Que  el ajedrez y las finanzas tienen habilidades comunes, no es difícil de entender: el manejo de  la estrategia, la capacidad para tomar decisiones bajo presión, la rapidez y el pensamiento lógico. Quizá sorprenda más saber que  los cazadores de talentos suelen primar a los ajedrecistas a la hora de reclutar profesionales del análisis de mercados. O que  grandes empresarios y gurús de las finanzas dominan la técnica y las habilidades del ajedrez y trazan un paralelismo de lo que en su vida ha supuesto la práctica del ajedrez y su estrategia en las finanzas o los negocios.

Alan Trefler, presidente del grupo de ingeniería informática para negocios Pegasystems, que  cotiza en el Nasdaq, se confiesa jugador de ajedrez desde los siete años y aún ahora juega alguna partida con maestros de la talla de Kasparov.  Su visión del juego y del negocio son confluyentes: ”Los procesos de negocios son muy parecidos al ajedrez”, señala. “Primero miras el tablero, absorbes los datos, reconoces los patrones, analizas, desarrollas una estrategia y después continuamente revisas y desarrollas esa estrategia según avanza el juego”. Otros grandes jugadores de ajedrez han sido John Harsanyi, premio Nobel de Economía en 1994, Barron Hilton, empresario estadounidense y copresidente de la cadena hotelera Hilton, Kenneth Rogoff, ex economista jefe del Fondo Monetario Internacional; o el estadounidense Ron Henley, consultor de grandes empresas de Wall Street.

En España acaba de convocarse el primer  concurso que vincula el ajedrez y las finanzas y pone a prueba las habilidades de los participantes para medirse en ambas materias. La inciciativa parte del portal de información económica y de finanzas,  El inversor inquieto, al frente del cual está María Jesús Soto, directora de la oficina de Inversis en León y autora de  ”Mi primer libro de economía’, y cuenta con el respaldo del Torneo Magistral de Ajedrez Ciudad de León.

Las cualidades o habilidades que comparten ambas materias son, como apunta Soto:  ”Que en los dos, la estrategia que se plantee y el seguimiento que se haga de la misma, serán decisivos para el éxito o fracaso del resultado final. Ambos deben, asimismo, desarrollar al máximo cualidades como la objetividad, la prudencia, la iniciativa y la paciencia”.

En su opinión, la diferente imagen que tenemos de los traders, pura actividad y adrenalina; y los ajedrecistas, todo calma y concentración, no es del todo real: “En la práctica no lo es tanto, si se analiza desde el punto de vista psicológico. El ajedrecista está sometido a una enorme presión, con unos niveles de estrés muy altos, aunque aparentemente esté calmado durante la partida. En ocasiones tiene que tomar decisiones muy precipitadas por escasez de tiempo o debilidad en su posición. De hecho,  en el mundo ajedrecístico es bien sabida la agresividad de este deporte, que convierte en un auténtico combate cada partida, similar al día a día en el mundo de los negocios o en las operaciones financieras”.

Publicado en Observatorio Inversis