El segundo trimestre del año se ha despedido dejando un escenario algo más volátil del que pudimos ver durante el año pasado. La normalización de las políticas monetarias a nivel global, las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos y la incertidumbre política en el sur de Europa han sido los principales puntos de atención de los mercados.

El efecto de estos nuevos frentes no solo ha tenido un impacto material en los mercados de renta variable, sino que también ha generado volatilidad sobre los mercados de renta fija y divisas, que hasta ahora habían mostrado una mayor resiliencia a los acontecimientos geopolíticos. No obstante, los mercados de renta variable han conseguido obtener rendimientos positivos a nivel agregado en este entorno, gracias a la buena evolución de las magnitudes macroeconómicas y a la excelente temporada de resultados empresariales.

A nivel sectorial, la dispersión de resultados entre sectores ha sido elevada. No obstante, se mantiene la tendencia que venimos observando desde hace varios meses, con los sectores growth generando un mejor comportamiento relativo que los value. Así, con el cierre del trimestre en moneda local han destacado positivamente tecnología (6,22%) y energía (14,20%), mientras que por el lado negativo tenemos que hablar del sector financiero (3,16%) y de telecomunicaciones (-1,65%).

En términos de valoración, seguimos observando las mejores oportunidades de inversión en los mercados de renta variable. Aunque consideramos que la bolsa estadounidense está cotizando a niveles menos atractivos, sí vemos interesantes las valoraciones de Europa, Japón y los mercados emergentes; sobre todo en la región de Asia-Pacífico.

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