Nick Leeson: El hombre que quebró el banco más antiguo del mundo"

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Hoy abrimos una nueva sección a través de la cual repasaremos los errores de grandes inversores.

Contextualizaremos la historia y recorrido de cada inversor, su error y las posibles enseñanzas que éste nos deja. Porque como dijo Warren Buffett, inversor que también será examinado, "Es bueno aprender de la propia experiencia, pero también de la de otros".

 

¿Quién es Nick Leeson?

Para algunos de vosotros esta cara será conocida, el caso de Nick Leeson fue bastante sonado en su época ya que protagonizó uno de los escándalos financieros más significativos de la historia. 

Nick Leeson nació en 1967 en Watford, una pequeña ciudad situada al noroeste de Londres central. Allí estudió en Parmiter's School, una de las escuelas mixtas de más alto rendimiento del país por valor añadido. Tras terminar sus estudios y con tan sólo 18 años el joven Nick comenzaba su carrera profesional como empleado en el banco privado, Coutts (el séptimo banco más antiguo del mundo).

Aunque esto le sabía a poco y dos años después pasaría a ser empleado de Morgan Stanley. Tampoco duró mucho en la firma, ya que en 1989 decidió trasladarse a Barings. Es aquí dónde comienza la verdadera historia.

Tras adquirir algo de experiencia en los mercados financieros Leeson comenzaba su andadura en Barings. Y fue ya en 1992 cuando dió el gran salto al ser nombrado director general de una nueva operación en los mercados de futuros de la Bolsa Monetaria Internacional de Singapur (SIMEX).

 

¿Cuál fue su error de inversión?

El banco encomendó a Nick la creación de un equipo de trading para comenzar a operar en Singapur. Así el trader adquiría el control absoluto de las operaciones que se realizaban en Asia, asumiendo las tareas de trader, Back Office y Risk Manager. Reportando el mismo la operativa de sus movimientos a Londres.

A partir de 1992 el trader se dedicó a realizar operaciones con futuros del Nikkei de forma exitosa. Debido al éxito cosechado comenzó a aumentar la envergadura de sus posiciones asumiendo mayor apalancamiento. Pero no todo es color de rosas y su suerte se truncó. Tras un error garrafal de una empleada Nick trató de ocultarlo utilizando una de las cuentas de error numerada como 88888 de Barings (la cuenta 88888 se creó inicialmente para colocar operaciones mal hechas por los empleados o corredores de Baring). Pero esto fue el principio de una gran catástrofe, los errores continuaron sucediéndose y lo que había comenzado como la falsificación de una operacion de unos cuantos miles de dólares acabó por convertirse en costumbre.

Para finales de 1992 la cuenta acumulaba unas pérdidas superiores a los 2 millones de libras pero Nick ya había conseguido reducir estas pérdidas otras veces. Lo había hecho cuando, en una ocasión, estando largo a través del futuro Nikkei, el mercado cayó en picado. Nick comenzó a comprar más intentando aguantar las caídas, pero llegó un punto que se quedó sin dinero para cubrir las garantías de esa posición. Se le ocurrió obtenerlo aprovechando el apetito del mercado por invertir a la baja en Nikkei: decidió vender opciones puts  y utilizar esas primas para pagar las garantías de sus futuros del Nikkei. El mercado comenzó a subir y la jugada le salió redonda recuperando todas las pérdidas acumuladas. De esta forma el trader creía haber dado con la fórmula mágica  "Si me ha salido bien una vez, puede que haya descubierto la forma de hacerme rico" y continuó operando apalancado llegando sus posiciones a suponer el 40% de este mercado.

Pero en 1995 se produjo el desastre. El terremoto sucedido en Kobe hizo que los mercados financieros cayeran en picado. Fue entonces cuando Nick creyó encontrar la oportunidad de su vida, el terremoto había destruído una gran parte de las infraestructuras de Japón y pensó que existía un enorme negocio para la reconstrucción, contratas, préstamos etc. y que la economía se recuperaría. De esta manera volvió a repetir la operación que tanto éxito le había traído en el pasado vendiendo millones de puts para cubrir las garantías de sus futuros. Pero en esta ocasión el tiro le salió por la culata, el mercado se hundió y no pudo responder.

Así las pérdidas alcanzaron los 827 millones de libras provocando la quiebra del banco. Más tarde fue adquirido por ING por la suma de 1 libra, haciéndose cargo del pasivo.

 

 

 

¿Qué hemos aprendido?

En este caso la soberbia acabó con Nick y con el banco. Tendemos a creer que gestionamos bien nuestro dinero cuando realizamos operaciones exitosas y como hemos podido comprobar no en todas las ocasiones es así. Hay que decir que en este caso hay un fraude de por medio por parte del trader y que el banco no actuó de forma responsable al volcar toda la responsabilidad sobre una sola persona. 

Hemos podido observar también cómo el apalancamiento es muy peligroso y puedes perder hasta la camisa. Yo no soy partidario de realizar este tipo de operaciones pero es muy importante calcular un margen para poder asumir ciertas garantías.

 

Os dejo por aquí un documental que he encontrado sobre el caso. Además se hizo una película en 1999 títulada "Rogue Trader" que cuenta la historia del trader.

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