La rentabilidad del mercado de renta fija en 2019 se ha visto marcada por el giro de los bancos centrales hacia una política monetaria más conformista. En concreto, la Reserva Federal estadounidense ha dejado entrever la posibilidad de rebajar los tipos de interés, lo que representa un giro significativo desde el ciclo de subidas de los tres años anteriores. Esto ha avivado decisivamente la rentabilidad de dos dígitos registrada en muchos sectores del mercado de renta fija en la primera mitad del año.

Si bien los ciclos de recortes de tipos suelen asociarse con recesiones, esta vez se observan más matices en el enfoque de la Fed. Determinados análisis recientes sugieren que cuando los tipos de interés se sitúan en cotas reducidas, los bancos centrales deberían responder de manera más rápida y contundente ante las primeras señales de debilidad económica con el fin de evitar una desaceleración generalizada para la que tendrían limitada capacidad de reacción. Esto respalda la idea de que la Fed, el Banco Central Europeo (BCE) y otros bancos centrales deberían relajar la política de manera preventiva antes de que comience la verdadera recesión, a efectos de prolongar la expansión. Como el presidente de la Fed, Jerome Powell, comentó recientemente: «Unos gramos de prevención equivalen a un kilo de cura». Si echamos la mirada atrás, observamos dos ejemplos relativamente recientes de ciclos de recortes de tipos preventivos acometidos por la Fed que permitieron un «aterrizaje suave» de la economía, en 1995 y 1998. Un análisis más exhaustivo de la rentabilidad del mercado de renta fija en torno a esos ciclos puede resultar instructivo en nuestra revisión de las oportunidades en el mercado de renta fija para el resto de 2019. 

Si utilizamos estos dos periodos como referencia, observamos que el mercado de renta fija se mostró bastante volátil antes del recorte de tipos, sobre todo en 1998, aunque, por lo general, evolucionó satisfactoriamente cuando la Fed comenzó a bajar los tipos. Sorprendentemente, los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense repuntaron después de que la Fed comenzara a rebajar los tipos en 1998, ya que el ciclo de recortes fue más modesto de lo que esperaba el mercado. En los seis últimos meses, hemos sido testigos del descenso de los rendimientos de los títulos del Tesoro, junto con sólidas rentabilidades superiores en los sectores de crédito. Al parecer, algunas de las buenas noticias podrían ya estar integradas en el precio, puesto que las rentabilidades se cosecharon ampliamente al comienzo del periodo. Si la Fed lleva a cabo los recortes de tipos que los mercados prevén, todavía podrían registrarse nuevas ganancias, aunque no existe ninguna garantía de ello.

Otro factor que ha motivado la tendencia conformista de la Fed consiste en la caída estructural de la inflación. Recientemente, el presidente Powell mencionó esto en varias ocasiones, como en su comparecencia semestral ante el Congreso.  La historia muestra que estos recortes inciden en las expectativas de inflación, aunque las ganancias podrían revelarse efímeras. Prevemos que las expectativas de inflación repuntarán esta vez, especialmente si las tensiones geopolíticas siguen ejerciendo una presión al alza sobre los precios de las commodities. No obstante, el aumento sería más sostenido si las subidas salariales se trasladan en mayor medida a las tasas de inflación del sector servicios.

¿Cómo afecta la tendencia conformista de la Fed al dólar estadounidense? La sabiduría popular sugiere que unos tipos de interés a corto plazo más bajos augura un debilitamiento monetario. Sin embargo, en estos periodos de relajación preventiva, este no fue el caso. En cada periodo, el dólar se debilitó en la antesala del recorte, pero después se fortaleció en un 4% aproximadamente. El billete verde se ha mantenido estable desde principios de 2019, si bien permanece en niveles históricamente elevados. Aunque será difícil que el dólar se aprecie considerablemente desde el elevado punto de partida actual, la historia sugiere que contará con un buen respaldo.

El punto de partida también reviste importancia. Sin lugar a dudas, los rendimientos de la deuda pública parten de un nivel más bajo. El rendimiento de los bonos a 10 años se sitúa justo por encima del 2% en la actualidad, lo que contrasta con el 6,2% en 1995 y el 4,6% en 1998. No obstante, otras medidas de valoración concuerdan en mayor medida con los datos históricos. Los diferenciales de crédito, o las primas de riesgo, en la mayor parte de los sectores son más amplios que los niveles previos al recorte de tipos inicial en 1995.

En nuestra opinión, la Fed probablemente rebajará los tipos de interés en tres ocasiones antes de que finalice el año. Sin embargo, esto no garantiza que el mercado de renta fija generará robustas rentabilidades. Tras un deslucido año para el mercado de renta fija, la primera mitad de 2019 se ha revelado bastante rentable para los inversores en renta fija. A nuestro parecer, esta rentabilidad no volverá a repetirse.

Un entorno de bajo crecimiento y dinero fácil representa, a todas luces, un viento a favor, aunque los inversores no deberían abandonar la prudencia. Consideramos que los flujos de caja de elevada calidad de los mercados de MBS y deuda corporativa con calificación «investment grade» ofrecerán las mejores rentabilidades ajustadas al riesgo en el futuro.

 

Por Gene Tannuzzo, Director Global Adjunto de Renta Fija en Columbia Threadneedle Investments

 

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