Llevas un tiempo ahorrando y por fin has conseguido juntar 20.000 euros, una cantidad importante como para manejarla a la ligera. Si ya eres usuario de Finect tendrás claro que un depósito no es la mejor opción para tus ahorros a largo plazo. Existe una impresionante diferencia entre empezar pronto e invertir bien para la jubilación y no hacerlo.

El problema es que las inversiones ni son tu fuerte ni es algo que te apasiona. Invertir en bolsa te da vértigo, pero también tener que elegir un fondo de inversión concreto o directamente qué producto es mejor para aprovechar el interés compuesto. Si este es tu caso la solución pasa por contratar un asesor financiero. Lo que pasa es que en este punto es fácil que surja la duda ¿De quién me puedo fiar para que me ayude con mis ahorros? ¿Cómo sé si estoy recibiendo asesoramiento independiente?.

Qué debes pedirle a un asesor financiero

Lo primero que debes tener claro es que existen diferentes tipos de asesor financiero en España y no todos son iguales. Bancos, EAFI, compañías de seguros, empresas fintech e incluso sicavs o una gestora pueden encargarse de hacer crecer tus ahorros. ¿Ofrecen todos asesoramiento financiero? Desde un punto de vista legal la figura del asesor financiero está muy bien delimitada por la CNMV y las autoridades europeas.

Desde un punto de vista más práctico y mundano, hay cuatro cosas en las que deberías fijarte para elegir, son las siguientes.

Claridad: ¿Ofrece o no asesoramiento financiero independiente?

Una de las novedades de la normativa Mifid II es que diferencia claramente entre asesoramiento financiero y asesoramiento financiero independiente. Desde el punto de vista de la normativa europea, la gran diferencia está en cómo gana dinero el asesor financiero o el banco. En este sentido, quienes cobren retrocesiones no podrán autodenominarse independientes y deberán dejar claro que no lo son.

Las retrocesiones son las comisiones que el intermediario (el asesor) recibe del distribuidor (la gestora o el banco). Para que lo entiendas mejor, son los incentivos adicionales que un asesor tiene cuando vende determinados productos de determinadas gestoras por encima de otros. En el caso de los bancos, serán los productos de su propia gestora, en caso de un asesor financiero externo, pueden ser de una gestora concreta por vender sus planes de pensiones, por ejemplo.

 

Por ley el asesor financiero que ofrezca asesoramiento financiero dependiente deberá informar de todas las retrocesiones que cobra de terceros. Además, sólo podrá cobrar incentivos siempre que además preste un servicio de calidad con una amplia gama de producto, haga un seguimiento de la inversión realizada y ofrezca un precio competitivo.

Variedad en la oferta

La propia normativa ya hace hincapié en que debe haber variedad en la oferta. La variedad debe ser tanto de instrumentos de inversión como de oferta concreta. En otras palabras, diferentes tipos de productos y varias propuestas dentro de los mismos, a poder ser de más de una gestora.

A modo de ejemplo, acudes a tu entidad financiera a preguntar qué puedes hacer con esos 20.000 euros ahorrados y sólo te ofrecen planes de pensiones. Además, los planes que te ofrecen son sólo gestionados por la propia entidad, nada de productos de terceras gestoras. ¿Hay ahí alguna variedad? ¿Existe asesoramiento financiero? En absoluto porque no se presentan distintos vehículos (planes, fondos de inversión, PIAS o PPAs en este caso, por ejemplo) ni de más de una gestora.

Un asesor financiero debe ofrecerte oferta e información para ayudarte a elegir entre la misma. Una entidad que no pueda poner a tu disposición más de 100 fondos poca variedad tiene.

Formación en asesoramiento financiero

Otra de las novedades de la Mifd II es que introduce la obligación de que los asesores financieros estén formados de forma específica. Esto no se traduce en títulos concretos como los de EFPA, pero sí de un número de horas mínimas de formación sobre productos financieros y asesoramiento.

Muchas entidades han optado precisamente por hacer esta formación con cursos in house. En este sentido, la formación de asesores financieros Mifid II exigirá, vía CNMV, que los empleados de banca tengan un mínimo de 80 horas de formación si van a informar sobre productos financieros y de 150 horas si además van a asesora.

Gracias a este cambio, a partir de 2018 todos los asesores financieros tendrán formación específica. Pero dado que no toda la formación es igual, la CNMV publicará una relación de los títulos acreditativos ordenados en función de su valía y confiabilidad.

Los títulos acreditativos actuales son los siguientes:

  • Cecabank / Comercial Financiero Mifid II / Informar
  • Cecabank / Asesor Financiero Mifid II / Asesorar
  • EFPA / EFPA European Investment Assistant / Informar
  • EFPA / EFPA European Investment Practitioner / Asesorar
  • EFPA / EFPA Financial Advisor / Asesorar
  • EFPA / EFPA Financial Planner / Asesorar
  • Instituto BME / MFIA / Asesorar
  • Instituto Español de Analistas Financieros / Asesor de Servicios Financieros / Informar
  • Instituto Español de Analistas Financieros / Asesor Financiero / Asesorar
  • Instituto Español de Analistas Financieros / Experto en Asesoramiento Financiero / Asesorar
  • Instituto Español de Analistas Financieros / Gestor de Patrimonios / Asesorar
  • Instituto Español de Analistas Financieros / Analistas Financiero Europeo / Asesorar
  • Instituto Español de Analistas Financieros / Analista Financiero Internacional / Asesorar
  • Instituto Español de Analistas Financieros / Master en Finanzas Internacionales / Asesorar
  • Universidad Politécnica de Valencia / Asistente Financiero Europeo / Informar
  • Universidad Politécnica de Valencia / Agente Financiero Europeo / Asesorar
  • Universidad Politécnica de Valencia / Asesor Financiero / Asesorar
  • Universidad Politécnica de Valencia / Extensión Universitaria en Asesoría financiera / Asesorar
  • Universidad Politécnica de Valencia / Master en Asesoramiento Financiero / Asesorar
  • Universidad Pontificia de Comillas / Master Universitario en Finanzas / Asesorar

Experiencia, a ser posible

“Sabe más el diablo por viejo, que por diablo”, reza el dicho que también puede aplicarse a la inversión. La experiencia es un grado en los mercados y un asesor financiero con años de trabajo a sus espaldas te asegura que ha capeado diferentes momentos de mercado.

La experiencia también se puede contratar con experiencias de personas a las que ha ayudado antes. Saber que otras personas están contentas siempre es un elemento a tener en cuenta.

Por último, además de estos cuatro elementos, también son importantes cuestiones más prácticas como que exista un seguimiento real de la inversión, con informes de los productos contratados y revisión global de la cartera. Lo mismo puede aplicarse a las comisiones que se cobren y a la propia forma de trabajar.

Al final, la confianza es una cuestión clave al elegir asesor financiero, casi tanto como los resultados que obtenga para tus ahorros.