítico a las carteras y, sobre todo, qué puede hacer un inversor concreto para reducir su exposición sin pasarse de defensivo.
Por qué el mercado está en máximos con una guerra en marcha
La primera pregunta que le planteamos a Macchiavelli es casi una paradoja: ¿cómo puede el S&P 500 estar en máximos históricos mientras el estrecho de Ormuz sigue bloqueado y el petróleo bajo presión? Su respuesta apunta a dos factores que se han combinado con fuerza en las últimas semanas.
El primero es narrativo: el mercado ha empezado a descontar una desescalada antes de que esta se confirme. "Solo esa palabra —negociaciones— en los titulares hacía girarse al mercado", explica. El segundo es técnico: la estacionalidad alcista de abril, la temporada de devolución de impuestos y las compras mecánicas de fondos seguidores de tendencia —los llamados CTAs— han amplificado ese impulso al alza con independencia de lo que ocurra en Oriente Medio.
A esto se suma un error de interpretación muy habitual: pensar que los índices reflejan la economía real. "El S&P500 o los índices no son un reflejo de la economía; son un reflejo de una cesta de acciones", aclara. Si las expectativas de beneficios futuros de esas empresas no se han visto perjudicadas, el índice sube. Y eso es exactamente lo que ha ocurrido.
Las tres patas del riesgo geopolítico que de verdad importan
El término "riesgo geopolítico" se usa para justificar casi cualquier movimiento de mercado, pero Macchiavelli propone una manera más precisa de medirlo. "Solemos meter en una cesta todo lo que no somos capaces de modelar", reconoce. Para que un conflicto se traslade de verdad a las valoraciones, tiene que afectar a una de tres variables: la inflación, la energía o las expectativas de beneficios futuros de las empresas.
Si ninguna de esas tres patas se ve tocada, el mercado lo ignorará. Si una o varias se ven comprometidas, la cosa cambia. El ejemplo más claro es el estrecho de Ormuz: no es que caiga la bolsa porque caigan misiles, sino porque el mercado empieza a descontar que los flujos de suministro se van a ver interrumpidos.
"Cuando algo así se ve interrumpido, ya no solo le golpea a la bolsa; a todos nos golpea igual, en la gasolina, en los alimentos", apunta. La comparación con 2022 es inevitable: Rusia, Ucrania y el gas natural licuado activaron exactamente ese mismo mecanismo.
Inflación: ni vuelta al 8% ni camino al 2%
Sobre la inflación, Macchiavelli ofrece una lectura matizada que huye de los extremos. A corto plazo, si el estrecho de Ormuz se reabre, veríamos un pico puntual de inflación energética que se corregiría. Pero a largo plazo, el conflicto ha dejado daños en infraestructuras que tardarán años en repararse, lo que hace muy difícil volver a los niveles previos. "¿Inflación galopante al ritmo del 8%? No creo. ¿Inflación en camino al 2%? Me parece raro, porque nunca hemos llegado al 2%", resume.
El último dato de IPC en Estados Unidos ya apuntaba en esa dirección: el índice general subió con fuerza, pero el subyacente —que excluye alimentos y energía— se mantuvo estable. La señal es clara: el problema viene por el lado de la energía, no por una inflación estructural de demanda. Eso tiene implicaciones directas para la política de la Fed, que difícilmente podrá recortar tipos tan rápido como muchos esperaban a principios de año.
También hay una variable que pocos están vigilando: la inteligencia artificial. Macchiavelli señala que la IA puede tener un efecto desinflacionista si la sustitución de tareas genera ganancias de productividad, pero advierte que cualquier aumento del desempleo que provoque acabaría requiriendo respuesta fiscal. "La política fiscal es igual de inflacionaria o más que la política monetaria", recuerda.
Si hay algo que inquieta a Macchiavelli más que el conflicto en sí, es lo que este ha tapado: el crédito privado en Estados Unidos. "Cuando ves una cucaracha, probablemente haya más", cita en referencia a la frase de Jamie Dimon. En su análisis, la Fed podría verse obligada a abrir algún tipo de ventanilla de emergencia similar a la que activó durante la crisis de la banca regional, y el margen para hacerlo existe porque el balance ha sido drenado significativamente en los últimos años.
