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Planificar la jubilación en la era de la longevidad

Planificar la jubilación en la era de la longevidad

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¿Cómo me ocupo en el presente de mi jubilación? ¿Estoy realizando una correcta planificación financiera para cuando deje de trabajar? ¿Cuáles son mis objetivos vitales y cuánto me van a costar? Estas fueron algunas de las cuestiones que respondió hace unos días Belén Alarcón, directora de asesoramiento patrimonial de Abante, durante el encuentro digital sobre jubilación y longevidad que mantuvo con los lectores de El Confidencial.

Es una realidad que cada vez son más los españoles que miran con preocupación hacia el futuro del sistema público de pensiones y, por ende, hacia sus propias finanzas. ¿Cómo podemos saber si estamos ahorrando lo suficiente para vivir como queremos cuando dejemos de trabajar? Para poder responder a esta cuestión, primero, como recordó Alarcón, hay que tener en cuenta el escenario en el que nos encontramos, que es completamente diferente al que vivieron nuestros padres y, por eso, debemos mirar al futuro de una forma diferente y replantearnos nuestros proyectos tanto personales, como laborales y financieros.

Planificar en la era de la longevidad

Las cifras demuestran que cada vez vivimos más años. La esperanza de vida se ha duplicado en España en el último siglo -ya somos el segundo país más longevo del mundo-, por lo que es muy probable que muchos de nosotros lleguemos a vivir más años. Y, además, hay que tener en cuenta que no solo vamos a vivir más años, sino que vamos a gozar de una mayor calidad de vida, es decir, vamos a llegar a la jubilación más activos y con más ganas de hacer cosas.

“La jubilación será una etapa de reaprendizaje, de emprender, de apostar por una segunda carrera profesional, de recrearnos. Tendremos vidas multietapas en las que seguir trabajando y recibiendo parte de la pensión es una opción que debemos barajar”, respondió Alarcón a unos de los lectores.

Con todo, y teniendo en cuenta que tener vidas más largas implica tener mayores gastos, antes de decantarnos por un determinado producto de inversión debemos definir nuestro proyecto personal, para así, después, ponernos a hacer números.

¿Cuáles son mis objetivos para cuando deje de trabajar? ¿A qué edad me quiero jubilar? Responder a estas cuestiones nos va a permitir fijar nuestras metas y saber cuánto cuestan. “Realizar un ejercicio de planificación financiera nos va a permitir cuantificar nuestros objetivos para saber cuál es nuestro déficit – la diferencia entre lo que necesitamos y lo que tenemos – y, en consecuencia, cuál es la rentabilidad objetivo que le tenemos que pedir a los mercados financieros y cuál va a ser nuestro perfil de riesgo”, explicó Alarcón.

Además, hay que tener en cuenta que al invertir nuestro dinero para la jubilación disponemos de un gran horizonte temporal de inversión que, será mayor cuanto antes empecemos a ahorrar y a invertir nuestro dinero. Y cuanto antes comencemos, menor será el esfuerzo de ahorro anual. Y aquí un ejemplo:

Supongamos que queremos hacer un plan de ahorro e inversión para garantizarnos 2.000 euros mensuales + IPC de los 67 años a los 100 años y la pregunta que nos hacemos es: ¿cuánto tengo que ahorrar?  La respuesta sería diferente según el año en el que se empieza a ahorrar y la rentabilidad de la cartera que esperamos obtener.

Comenzar a los 25 años y tener un objetivo de rentabilidad del 2% nos exigiría ahorrar 18.850 euros anuales, mientras que con un objetivo de rentabilidad del 4% necesitaríamos ahorrar la mitad (9.000 euros al año) y con un objetivo del 6% menos de un tercio (4.300 euros al año)

Si hubiéramos empezado a los 45 años el esfuerzo de ahorro se duplicaría (36.000 euros al año invirtiendo al 2%, 21.500 euros al año invirtiendo al 4% y 13.000 euros al año invirtiendo al 6%).

¿Dónde puedo invertir mi dinero?

Alarcón comentó que durante los primeros años de inversión -cuando todavía nos quedan más de 30 años para jubilarnos- podemos asumir más riesgo y apostar por planes de pensiones que inviertan la mayor parte de la cartera en renta variable y siempre de forma diversificada, tanto por sectores como por regiones.

De esta forma, cuando se vaya acercando la fecha de la jubilación, podemos ir reduciendo el riesgo: “Primero, a un plan mixto para, más adelante, optar por uno más conservador para cubrir, al menos, la inflación. Y aquí, además, hay que saber que podemos traspasar los derechos consolidados de un plan de pensiones a otro sin necesidad de tributar por ellos”.

Teniendo todo esto en mente, el mejor producto financiero siempre será el que se adapte mejor a nuestras necesidades y nos permita lograr el capital final que deseamos.

Tenemos claro que contando con plazo y dependiendo del perfil de riesgo que asuma, el inversor alcanzará su rentabilidad objetivo. Es importante tener en cuenta que siempre habrá incertidumbre y volatilidad en los mercados. Nadie tiene la bola de cristal para saber qué va a suceder en el mundo y cómo lo van a recibir los mercados”, explicó Alarcón.

Aquí podéis leer el encuentro digital completo.

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