¿Cómo vender un piso con hipoteca para comprar uno nuevo?

vender_piso_hipoteca_comprar_casa_finectComprar una casa ya no es para toda la vida. Si antes la firma de una hipoteca suponía un momento único para muchas familias que veían el sueño de comprarse su primera casa hecho realidad, ahora el panorama respecto a la vivienda es bastante distinto. 

Ya sea porque el mercado inmobiliario se ha venido reactivando en los últimos años tras la burbuja o bien porque la economía ha dado señales de mejora y ha provocado cierta movilidad laboral en España y un mayor optimismo por parte de muchos propietarios, la necesidad de cambiar de vivienda ha vuelto a resurgir. 

Hay quienes amplían la familia y necesitan cambiar de casa, mientras que otros se ven obligados a trasladarse a una nueva ciudad por temas laborales o familiares. Sea como sea, en muchas situaciones es necesario vender la vivienda para comprar una nueva. Pero, ¿qué pasa si todavía tenemos una hipoteca que pagar? En Finect os traemos tres soluciones para poder vender un piso con hipoteca y comprar una nuevo. 

Cancelar la hipoteca al vender una casa

Cuando surge la necesidad de vender la casa para comprarse una nueva existen diferentes opciones. Sin embargo, si esa vivienda tiene una hipoteca firmada que todavía no hemos terminado de pagar la situación se puede complicar algo más, aun así se puede vender un piso con carga hipotecaria y es un trámite mucho más fácil de lo que muchos piensan. Por ello, vamos a explicar como vender una casa con hipoteca.

Una de las opciones más recurrentes es la de cancelar el préstamo hipotecario. De este modo, dejamos el inmueble libre de cargas y se puede vender a un nuevo propietario. Aunque en la actualidad existen varias opciones para vender nuestra vivienda hipotecada y comprarnos una nueva, todavía no está permitido deshacerse de la casa y seguir pagando el préstamo hipotecario. Por ello, será muy importante cancelar la hipoteca para vender el inmueble y poder comprarnos uno nuevo. 

No obstante, dependiendo de cómo sea la operación de compraventa, la cancelación de la hipoteca tendrá que hacerse de dos formas diferentes: 

Cancelar la hipoteca al vender la vivienda por un precio superior

Se trata, sin duda, de la mejor opción. Si logramos vender nuestra vivienda por un precio superior al importe que nos queda por pagar en el banco, la cancelación de la hipoteca será un trámite más sencillo. En este caso, tendremos que acudir a la entidad bancaria y pedir el certificado de saldo de deuda pendiente. Una vez se firme el contrato de compraventa y se haya revisado dicho documento, debemos volver al banco y liquidar el importe de la hipoteca con el dinero de la operación de compraventa. 

Además, hay que tener en cuenta que si se trata de un préstamo hipotecario que tiene comisión de cancelación habrá que afrontar esos costes adicionales. Por lo general, si la cancelación se produce durante los cinco primeros años del plazo de la hipoteca, la penalización no podrá superar el 0,5% del capital pendiente. Si se efectúa más tarde, la comisión será, como máximo del 0,25%. Asimismo, si hemos firmado una hipoteca fija, la entidad también podría cobrar una compensación por riesgo de tipo de interés, que podrá situarse entre el 0,5% y el 5%. Junto con todo esto, tendremos que hacer frente al pago del IRPF por la conocida como ganancia patrimonial. En este artículo puedes informarte sobre cuáles son los impuestos que se pagan por vender una casa. 

Eso sí, lo único que en estos casos no tendremos que pagar es el Registro, ya que también habrá que hacer efectiva la cancelación en el Registro de la Propiedad. Sin embargo, esta parte tendrá que afrontarla el comprador. 

Cancelar la hipoteca al vender la vivienda por un precio inferior

En muchos casos este puede ser uno de los escenarios que nos encontremos. Y es que, sobre todo, debido a la burbuja inmobiliaria son muchos los pisos que se compraron a precios elevados y que ahora no pueden venderse por ese mismo valor o uno aproximado. Por ello, si la deuda hipotecaria es muy alta es posible que se acabe vendiendo a un precio inferior al de la hipoteca. 

En este caso, también tendremos que pedir el certificado de deuda pendiente en el banco y abonarle todo el dinero de la venta al mismo. El montante que nos quede por pagar ya no será una hipoteca en sí, sino que pasará a ser un nuevo préstamo hipotecario, con condiciones diferentes. En este punto, también estaremos obligados a pagar la comisión de cancelación de la hipoteca (si la hay) y los costes de constitución del nuevo préstamo personal (si existe alguno). 

