En el mes de enero los mercados de renta variable se tomaron un respiro tras un tórrido final de 2018. Las bolsas de los mercados tanto desarrollados como emergentes avanzaron más de un 7 % en términos de rentabilidad total apoyándose en las señales de que la Reserva Federal estadounidense (la Fed) sería más paciente en cuanto a las subidas de tipos, y también en la relajación del discurso de la Casa Blanca hacia China. Los activos de riesgo recuperaron parte de las pérdidas que habían registrado durante el cuarto trimestre. Aún así, la incertidumbre política sigue constituyendo un obstáculo, mientras que los recientes informes macroeconómicos continúan enviando señales mixtas acerca de la evolución futura de la economía global.

En enero, los síntomas de daño derivados de las tensiones comerciales con China se dejaron sentir por primera vez en la economía estadounidense. El ISM manufacturero correspondiente al mes de diciembre registró una marcada caída hasta los 54,1 puntos –el mayor descenso mensual desde 2008– debido en gran medida al pronunciado descenso en el componente de nuevos pedidos de la encuesta. Sin embargo, los mercados de renta variable salieron beneficiados de la tregua pactada por EE. UU. y China, que como mínimo permanecerá vigente hasta el 1 de marzo. El S&P cerró el mes con subidas del 8,0%.

Los temores en relación con una ralentización en China siguen sin disiparse. La cifra del PIB real del cuarto trimestre fue del 6,4 % interanual, -se situó por primera vez por debajo de la referencia del 6,5 %-. Ante la creciente incertidumbre derivada de la desaceleración doméstica, así como de las tensiones comerciales con EE. UU., las autoridades chinas se han decidido a aportar estímulo y el Banco Popular de China ha anunciado una rebaja de 100 puntos básicos en su coeficiente de reserva obligatoria en el mes de enero. Según los cálculos del organismo, esta ronda de recortes debería inyectar aproximadamente 800.000 millones de RMB en la economía, cifra que equivale a aproximadamente un 0,8 % del PIB nominal. Además, está previsto que el Banco Popular de China decrete medidas de expansión adicionales a lo largo de 2019 con el objetivo de respaldar la economía doméstica. Pese a la ralentización en el crecimiento del PIB observada en los últimos meses, tanto las ventas minoristas como la producción industrial han superado las expectativas en las últimas publicaciones. Además, se han detectado signos de recuperación continuada en el gasto en infraestructuras que podrían ofrecer estímulos a determinados sectores de la economía. A lo largo del mes, el MSCI EM marcó un avance del 7,2 %.

Europa se ha visto atrapada en el fuego cruzado de la guerra comercial, y se ha visto además perjudicado por la caída en la demanda procedente de China y los datos económicos de Europa no mejoraron en enero. El componente de nuevos pedidos de exportación del sector manufacturero del Índice de Directores de Compras (PMI) de la zona euro se mantuvo en por debajo de los 50 puntos. En Francia, la cifra anticipada del PMI compuesto registró una bajada hasta los 47,9 puntos a pesar de que las protestas de los «chalecos amarillos» que tanta violencia y disrupción han generado en el país perdiesen protagonismo. La nota positiva es que la confianza de los consumidores tanto en Francia como la zona euro en su conjunto fue objeto de una ligera recuperación.

En Italia, las propuestas presupuestarias del gobierno, que casi terminan bajo el procedimiento de déficit excesivo de la Comisión Europea, fueron aprobadas finalmente por el presidente y su gabinete. Si bien es poco probable que los dos principales ejes de dichas propuestas –a saber, los ingresos de los ciudadanos y la reforma de las pensiones– vayan a resultar beneficiosos para la sostenibilidad fiscal a largo plazo, lo cierto es que los riesgos inmediatos parecen haberse  suavizado. En este clima, las tires de la deuda pública italiana a 10 años cerraron el mes con 37 puntos básicos por debajo del máximo registrado en enero. Las estimaciones sobre el PIB de Italia para el cuatro trimestre de 2018 revelaron una contracción del 0,2% con respecto al periodo anterior, dato que coloca al país en una situación de recesión técnica. Además, la caída en las tires de la deuda pública de Italia supone una subida en su precio que ha permitido que sus bonos proporcionen una rentabilidad positiva del 1,2 % durante el mes. Otro signo de la estabilidad de la periferia europea fue el rendimiento del 1,5 % arrojado por el bono español.

Conclusión

Son dos los acontecimientos destacados que, en última instancia, han favorecido a los activos de riesgo en enero. El primero de ellos es que el giro de la Fed hacia una postura más flexible en sus declaraciones sobre la dirección futura de su política monetaria ha contribuido a suavizar los temores del mercado a un posible ajuste excesivo de los tipos en una coyuntura en la que el crecimiento mundial parece estar desacelerando. En el segundo, por su parte, tiene que ver con el hecho de que el discurso del gobierno estadounidense hacia China se ha relajado en cierta medida. Los efectos de las tensiones comerciales –que hasta el momento se habían circunscrito a China y Europa– parecen estar afectando ahora a EE. UU. Aunque en este punto cualquier acuerdo supondría un alivio para los mercados, EE. UU. y China parecen estar aún lejos de alcanzar un pacto, lo cual hace que los riesgos sigan estando muy presentes. En esta fase del ciclo en la que los datos macroeconómicos son más dispares y las incertidumbres políticas persisten, nuestra confianza en las previsiones económicas y de mercado es menor. Por tanto, consideramos que lo más sensato es hacer cambios graduales en las carteras a fin de dotarlas de una mayor resiliencia y buscar estrategias que permitan ajustar más dinámicamente la exposición a activos de riesgos.

 

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