Pese a que seguimos insistiendo en el mensaje de que no es sostenible a largo plazo un mundo con mayor crecimiento, pero sin inflación, y por tanto, sin movimiento en los yields (rentabilidad de los bonos), nos parece importante detenernos a analizar alguna de las razones claves por las que la inflación no acaba de repuntar. En las últimas semanas hemos visto movimientos en el mercado que hacen pensar que los inversores empiezan a posicionarse para un repunte de la inflación: caída de los bonos, fortaleza del Euro y el buen comportamiento del universo financiero y de consumo doméstico. Pese al inicio en la rotación de activos y de sectores llama poderosamente la atención que, después de casi 10 años de estímulos monetarios a nivel global, la inflación este por debajo del 2% en todo el mundo desarrollado salvo en Inglaterra que ha superado ese nivel recientemente en gran parte provocado por la debilidad de su divisa. 

Entre las principales razones de este fenómeno señalaríamos 5. De las cuales 3 las consideramos estructurales y 2 temporales que son las que podrían hacer repuntar la inflación en el medio plazo. Comencemos con las estructurarles. 

1-Demográfía. El Banco de España, ya en su informe anual de 2015, apuntaba textualmente que “diferentes factores apuntan a una reducción considerable de la tasa de crecimiento potencial de la economía española en el medio plazo, que podría situarse entorno el 1,2% en el periodo 2020-2025 ante las tasas cercanas al 3% durante el periodo 2001-2008.” Este no es un problema español si no global en los mercados desarrollados. Con menor crecimiento, menores presiones inflacionistas. 

2- Tecnología. Los avances tecnológicos han permitido a las empresas ser más competitivas y mucho más agresivas en precio. El mejor ejemplo es el gigante norteamericano Amazon. Con su impresionante plataforma de comercio electrónico y espectacular ahorro de costes (sobre todo de personal) frente al resto de comercios es capaz de ofrecer los mismos productos con un descuento importante al mismo margen. El “low cost” en ropa, aerolíneas, hoteles etc. ha llegado para quedarse y las compañías presentes en el sector son rentables gracias sobre todo a su tecnología. 

3-Globalización. En un mundo global las compañías para incrementar sus márgenes han trasladado su mano de obra a países emergentes donde el coste es hasta 4 veces menor que en el mundo desarrollado. 


Estos 3 factores son estructurales y van a seguir aportando deflación a la economía, aunque en menor medida que cuando irrumpieron en nuestra sociedad. Los otros 2 son más temporales y deberían repuntar con la mejora de la actividad económica. Uno es el precio de las materias primas (en especial el petróleo que ha caído 100 dólares el barril desde su máximo en 2008) y el otro es la presión al alza en los salarios. La globalización, las nuevas tecnologías y la crisis económica han provocado un estancamiento en los salarios que dura ya una década. Con la tasa de paro actual global y la espectacular creación de empleo vivida en los últimos años (especialmente en Estados Unidos) deberíamos ver un repunte en los salarios pronto que provoque algo de presión inflacionista. 

Por último, destacar a nuestros lectores la importancia de la inflación. Mientras no repunte, los tipos de interés podrán seguir bajos, los bancos centrales podrán seguir con los estímulos y las valoraciones de los activos serán elevadas. Si por el contrario vemos un repunte de los tipos de interés debido a mayores expectativas de inflación, los activos financieros pueden sufrir debido a que su exigente valoración esta soportada sobre todo por los bajos tipos de interés.