Por ello, si es esta la única opción a nuestro alcance, antes tendremos que hacer cálculos y valorar si merece la pena vender la casa o esperar a que se revalorice en el futuro. 

Subrogar la hipoteca al comprador 

Aunque comúnmente la subrogación de la hipoteca es conocida como la forma que tienen los hipotecados de trasladar su préstamo a otro banco para mejorar las condiciones del mismo, también es posible utilizar la subrogación para vender nuestra casa y comprar una nueva, es decir, se puede vender una casa sin cancelar la hipoteca.  

Mediante la subrogación del préstamo hipotecario es posible vender la casa y trasladar la deuda al comprador del inmueble. Para ello, tanto vendedor como comprador deberán acudir a la entidad en la que esté firmado el préstamo y pedir la subrogación de la hipoteca. Esto implicará un estudio de riesgo sobre el comprador para evitar impagos, similar al que se hace a cualquier persona que solicita un préstamo hipotecario. De este modo, si la entidad lo aprueba, se podrá llevar a cabo el cambio en la titularidad de la hipoteca y esta pasará a ser ya responsabilidad del comprador. Eso sí, en estos casos el vendedor deberá hacer frente al pago del estudio de riesgo del nuevo propietario, la tramitación y subrogación de la hipoteca. Esta última no podrá superar el 0,5% del capital pendiente si se realiza durante los primeros cinco años del préstamo. Si la operación se efectúa después, el coste tampoco podrá ser mayor al 0,25%. 

A pesar de estos gastos, esta es una de las fórmulas más sencillas y económicas de deshacernos de la vivienda hipotecada, ya que no tendremos que asumir los gastos de cancelación del préstamo.  

Solicitar una hipoteca puente

Si necesitamos trasladarnos con urgencia y ello implica la compra de una nueva vivienda, es posible que la opción más adecuada pase por solicitar una hipoteca puente. Este producto es recomendable para aquellas personas que no pueden deshacerse de su casa en un plazo corto de tiempo y están en condición de afrontar una cuota más alta por su hipoteca. 

Y es que la hipoteca puente permite al propietario unificar dos hipotecas en una. Es decir, en vez de pagar dos préstamos por separado podremos unificarlos en uno solo, haciendo que el cómputo total de las cuotas sea inferior al que afrontaríamos si pagáramos dos hipotecas por separado. De este modo, una vez se consiga vender la casa podremos cancelar la deuda y asumir únicamente las cuotas de una nueva hipoteca tradicional que tendremos que formalizar para la nueva vivienda. 

Se trata de una alternativa para quienes tienen que mudarse con urgencia. Sin embargo, hay que tener en cuenta que para obtener esta hipoteca nos tendremos que comprometer con el banco a vender nuestro inmueble en un plazo determinado. Además, la hipoteca puente supone asumir prácticamente el doble en la cuota hipotecaria durante el tiempo que mantengamos las dos viviendas, por lo que será necesario hacer cálculos para valorar si se trata o no de la mejor opción. 
 

¿Hipoteca a tipo fijo o a tipo variable?:

Cómo funciona una herencia y cuantos impuestos pagas al heredar

Una herencia es el reflejo de las voluntades de una persona para con sus bienes. O por lo menos debería serlo. Cada vez que una persona fallece empieza el proceso para heredar. Desde la vivienda hasta el dinero en metálico y también fondos de inversión, la herencia repartirá todo lo que tenía esa persona.

Como funciona una herencia y cuantos impuestos pagas al heredar. Finect

Los trámites para heredar pueden ser tediosos y complejos. Por eso es importante tener claro cómo funcionan las herencias, qué procesos siguen y los impuestos por la herencia que pagarás en cada caso. Para empezar, las gestiones serán diferentes si hay o no testamento de por medio. De hecho, este documento simplifica mucho todo el papeleo. 

¿Qué hacer con el dinero de la herencia?

En primer lugar, hay que saber que hacer con la herencia. Si estás perdido, lo mejor es que consultes a un asesor financiero independiente, que te ayudará a sacar el máximo partido a este dinero. Puedes encontrar un asesor aquí o realizando el formulario de a continuación. Tras un breve estudio, te pondremos en contacto con el que mejor se adapte a tus necesidades. 