Qué hacer con la cartera: liquidez, cierre parcial y exposición progresiva
La parte más práctica de la conversación llega cuando le preguntamos qué debería hacer un inversor concreto —con su fondo indexado, algo de renta fija y quizás algo de liquidez— en este entorno. Su respuesta rechaza los extremos y apuesta por la táctica.
Para quien ya está dentro con posiciones en pérdidas, plantea la opción del cierre parcial: "¿Por qué no cierro la mitad, hago caja, y la otra mitad sigue con exposición? Sé que es duro, sé que hay que comer el ego, pero me impacta menos si la cosa empeora". El dinero que se libera va a fondos monetarios —no al banco, puntualiza, sino a productos mínimamente remunerados— y desde ahí se observa el mercado con tranquilidad.
Para quien tiene liquidez y espera, el consejo es igualmente claro: la exposición progresiva es mejor que el todo o nada. "¿Por qué todo tiene que ser binario, blanco y negro?", pregunta. Entrar con un 10%, confirmar tendencia, añadir otro 15%, y así sucesivamente. Y vigilar la amplitud del mercado —cuántas acciones dentro del índice están subiendo realmente—, no solo el nivel del S&P.
En renta fija, ve una oportunidad clara en tramos medios: bonos a cinco o siete años que ofrecen rendimientos que hace unos años hubieran parecido imposibles. "La renta fija es fija si la mantienes a vencimiento", recuerda, descartando los tramos muy largos por la incertidumbre estructural que introduce la disrupción tecnológica.
El plan como antídoto contra el pánico: cómo no pasarse de defensivo
Uno de los puntos más importantes de la conversación es la distinción entre ser prudente y pasarse de defensivo. Macchiavelli lo resume en una sola palabra: plan. Sin él, el inversor acaba buscando titulares que confirmen sus miedos —y siempre los encuentra— mientras el mercado sigue su camino. "Si no tienes un plan, vas a guiarte por el miedo y siempre vas a estar viendo titulares que te dan motivos para no invertir", advierte.
El antídoto es sencillo en teoría: definir de antemano qué se hace si el mercado cae un 10%, un 20% o un 30%, y ejecutarlo. Quien tiene ese plan puede ser defensivo de forma justificada y táctica. Quien no lo tiene, simplemente está a merced de los titulares.
Para cerrar, su consejo para quien empieza a invertir ahora mismo es entrar con los ojos abiertos: "Si entra ahora se empezará a acostumbrar a la volatilidad y a los escenarios cambiantes, y eso es un buen curtido para cuando el mercado esté más sano". Y aprender a combinar macro, análisis fundamental y análisis técnico: la macro da el contexto, el fundamental dice dónde invertir, y el técnico dice cuándo hacerlo.
Además, en el Finect Talks de esta semana...
Antes de la entrevista, en la sección de El Corrillo, Alicia y Antonio repasan lo más relevante de la semana en Finect.com: el análisis de Columbia Threadneedle sobre la situación crítica de los mercados, con especial atención a las alertas sobre el suministro de combustible de aviación en Europa; la recomendación de Mapfre AM de recoger beneficios y aparcar liquidez en monetarios hasta tener más visibilidad; la explicación de Carmignac de por qué la bolsa aguanta pese a la guerra —básicamente: los beneficios empresariales están aguantando y tirando del mercado—; y el artículo sobre el récord histórico de salida del efectivo por parte de los gestores de fondos.
Después, en la sección Escucha, no te compliques, en colaboración con Finizens, Kevin Koh Maier responde una pregunta que provoca muchos quebraderos de cabeza: si el mercado está en máximos históricos, ¿tiene sentido seguir invirtiendo o es mejor esperar?
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Este contenido se ha elaborado bajo un criterio editorial y no constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos. Las rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.