Por Raquel Usón Pérez, coach personal y profesional.

Publicado en Observatorio Inversis

En las inversiones, como en la vida, lo principal es conocernos a nosotros mismos para lograr el éxito. Conocer bien las diferentes maneras de invertir que tenemos a nuestro alcance hace que seamos más efectivos y seguros de nosotros mismos para alcanzar nuestro objetivo, así como la experiencia es fundamental para que un inversor tenga éxito.

Si quieres triunfar en el área en cuestión, tienes que tener un objetivo claro y  debes tener las aptitudes, cualidades y conocimientos necesarios para elegir el momento adecuado para ti, adaptando tu propio estilo. Así, podrás maximizar tus beneficios y aplacar las pérdidas que pueda generarte.

La situación actual es cambiante y, por lo tanto, genera nuevas oportunidades y amenazas que también hay que tener en cuenta para poder anticiparse a ellas.

Actualmente, hay que tener una serie de  cualidades y aptitudes como éstas:

  • Disciplina: el hábito de la práctica hace al maestro.
  • Confianza en ti mismo: la confianza en nosotros mismos es una de las bases para conocer nuestras capacidades y potenciarlas.
  • Flexibilidad: la adaptación al cambio que se genera en los mercados es una cualidad de gran importancia para un inversor.
  • Actitud mental positiva: una actitud positiva siempre genera algún tipo de beneficio, ya sea económico, relacional, etc.
  • Constancia y tenacidad: la perseverancia es una de las cualidades que como inversor tienes que tener para esperar el momento que creas conveniente.
  • Escucha activa: una cualidad que le puede ayudar al inversor a conocer el mercado y tener una posición mucho más receptiva.

 

Algunos  obstáculos internos como el miedo a lo desconocido, o la inseguridad, sobre todo a principios de año, puede tener influencia en el camino a la hora de invertir. Superarlo y desterrarlo es un primer paso para generar mejores oportunidades.

Para realizar ese primer paso pregúntate:  ¿qué es lo peor que te puede pasar al realizar la acción?

Una de las cosas fundamentales es tener una estrategia diseñada para ello,  contar con una meta clara y concisa. Tras definir el objetivo a largo plazo, es mucho más fácil empezar con las subdivisiones de los logros pequeños a la hora de invertir. Teniendo clara la estrategia que has adaptado para maximizar los beneficios, el porcentaje será mayor que si no tuvieras establecido ningún plan para ello.

El objetivo final de cualquier inversor es ganar dinero y  ser financieramente independiente y, para ello, hay que diseñar una estrategia junto con el plan de acción eficaz.

Recuerda:  el negocio no es si lo sabes o no lo sabes, sino si lo haces o no lo haces.

Raquel Usón Pérez,

Coach personal y profesional