 

Herencia sin testamento

Hacer un testamento es la mejor forma de planificar una herencia, ya que en él se identifican a los herederos y se establece claramente cómo será el reparto de los bienes del fallecido e incluso qué se quedará cada uno de ellos.

¿Qué ocurre cuando no media testamento? A los trámites para cobrar la herencia habrá que añadir una declaración de herederos, que consiste en listar a los herederos legales tal y como figuran en el Código Civil.

En este punto será necesario demostrar los grados de parentesco y que, efectivamente, se es el heredero legítimo.

Quienes son los herederos legales

La Ley delimita quienes cobrarán en caso de no haber testamento y el orden en el que lo harán. Es el siguiente:

  • Los hijos, que se repartirán a partes iguales la herencia. En caso de que uno de los hijos haya fallecido, serán los hijos de éste (los nietos) quienes cobren.
  • Los padres y resto de ascendientes. Si el fallecido no tiene hijos, serán sus padres quienes reciban la herencia y si estos también hubieran muerto, los abuelos.
  • El cónyuge. La pareja heredaría en uno de los últimos lugares si no hay un testamento que diga lo contrario. En cualquier caso, el cónyuge tiene derecho al usufructo de un tercio de la herencia.
  • Hermanos y sobrinos. Son los que se denominan colaterales y que figuran en el último lugar.

El tercio de la legítima y el reparto de la herencia

El testamento permite repartir los bienes de la herencia, pero siempre dentro de los límites legales. En este sentido, el Código Civil divide en tres tercios los bienes de la herencia. Estas tres partes el tercio de legítima, el tercio de mejora y el tercio de libre disposición.

  • El tercio de la legítima. Los herederos forzosos y legales tienen derecho a un tercio de la herencia. Es lo que se conoce como la legítima y lo cobrarán siempre salvo que se les desherede. Además, este tercio deberá repartirse a partes iguales de forma equitativa.
  • El tercio de mejora. También lo cobrarán los herederos forzosos, aunque en este caso el reparto será el que establezca el testamento, en caso de haberlo. Este tercio se puede repartir como se quiera entre los herederos. En caso de no haber testamento se repartirá también de forma equitativa.
  • El tercio de libre disposición. Sólo un tercio de la herencia se puede repartir a quien se quiera y como se quiera. Si no hay testamento, este tercio irá a parar también a los herederos forzosos. Este tercio es el que suele ir a parar al cónyuge en caso de que no haya testamento, aunque sólo como usufructo.

Los trámites de la herencia

Con un testamento todo es más fácil, ya que se identifican los herederos y se evitan muchas disputas entre ellos. En cualquier caso hay cinco pasos básicos para cobrar una herencia que debes conocer. Son los siguientes:

  • Obtener el certificado de defunción.
  • Solicitar el certificado de últimas voluntades y los contratos de seguros. Debes esperar por lo menos 15 días tras obtener el certificado para iniciar este trámite. Ten en cuenta que las compañías de seguros de vida no tienen obligación de informarte de los seguros de vida/ahorro si no lo solicitas.
  • Comprobar si existe testamento y solicitar al notario una copia autorizada. Este es un trámite que sólo pueden hacer los herederos legales. El propio notario con quien se firmó el testamento será quien te pueda dar una copia del mismo.
  • Realizar el inventario de bienes y deudas. Este es un punto importante. Si no quieres que una herencia se convierta en un problema acéptala siempre a beneficio de inventario. De esta forma cobrarás la diferencia entre los bienes que haya y cualquier deuda. Si las deudas son superiores a los bienes directamente no aceptarás la herencia y así evitarás heredar deudas netas.
  • Liquidación y adjudicación de la herencia.
  • Pago del impuesto de sucesiones. Dispones de seis meses para pagar los impuestos de la herencia. Puedes ampliar el plazo si lo necesitas, pero Hacienda te cobrará interés por hacerlo. El impuesto sobre sucesiones está cedido a las comunidades autónomas, que dependiendo de la situación establecen bonificaciones en la cuota.

Es importante que no pierdas de vista que el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones se paga antes de recibir los bienes. Para que lo entiendas mejor, en principio no podrás disponer del capital de las cuentas corrientes de la herencia hasta que no pagues y lo mismo se aplica a la vivienda. Esto quiere decir que necesitarás un dinero para poder cobrar la herencia porque ese apartamento de tu tío no será tuyo hasta que Hacienda no reciba lo que le corresponda.

