Contratar un plan de pensiones después de jubilarte: ¿cuándo tiene sentido?

Contratar un plan de pensiones después de jubilarte: ¿cuándo tiene sentido?

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Identificamos la jubilación con el momento de rescatar el plan de pensiones. La realidad es que no es necesario recuperar esos ahorros nada más retirarse. De hecho, ni siquiera es lo idóneo si quieres ahorrar en impuestos

Puedes mantener tu plan de pensiones una vez jubilado e incluso puedes seguir haciendo aportaciones. Es más, puedes incluso contratar un plan de pensiones después de jubilarte. Esta es la fórmula que algunas personas emplean para planificar su herencia y ahorrar en la declaración de la renta. Y es que el rescate del plan en estas circunstancias es un poco diferente.

Contratar un plan jubilado: cuándo puedes rescatarlo

El mayor hándicap para quienes optan por hacerse un plan de pensiones tras retirarse será rescatar el dinero. La jubilación es la principal contingencia para el rescate de un plan, sin ella, sólo se podría acceder al resto de supuestos de rescate anticipado del plan de pensiones

En este caso concreto estaríamos hablando del fallecimiento del partícipe o de pasados 10 años desde la creación del plan, ya que la situación de paro, por ejemplo, no aplicaría. Según la esperanza de vida media en España un jubilado vivirá en torno a 18 años una vez se retire, por lo que sólo podría recuperar el dinero correspondiente a los 8 primeros años de jubilado. ¿Qué pasa con el resto? Iría a parar a sus herederos. En este sentido, el plan sería un vehículo para planificar la herencia. En otras palabras, quienes disfrutarán seguramente de los ahorros serán los hijos.

Qué beneficios tiene contratar un plan tras retirarse

Si el jubilado no va a poder disfrutar de sus ahorros, ¿qué incentivos tiene para hacerse un plan de pensiones tras jubilarse? El mismo que durante su vida en activo: ahorrar en la declaración de la renta.

Las ventajas fiscales de los planes de pensiones se mantienen aún jubilado. Esto quiere decir que las aportaciones siguen permitiendo pagar menos impuestos. De forma resumida, el dinero que inviertas se podrá restar de la base imponible al hacer la declaración de IRPF. Hasta ahora  esa aportación máxima se fijaba en lso 8.000 euros. Sin embargo, a partir de 2021 se reduce hasta los 2.000.

De esta forma, una persona que ingrese 40.000 euros como jubilada y haya aportado 2.000 euros a su plan de pensiones, será como si solo hubiese ganado 38.000 euros a ojos de Hacienda.

Una persona con poder adquisitivo podría ahorrar en impuestos y asegurar un dinero como herencia para sus hijos utilizando esta fórmula.

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Qué impuestos tendrán que pagar los herederos

El problema de dar dinero en herencia mediante un plan de pensiones sigue siendo el mismo que contratarlo en vida: su fiscalidad en el momento del rescate. Al recibir el dinero del plan los hijos deberán pagar impuestos bajo las mismas reglas que el partícipe. Esto quiere decir que pagarán por los derechos consolidados (ahorro más beneficios) y que este capital se integrará en la base imponible general y no la del ahorro.

Donde no tendrán que incluir el dinero del plan de pensiones es en el Impuesto sobre Sucesiones (IS), ya que tributará en el IRPF. En este sentido, esta sí puede ser una vía para dejar dinero a una persona que no sea familiar directo y que no disfrute de bonificaciones en el citado IS.

Alternativas para planificar tu herencia

Hay muchas fórmulas de dejar un dinero a los hijos. Los planes de pensiones sólo son una y no precisamente la más ortodoxa. Frente a ellos se encuentran otros productos financieros más pensado para las sucesiones.

Los primeros y más utilizados son los seguros de vida al uso. Es decir, aquellas pólizas en las que se estipula una indemnización para los herederos o las personas designadas en caso de fallecimiento (poder elegir quien recibe el dinero es una de sus ventajas). El problema de un seguro general es que conforme se acerque el momento mayor será el coste de la prima del seguro e incluso encontrar compañías que suscriban la póliza.

Frente a los seguros de vida tradicionales se sitúan los seguros de vida-ahorro y en especial los unit linked. Estos productos se articulan en torno a un seguro de vida, pero lo que hacen en realidad es invertir la mayor parte de la prima en cestas de fondos de inversión. No permiten desgravar por las aportaciones, pero su fiscalidad es mejor que la de un plan de pensiones y tampoco se incluyen dentro del tercio de la herencia que, obligatoriamente, debe ir a parar a los herederos legítimos.

También se puede planificar la sucesión con fondos de inversión. En este caso se podrá disfrutar de lo que se conocen como “las plusvalías del muerto" y que permiten ahorrarse la factura fiscal al heredar un fondo de inversión. Lo que ocurre es que el heredero recibirá las participaciones del fondo, no el dinero de las mismas. Para Hacienda el precio de compra será el de las participaciones en ese momento, no cuando los compró la persona fallecida. Si entre tanto el fondo triplicó su valor dará igual, no habrá que pagar impuestos por esa subida.

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