Uno de los indicadores que suelo emplear en mis análisis es el Atlas de Blai5. Este indicador nos advierte sobre los activos que esperan un movimiento violento en las próximas semanas. De forma resumida, y para los que todavía no lo sepáis, el indicador Atlas calcula e identifica estrechamientos matemáticamente significativos en las Bandas de Bollinguer, ya que este suceso es preludio de un movimiento violento al alza o a la baja.

Este indicador no está diseñado para informar sobre la dirección que va a tomar la cotización en las próximas semanas, tan sólo advierte de que un movimiento fuerte se avecina en la cotización, por lo que debe de ser utilizado junto a otros indicadores que nos informen de hacia donde es más probable (no confundir probabilidad con seguridad) la dirección de dicho movimiento.

Hecha esta pequeña introducción, hoyme gustaría mostraros un gráfico en escala mensual que muestra los últimos 30 años de historia del S&P 500. Sobre él, he destacado dos indicadores. Uno es el promedio móvil de 30 meses que se tiñe de verde cuando es alcista y de rojo cuando su pendiente es bajista. Además de este indicador tendencial también se muestra el ya citado Atlas.

Desde hace algunos meses se está gestando un evento importante. El Atlas nos está advirtiendo en escala mensual (largo plazo) que el principal mercado del mundo está preparándose para un gran movimiento. Es aquí donde gana importancia el indicador tendencial para definir la dirección más probable (siempre es bueno recordar que este es un mundo de probabilidades y no de certezas absolutas). En los últimos 30 años, siempre que el Atlas nos ha advertido de un gran movimiento en el principal mercado del mundo, dicho movimiento se ha terminado produciendo en la dirección de la tendencia.

En los precedentes de 1990, 1995, 2006 y 2012 el desenlace fue alcista, mientras que en 2001, sumergidos ya en pleno mercado bajista con el estallido de la burbuja “puntocom” la señal Atlas nos informó que los descensos iban a ganar velocidad, como así finalmente sucedió.

Teniendo en cuenta estos precedentes y que la tendencia del mercado estadounidense a largo plazo sigue siendo alcista (además de saludable), en mi opinión el desenlace de esta situación tiene más probabilidades de producirse al alza que no a la baja. No obstante, sea como sea, como no podía ser de otra forma nuestro plan está bien definido. Si el desenlace finalmente se produce al alza (escenario más probable), sacaremos partido con nuestras posiciones alcistas, y si finalmente dicho movimiento se mueve en contra del escenario más probable, estaremos protegidos siguiendo las reglas de control de riesgo en nuestra estrategia de inversión de medio plazo, cuyas características explico al detalle en mi libro “El Código de Wall Street”.