Si no tienes dinero para pagar la herencia hay fórmulas que pueden ayudarte a cobrarla igualmente. La primera es pedir un préstamo (muchos bancos te avalarán a cuenta de los bienes a cobrar) o aprovechar las ventajas de pago que te da Hacienda. Y es que la Agencia Tributaria sí que te permitirá hacer una autoliquidación parcial de los seguros de vida y seguros de ahorro, así como del dinero en efectivo y valores bursátiles. Tan solo deberás justificar tu solicitud y explicar por qué necesitas el dinero.

También puedes pedir un aplazamiento del Impuesto de Sucesiones durante un año. Eso sí, al hacerlo te tocará pagar intereses a Hacienda.

Cuántos impuestos pagas en una herencia

La cuantía del Impuesto sobre Sucesiones concreta dependerá de tu comunidad autónoma, aunque existen una serie de normas estatales que pueden servirte de orientación. Sobre la cantidad que heredes (recuerda, la herencia se calcula sumando los bienes y restando las deudas y los gastos testamentarios y de funeral) podrás aplicar una serie de reducciones estatales, que son las siguientes:

  • Grupo I: cuando la adquisición es por parte de descendientes y adoptados menores de 21 años, la reducción sobre la cuota será de 15.956,87 euros, además de otros 3.990 por cada año que le falten para alcanzar los 21 hasta un máximo de 40.946,96 euros.
  • Grupo II: cuando la adquisición es por parte de descendientes y adoptados mayores de 21 años la reducción es de 15.956,87 euros.
  • Grupo III: cuando la adquisición es por parte de colaterales de segundo y tercer grado, ascendientes y descendientes por afinidad, la reducción es de 7.993,46 euros.
  • Grupo IV: cuando la adquisición es de por parte de colaterales de cuarto grado o más no se podrá aplicar reducción.

Además existe una reducción adicional por minusvalía de 47.859,59 para grados superiores al 33% y de 150.253,03 euros para grados de más del 65%.

Por tipo de bien heredado, en los seguros de vida se aplica una reducción del 100% hasta 9.195,49 euros y para la transmisión de una empresa o negocio la reducción será del 95% si es a hijos o al cónyuge, siempre que mantengan el negocio un máximo de 10 años.

La cuota tributaria del impuesto varía y va desde el 7,65% hasta el 34% en función de la cantidad heredada. La siguiente tabla resume la situación:

Tarifas y tramos de Impuesto sobre Sucesiones

De nuevo, después habrá que amoldar el pago en función del grupo al que pertenezca quien hereda. Esta es la tabla con el coeficiente multiplicador en cada caso:

Tramos en una Herencia

La plusvalía del muerto o como pagar menos impuestos por los fondos que heredas

Los fondos de inversión y planes de pensiones forman parte de la masa hereditaria. Como el resto de bienes, se cobran previo pago del Impuesto de Sucesiones y Donaciones. Así es como funciona el proceso.

La entidad financiera te traspasará las participaciones del fondo, no el valor dinerario de las mismas. En caso de existir más de un heredero las participaciones se dividirán entre ellos, del mismo modo que si el fondo se contrató por dos personas, sólo se traspasará el 50% de las participaciones.

El valor a efectos del Impuesto de Sucesiones será el que figure a fecha del fallecimiento.

Una vez abonado el Impuesto de Sucesiones el fondo pasará a ser del heredero. El valor del fondo heredado a efectos reales será el de la cotización de ese día más el dinero abonado en sucesiones. Para que lo entiendas mejor, si heredas 150.000 euros en un fondo y pagas 5.000 por el impuesto, el valor a efectos fiscales será de 155.000 euros.

De esta forma, si decides vender 10 años después tus participaciones por 225.000 euros, tu ganancia será de 120.000 euros, la diferencia entre el valor de adquisición y el de venta. ¿Las ganancias que haya ido generando desde que el fallecido lo compró? No pagan impuestos, es lo que se conoce como la plusvalía del muerto.

Eso sí, no podrás vender el fondo en cualquier momento. Deberás esperar las ventanas de liquidez que permita el fondo, como cualquier otro inversor. No importa que tus participaciones sean heredadas, desde ese momento eres un inversor más.

¿Y los impuestos por ese fondo? Serán los que pagarías por cualquier otro fondo que tengas en cartera y que generen una ganancia patrimonial. De forma resumida, por lo menos un 19% de lo que ganes y hasta un 23% siempre que no destines ese dinero a comprar otro fondo, en cuyo caso la plusvalía estará exenta.

