“Una inversión en conocimiento paga el mejor interés“, decía el científico Benjamin Franklin. Una afirmación que cobra especial relevancia en el ámbito de la educación financiera. Y es que cuanto más aprendas de inversión y finanzas personales, más preparado estarás para sacarle todo el jugo a tus ahorros.

Mejorar tu educación financiera implica un sinfín de ventajas. Pero antes que nada, definamos el concepto. ¿Qué es en realidad la educación financiera? Para el Banco de España, el concepto “va más allá de la mera disponibilidad de información y se extiende a los conocimientos, conductas y actitudes que nos permiten tomar decisiones financieras acertadas a lo largo de la vida, tener hábitos financieros saludables y conocer las oportunidades y riesgos de los productos financieros que contratamos”.

Sin embargo, los españoles tenemos aún mucho que mejorar en esta materia. Según un estudio realizado en 2015 por el Banco Mundial y Standard & Poor’s entre personas mayores de 15 años, sólo el 49% de los españoles fueron capaces de responder al menos tres de las cuatro preguntas sobre la diversificación del riesgo, la inflación y el tipo de interés simple y compuesto. España ocupó el puesto 24 de 140 países encuestados, lejos de los promedios de Reino Unido o Países Bajos.

Al menos, parece que los españoles somos conscientes de que tenemos esa asignatura pendiente. Según el Informe Europeo de Pagos de Consumidores de Intrum, el 36% de los españoles reconoce no contar con las nociones básicas necesarias para gestionar su economía personal y, a menudo, se ve en la obligación de buscar asesoramiento externo. Lo bueno es que hay propósito de enmienda. Cuatro de cada diez reconocen la necesidad de mejorar su cultura financiera. Veamos cuáles son las ventajas:

Optimizar el ahorro

Una de las razones para mejorar la educación financiera es que permite aprovechar al máximo el ahorro. Nadie mejor que tú sabe lo que cuesta ganar el dinero, entonces ¿por qué no sacarle todo el partido posible? Además, cuanto más aprendas, más propensión tendrás a ahorrar y mejores serán tus posibilidades de alcanzar tus metas financieras.

Esta relación entre formación financiera y hábitos de ahorro se aprecia claramente en el plano europeo, donde los países con mayor cultura financiera, como Alemania, Países Bajos y Suecia, presentan tasas de ahorro superiores al 5%, mientras que aquellos con conocimientos más modestos, como Portugal, Grecia y España muestran valores negativos.

Preparar la jubilación

Otra de las ventajas de la educación financiera es que permite prepararte mejor de cara a la jubilación. Muchas personas confían en que las prestaciones que recibirán de la Seguridad Social serán suficientes para garantizar una calidad de vida adecuada, pero lo cierto es que, según datos de la Agencia Tributaria, casi el 13% de los pensionistas españoles vive en la actualidad por debajo del umbral de la pobreza. Y las perspectivas no son muy halagüeñas, teniendo en cuenta el importante déficit al que se enfrenta el sistema público de pensiones y el creciente envejecimiento de la población española.

En consecuencia, ser consciente de esta situación y adquirir los conocimientos necesarios en materia de inversión puede dotarte de las herramientas necesarias para preparar convenientemente esta etapa de la vida.

Ayuda al emprendimiento

La cultura financiera no sólo es buena para tu bolsillo. También supone un buen complemento para tu formación, que te ayudará en el plano empresarial. De este modo, cuanto más sepas de economía y finanzas, mejor preparado estarás para organizar y gestionar tu propio negocio.

Contar con conocimientos de economía y finanzas, aunque sea a nivel básico, te ayudará a entender el impacto de la inflación y administrar de forma eficiente los recursos de tu empresa. Y, como veíamos anteriormente, comprenderás mejor las ventajas de mantener el endeudamiento bajo control.

Empoderarte como cliente

Cuanto más sepas, menos podrán engatusarte. Esto es una realidad en cualquier ámbito de la vida y muy especialmente en el sector financiero, en el que los clientes bancarios han tendido a seguir (en ocasiones ciegamente) las indicaciones del asesor de su sucursal. Esta dependencia del asesoramiento externo hace más complicado proteger a los ahorradores de las malas prácticas bancarias, como la venta de participaciones preferentes o las cláusulas suelo.

De ahí que tanto el Banco de España como diversos organismos internacionales, como la OCDE, el FMI, el G20 o la Comisión Europea, vean la educación financiera de la población como “un instrumento para empoderar a la parte débil de la relación cliente-banco”.

Construir un país más próspero

Finalmente, la educación financiera no sólo mejora nuestras vidas a nivel individual, sino que nos ayuda a construir una sociedad mejor. Como explica el Informe sobre la educación económico-financiera en las aulas españolas, elaborado por PwC, los países con peor formación económico-financiera presentan economías más débiles y fueron más vulnerables a los efectos de la desaceleración del PIB entre 2007 y 2013. “Aquellos países con más del 60% de su población formada financieramente, como Reino Unido, Países Bajos o Suecia, tuvieron caídas acumuladas del PIB inferiores al 4%, mientras que países como España o Italia, con puntuaciones de conocimiento financiero por debajo del 50%, sufrieron importantes desaceleraciones de la economía del entorno del 10%”, señala el informe.