Corren tiempos difíciles para la inversión conservadora. Intentar obtener rentabilidad con la mínima volatilidad es hoy más difícil que nunca. Los tipos de interés considerados más seguros, como el bono alemán, cotizan claramente por debajo de la inflación. Bueno, de hecho a 1 año, 2 años y 5 años todavía siguen teniendo rentabilidad negativa. Es decir, los inversores todavía le pagan dinero a Alemania por prestarle su dinero. Sí están en positivo las emisiones a 10 años, pero apenas rondan el 0,4%, cuando el último dato de IPC en Europa está en el 1,2%.

Hasta ahora, mucha gente estaba jugando a aprovecharlo con la deuda italiana. El razonamiento era sencillo: venía ofreciendo entre 120 y 150 puntos básicos más que el bono alemán (100 puntos básicos son un punto porcentual) y era un riesgo muy limitado, porque Italia no va a salir del euro ni va a hacer impagos...

El asunto es que la crisis política italiana, con el aumento bestial en la prima de riesgo, ha hecho saltar por los aires este último reducto. 

Y ha arrastrado a otras emisiones muy conservadoras, como la parte más conservadora de la deuda de entidades financieras. Y hay muchos fondos que lo han ‘sufrido’, como contaba el otro día @carlos.alosete.

Por ejemplo, el popular Carmignac Sécurité, que el último mes perdió un 1,5%, su peor comportamiento mensual desde los inicios.

Lo mismo que le ha sucedido al BSF Fixed Income Strategies Fund, otro de los más presentes en las carteras de los selectores de fondos, que ha cedido un 1,49% en mayo. Y Otros muchos centrados en rentabilidad absoluta que estaban apostando por la renta fija a corto plazo.

El asunto, además, es que nos estamos metiendo en un entorno de subidas de tipos, como comentaba el otro día Sasha Evers, de BNY Mellon, y el riesgo es “asimétrico” con la rentabilidad. Es decir, la rentabilidad máxima a la que puedes aspirar es mucho menor de las pérdidas que puedes sufrir si de pronto hay un subida de tipos mayor de la esperada o algún acontecimiento como el italiano. 

¿Qué hacer entonces? En el caso de BNY Mellon, Evers me contaba dos opciones: por un lado, una estrategia global de bonos high yield de corta duración (Es decir, con baja sensibilidad a los movimientos en los tipos de interés), que concretaban en su fondo BNY Mellon Global Short-Dated High Yield Bond Fund, que en el último mes apenas ha caído y a 12 meses está en 0,5% arriba. 

El punto aquí, según me contaba, es que en plazos muy cortos, prácticamente depende de los flujos de caja del negocio, más que de las perspectivas a largo plazo, y los gestores tienen bastante visibilidad para ver si la empresa podrá pagar. O, muchas veces, incluso si podrá recomprar esos bonos para emitir con tipos más bajos. Me decía, además, que en entornos de caídas suelen ofrecer muy buenos precios de entrada.

La otra estrategia por la que están apostando desde BNY Mellon es por estrategias de comprar unas acciones para vender otras, que llevan a cabo por ejemplo en su fondo BNY Mellon Absolute Return Equity Fund, que también ha caído en mayo un 0,97%, pero que se mantiene en positivo tanto a 6 como a 12 meses. 

Al final, no queda otra que buscar opciones creativas para intentar encontrar algo de rentabilidad sin asumir volatilidad. Tarea que no es nada sencilla. Lo acabamos de ver también con los fondos que más dinero de fondos de fondos y sicavs han captado en los últimos meses: los de bonos de cupón flotante. El Deutsche Floating Rate Notes ha cerrado en rojo 3 de los últimos 4 meses y está ya en negativo a 12 meses. Por ejemplo.

Pocas veces ha sido tan complicado buscar algo de rentabilidad con la menor volatiidad. ¿Cómo estáis gestionando vosotros la situación? ¿Qué tipo de fondos estáis mirando para estos tiempos inciertos para esta parte de la cartera más 'segurola'?