El Impuesto sobre donaciones

La diferencia entre una donación y la herencia es que la herencia es la transmisión tras el fallecimiento mientras que una donación se realiza inter vivos. Es decir, se transmiten los bienes antes del fallecimiento. Además, toda donación tiene un carácter desinteresado y gratuito. En otras palabras, no se recibirá contraprestación por la entrega de bienes o del dinero.

A efectos legales una donación es un adelanto de la herencia. Esto quiere decir que salvo que se indique de forma expresa toda donación será colacionable, de manera que se restará a la herencia de quien la recibió o éste tendrá que aportar en el momento de cobrar la herencia bienes de igual valor que los recibidos como donación.

Además, al ser un adelanto de la herencia, no se podrá recibir vía donación más de lo que correspondería en la herencia.

Las donaciones entre familiares son muy habituales. Desde dejar dinero a los hijos para comprar una casa hasta donar la propia vivienda o cualquier otro bien. En realidad, cualquier entrega de bienes o dinero sin contraprestación es una donación –en teoría hasta los regalos de boda pueden ser donaciones-. Y es que no hay ningún límite exento en donaciones por más que hayas oído hablar de 3.000 euros como límite. Lo que ocurre es que los bancos sólo informan a Hacienda de ingresos a partir de determinadas cantidades  y éstas pueden confundirse con mínimos legales que no existen en realidad.

Como ocurre con las herencias, las donaciones también pagan impuestos. Este tributo también está cedido a las comunidades autónomas. De hecho, existen enormes diferencias entre cuánto pagarás por una donación dependiendo de donde residas. El motivo es que la muchas regiones establecen bonificaciones sobre la cantidad a pagar que reducen enormemente los impuestos por una donación. A modo de ejemplo, en Madrid las donaciones entre padres e hijos están bonificadas en un 99% si se realizan ante notario, mientras que en Valencia existe un mínimo exento de 400.000 euros.

A diferencia de las herencias, el plazo para pagar el Impuesto sobre Donaciones es de un mes desde que se recibe la donación. El donatario, quien recibe la donación, es quien debe pagar el impuesto. Además, tendrá que hacerlo en la comunidad donde resida, salvo en el caso de heredar una casa, que se pagará en la comunidad donde esté la vivienda.

La alternativa del préstamo entre particulares

Las donaciones en dinero implica el pago de impuestos. Quienes quieran ahorrar los impuestos de la donación pueden optar por un préstamo entre particulares e incluso formalizarlo al 0% de interés. Al tratarse de un préstamo y no de una donación no habría que pasar por la caja de Hacienda.

Para evitar problemas si se hace un préstamo en lugar de una donación es importante que se cumplan tres condiciones.

  • Formalizar el préstamo por escrito. Es imprescindible que exista un contrato de préstamo entre particulares donde se detallen las condiciones del mismo. Esto incluye el tipo de interés y la forma de devolver el dinero.
  • Registrar el préstamo en Hacienda. Es necesario informar a Hacienda del préstamo a través del modelo 600.
  • Devolver el dinero. Este es el requisito más importante. Recuerda que se trata de un préstamo y no de una donación, por lo que es imprescindible devolver el dinero y, además, hacerlo según marque el contrato. Para que lo entiendas mejor, no puedes recibir el dinero y devolverlo al cabo de cinco año o según vayas pudiendo. La devolución será según marque el contrato y, a ser posible, lo más parecida a un préstamo al uso.

Cumpliendo esas tres condiciones podrás optar por un préstamo entre particulares para evitar pagar los impuestos por la herencia.

Qué son las rentas vitalicias y cómo funcionan

Hay muchas fórmulas de ahorro para la jubilación y muchos productos para completar la pensión pública. Las rentas vitalicias son uno de los que más crece entre las personas cercanas a su jubilación, en línea con la evolución del resto de seguros de ahorro.

Que es una renta vitalicia

Las rentas vitalicias son un seguro de vida-ahorro que aseguran el cobro de una renta periódica a lo largo de toda la vida. Es decir, convierte en rentas el capital que se aporte. Esta aportación se realiza normalmente con una prima única, es decir, una aportación inicial, pero también las hay que permiten aportaciones periódicas.

Para que lo entiendas mejor, el funcionamiento de las rentas vitalicias de otra forma, el usuario aporta un dinero inicial y la aseguradora se compromete a pagarle una cantidad periódica hasta su fallecimiento (de ahí el nombre de vitalicia). 

