Que la historia la escriben los vencedores también es aplicable para los mercados financieros. Cuando un activo tiene un resultado extraordinario siempre surgen un montón de narrativas explicando los hechos sucedidos. Muchas de ellas son de una precisión quirúrgica y de un poder visionario fantástico, el problema es que los relatos casi siempre vienen después de los precios, por no hablar del sesgo de supervivencia, sólo se habla de los triunfadores, nunca de los derrotados. A toro pasado todos somos Manolete. Además estos relatos se vuelven incrementales para seguir justificando la evolución del precio, cuanto más sube, más motivos obvios había que lo justificaban. Resulta que en la dirección contraria ocurre lo mismo, cuando el precio empieza a bajar el relato cambia y se vuelve negacionista y oscuro, cuando no desaparece por completo y se silencian.

El caso es que las narrativas impactantes son las que se venden más a corto plazo, las más calientes y que más portadas acaparan. Son las narrativas que marcan los dientes de sierra que tanto cuesta asumir al inversor. Sin embargo, las historias más aburridas, que se repiten todos los años y que no cambian el guion significativamente, son las que pasan desapercibidas dentro del ruido mediático, pero son las que marcan la tendencia y dirección de la sierra, es decir, son las importantes y las que nos harán ganar dinero.

 

Alberto Blasco Cebolla

Gestión Inversiones Banca Privada

Ibercaja Banco