Con el fin de poder sacar un mayor partido de tus rentas vitalicias y de cara a planificar mejor la jubilación, es posible que necesites un asesor financiero. En Finect, te traemos una herramienta totalmente gratuita en la que podrás encontrar un asesor que se adapte a tus necesidades: 

 

 

Lógicamente, la cantidad a cobrar está directamente relacionada con el dinero que se aporta (esa prima única) y otros factores como la edad o el género. Al final, lo que la aseguradora hace es calcular cuánto se puede recibir cada mes en función de la esperanza de vida de la persona que lo contrata, teniendo en cuenta que será capaz de obtener una rentabilidad anual de entre el el 1% y el 1,5% durante ese tiempo. Y es que de otra forma no tendría ninguna ventaja frente a dejar el dinero en una cuenta corriente e ir retirándolo por su cuenta.

Existen diferentes tipos de rentas vitalicias dependiendo de cuándo se empiece a cobrar (inmediatas o diferidas) y también de las posibilidades de rescate. En este sentido cabe diferenciar tres modalidades de renta vitalicia. Son las siguientes: capital cedido, rentas constantes y en forma mixta.

  • Modalidad de capital cedido. No incluye la posibilidad de recuperar el dinero invertido (la prima inicial) en ningún momento, ni siquiera en caso de fallecimiento. Esta falta total de liquidez se premia con una unas rentas más altas que en el resto de modalidades.
  • Modalidad de rentas constantes o capital reservado. En este caso sí se puede cancelar el seguro de rentas vitalicias en cualquier momento y en caso de fallecimiento los beneficiarios del seguro cobrarán la prima aportada. Eso sí, en caso de recuperar el dinero antes del fallecimiento sólo cobrarás el valor de mercado. La posibilidad de 'salir' del producto hace que la renta que paga sea menor.
  • Modalidad mixta. Como si propio nombre indica, esta modalidad es una combinación de las dos anteriores. El dinero se puede rescatar a valor de mercado, pero en caso de fallecimiento los beneficiarios sólo recibirán un porcentaje de la aportación que irá disminuyendo con el paso del tiempo.

Cómo funciona una renta vitalicia

De todas las opciones, la mixta es la más habitual cuando la cantidad inicial es elevada, pero al mismo tiempo la menos recomendada cuando el capital es menor porque obtendrás menos por ese dinero.

También es posible distinguir entre rentas inmediatas y rentas diferidas. Las primeras se empezarían a cobrar nada más firmar el seguro y las segundas en un futuro cuando tú quieras. Así, podrías firmar hoy el seguro y comenzar a cobrar las rentas en 10 años, lo que hará también que recibas más por tus aportaciones.

Cuánto puedes conseguir con una renta vitalicia

La cantidad que vas a cobrar al mes con la renta vitalicia dependerá del tipo que elijas y de la cantidad inicial. Como con cualquier inversión, cuanto mayor sea la aportación inicial más intereses generará y más podrás cobrar cada mes.

Desde AFI, en colaboración con Unespa, han elaborado un informe  titulado “Soluciones para la jubilación” donde calculan la renta complementaria que necesitará cada jubilado y cuánto tendría que aportar a un seguro de rentas vitalicias para conseguirlo.

Cuánto puedes ganar con una renta vitalicia

Ventajas de las rentas vitalicias

Este producto tiene cinco ventajas concretas y dos de ellas tiene que ver con la fiscalidad de las rentas vitalicias, muy favorable frente a cómo tributan otros productos de inversión. Son las siguientes:

Seguridad

Como su propio nombre indica, estamos ante un seguro que garantiza que cobrarás un dinero todos los meses independientemente de lo que pase con el dinero que aportaste inicialmente. En otras palabras, no tendrás preocuparte de hacer cálculos para estirar el dinero que tienes hasta tu fallecimiento. En este sentido, es la aseguradora la que asume ese riesgo de que vivas por encima de tu esperanza de vida.

Evitas sobrevivir a tus ahorros

Si te preocupa ser el más rico del cementerio, este producto te ayudará a no estar en esa lista. Con una renta vitalicia irás consumiendo la prima poco a poco pero siempre a buen ritmo.

Ventajas fiscales a partir de los 50 años

La tributación de las rentas vitalicias es muy ventajosa cuando mayor sea tu edad. Este producto está especialmente diseñado para ser un complemento de la jubilación y premia a quienes están cerca de ese momento o ya están jubilados.

Salvo cuando el dinero de la renta vitalicia procede de planes de pensiones y otros productos que permiten desgravar por las aportaciones, ese capital tributa como renta del ahorro y rendimiento de capital mobiliario en el IRPF y no como renta del trabajo. Esto supone ya de por sí el pago de menos impuestos en la mayoría de los casos.

Además, ni siquiera hay que pagar por el total de la renta que percibas, sólo por un pequeño porcentaje. La fiscalidad de las rentas vitalicias va reduciendo este porcentaje confirme aumenta la edad de contratación. El siguiente cuadro ilustra esta evolución y cuánto pagarías efectivamente por cada 100 euros que cobres.

Puedes usarla para planificar tu herencia

Las rentas vitalicias son un seguro y como tal permiten designar un beneficiario en caso de fallecimiento. Este beneficiario puede o no coincidir con los herederos legales forzosos. Si quieres que tu pareja sea quien se quede ese dinero o dejárselo a un solo hijo, podrás hacerlo. Aquí puedes ampliar información con consejos para planificar una herencia.

Fiscalidad de las rentas vitalicias

No pagas impuestos por la venta de la casa/h3>

Si quieres ahorrarte los impuestos por la venta de la casa puedes hacerlo a través de las rentas vitalicias, siempre que seas mayor de 65 años.

Existe una exención fiscal por la ganancia en la venta de la vivienda no habitual para mayores de 65 años que después reinviertan ese dinero en contratar una renta vitalicia.

Peligros de las rentas vitalicias

Las rentas vitalicias también tienen sus riesgos. En concreto, hay tres desventajas que contiene conocer.

Puede que no rescates todo tu dinero

Si pretendes recuperar el capital de forma anticipada, antes incluso de empezar a cobrar si optaste por una renta diferida. En estos casos puede que exista una pérdida patrimonial si la cartera en la que está invertido el capital no ha ido bien

Los intereses que ofrece son limitados

Las rentas vitalicias son un producto en el que la seguridad prima frente a la rentabilidad. A fin de cuentas, el objetivo de los bancos es alargar el capital hasta el fallecimiento, por lo que no pueden arriesgar en exceso. El resultado es que la rentabilidad es limitada, en torno al 1 -1,5% anual ahora mismo.

Esto hace que necesites una inversión inicial alta para conseguir un buen complemento mensual a tu pensión pública.

No está cubierta por el Fondo de Garantía de Depósitos

Los seguros de renta vitalicias son seguros y como tales dependen de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones. En caso de quiebra de la entidad aseguradora, no formarían parte del Fondo de Garantía de Depositos sino que sería el Consorcio de Compensación de Seguros quien liquidaría la entidad y tratarían de reintegrar el dinero a los ahorradores.

A quién le puede interesar una renta vitalicia

Este tipo de productos están pensados para personas cercanas a la jubilación. Tanto es así que su fiscalidad empieza a ser atractiva a partir de los 50 años y es realmente diferencia a partir de los 70 años.

En este sentido, una renta vitalicia puede ser una buena fórmula para quienes llevan ya un tiempo jubilados y quieren asegurar el cobro de una determinada cantidad que complete la pensión mientras tratan de rentabilizar otra parte de sus ahorros de otra forma.

También podría ser una forma de dejar un capital asegurado a favor de los hijos si no te fías de cómo se lo vayan a gastar si reciben todo de golpe.

¿Sabes cuánto tendrás de pensión cuando te jubiles?:

Interés simple frente a interés compuesto: la diferencia de hacer que tu dinero trabaje para ti

El interés compuesto y el largo plazo son dos de las mejores herramientas del pequeño inversor y no es por casualidad que vayan de la mano. Invertir a largo plazo reduce el riesgo (la volatilidad, en realidad) de una inversión y permite aprovechar mejor el interés compuesto.

Se dice que Albert Einstein llegó a catalogar al interés compuesto como “la fuerza más poderosa del Universo” y no le faltaba razón. Cuando inviertes a largo plazo, la diferencia entre el interés simple y el interés compuesto es abismal y puede resumirse en una frase. Con el interés compuesto tu dinero trabajará para ti sin que tengas que hacer nada. De hecho, hacer nada es precisamente la clave.

Cómo funciona el interés compuesto: diferencias con el interés simple

La mejor forma de entender el interés compuesto es enfrentarlo al interés simple.

Cuando hablamos del interés simple nos referimos al interés 'normal' que obtienes por una inversión. Esos 1.000 euros que ganas con 10.000 y un tipo de interés del 10% en un año, por ejemplo. Si al cabo de los 12 meses coges tus ganancias e inviertes de nuevo esos 10.000 euros, volverás a tener 100 euros de beneficio. Así de fácil y así de simple.

¿Y si en lugar de retirar tus ganancias las reinvirtieses? En eso consiste precisamente el interés compuesto, en algo tan simple con invertir el dinero inicial más los intereses y así un año tras otro.

La magia del interés compuesto radica precisamente en que el dinero que inviertes genera intereses, que a su vez generarán más intereses, que al reinvertirlos generarán todavía más intereses y así constantemente.

Nada como un ejemplo de cómo funciona el interés compuesto precisamente con los números anteriores. Un 10% de interés en una inversión a 1 año donde cada ejercicio puedes retirar el dinero. El beneficio del primer año será el mismo tanto para el inversor simple como para el compuesto: 1.000 euros.

A partir de ahí sus caminos empiezan a separarse: el inversor simple invertirá de nuevo 10.000 euros. Mientras, el inversor compuesto partirá con 11.000 euros de salida (la inversión inicial más los beneficios). Ya en el segundo año la rentabilidad será diferente. El inversor simple volverá a obtener 1.000 euros. Por su parte, como la cantidad invertida es mayor, el inversor compuesto logrará 1.100 euros. Es decir, en solo dos años ya tendrá 100 euros más.

Interés compuesto frente a interés simple

El interés compuesto en el largo plazo

Ahora imagina que no hablamos de una inversión a dos años, sino que se mantiene esa inversión durante una década e incluso un cuarto de siglo. Con suficiente tiempo, el interés compuesto puede obrar maravillas. Con cada año los intereses que genere irán creciendo hasta ser una fuerza imparable.

Siguiendo con el ejemplo anterior, el inversor simple acumulará al cabo de 10 años 20.000 euros incluida la inversión inicial. Como todos los años, volverá a generar 1.000 euros de intereses. ¿Y el inversor compuesto? Al cabo de una década tendrá 25.937 euros y ese año sus ahorros generarán 2.358 euros en intereses. Y todo sin tener que hacer nada diferente, sólo esperar y reinvertir los beneficios años tras año. Por eso mismo se dice que el interés compuesto hace que el dinero trabaje para ti.

En esta tabla puedes ver lo que pasará al cabo de 15, 20 y 25 años.

  Interés simple Intereses generados ese año con el interés simple Interés compuesto Intereses generados ese año con el interés compuesto
Año 1 11.000 € 1.000 € 11.000 € 1.000 €
Año 2 12.000 € 1.001 € 12.100 € 1.100 €
Año 3 13.000 € 1.002 € 13.310 € 1.210 €
Año 4 14.000 € 1.003 € 14.641 € 1.331 €
Año 5 15.000 € 1.004 € 16.105 € 1.464 €
Año 10 20.000 € 1.005 € 25.937 € 2.358 €
Año 15 25.000 € 1.006 € 41.772 € 3.797 €
Año 20 30.000 € 1.007 € 67.275 € 6.116 €
Año 24 34.000 € 1.008 € 98.497 € 8.954 €
Año 25 35.000 € 1.009 € 108.347 € 9.850 €
TOTAL:   25.000 €   98.347 €

En el año 26 los intereses que genere la inversión ya superarán al capital inicial aportado.

El interés compuesto es el responsable de cosas tan curiosas como que una persona que empieza a invertir a los 23 años 200 euros al mes y sigue haciéndolo durante sólo 10 años, tenga más dinero que otra que empieza a los 33 años y sigue haciéndolo hasta la jubilación. ¿No me crees? Aquí puedes ver un ejemplo concreto.

El interés compuesto puede marcar las diferencias para tus ahorros a largo plazo. Gracias a él tu patrimonio crecerá mucho más rápido haciendo el mismo esfuerzo.

Por supuesto que existen diferencias en función del interés que obtengas por tu dinero, cuanto más consigas, más rápido crecerá tu dinero y un buen asesor financiero puede ayudarte a lograrlo.

 

Sin embargo, la verdadera clave para que el interés compuesto funcione es el tiempo. Con suficiente tiempo se creará un efecto bola de nieve que multiplicará cualquier inversión, independientemente del tipo de interés. Aquí puedes hacer tus pruebas:

¿Cuánto puedo ganar invirtiendo a largo plazo?: