Ahorrar. Una palabra que genera malestar en estos meses de gasto excesivo y que, sin embargo, es la solución infalible a cualquier cuestión relacionada con las finanzas personales. Ya sea para mantener nuestro nivel de vida durante la jubilación, pagarle un prestigioso máster a un hijo o dar la entrada para una vivienda, todo empieza por sacrificar la disponibilidad inmediata de nuestro dinero. El problema radica en que ahorrar no es tan divertido como gastar, si bien es cierto que, una vez se empieza, ahorrar puede reportarte cierta felicidad. Vaya por delante que, cuando hablo de ahorrar, hablo de invertir.

Existen voces discordantes que sostienen que hay personas que caen en el “error” de ahorrar demasiado para el futuro. En teoría, la mayoría de los expertos dicen que nuestros ingresos en el momento de la jubilación deberían ser aproximadamente el 80 % de nuestro salario final anterior al momento de retirarnos. Sin embargo, algunos dicen que ese porcentaje es exagerado y se aleja mucho de la realidad, ya que los gastos serán más bajos durante la jubilación al vernos liberados de la carga hipotecaria. Por otro lado, nuestros hijos, si los tenemos, serán ya independientes, tenemos la posibilidad de alquilar nuestra residencia habitual e irnos a vivir a sitios donde el coste de vida sea mucho más bajo y la pensión nos proporcionará unos ingresos recurrentes. Además, en países como el nuestro, de momento, existe la sanidad pública. En consecuencia, ¿no sería mejor destinar un menor porcentaje al ahorro?

Hay que tener en cuenta que las pensiones son ahora mismo una fuente incierta de ingresos para la jubilación y hacer predicciones del dinero que necesitaremos en el futuro toma como referencia una proyección de los gastos basándonos en un estilo de vida planificado hasta el más mínimo detalle. Sin embargo, cualquier predicción que hagamos, y más si son financieras, estarán llenas de incógnitas: el aumento del coste de la vivienda y medicamentos, la creciente incertidumbre en el mercado laboral, la futura necesidad de cuidar a nuestros padres o lo comentado anteriormente en relación con las pensiones en España.

Tengas la edad que tengas, es fundamental saber cuánto tienes ahorrado hasta la fecha, cuánto planeas ahorrar cada mes, el nivel de vida que pretendes llevar en el futuro y una estimación de la rentabilidad anualizada que esperas obtener con tus inversiones. En mi humilde opinión, en lugar de gastar ahora y cruzar los dedos esperando a que la suerte solucione nuestros problemas, probablemente sea mejor hacer caso a la fábula de La cigarra y la hormiga y elaborar un sólido plan de ahorro para el futuro.

Las tres claves:

  • Conocer nuestro perfil de riesgo y los productos adecuados. Buscar asesoramiento financiero, si es necesario.
  • Pensar como un inversor, no como un ahorrador, para maximizar los rendimientos futuros.
  • Tener claro cuánto dinero deberíamos tener ahorrado en cada momento de nuestra vida es la única forma de fijar referencias para alcanzar nuestros objetivos.

En relación con el último punto, siempre aparecen reglas extrañas como la 15/25/50 (ahorrar un 15 % del sueldo anual, a partir de los 25 años y con un 50 % invertido en renta variable). Y otras como restarle a 100 tu edad y así saber cuánto deberías destinar a invertir en Bolsa. La regla del 15/25/50 yo la cambiaría por la de Lo más que puedas/En cuanto puedas/Acorde a tu perfil de riesgo.

Lo lógico a los 30 años de edad sería tener ahorrado el 50 % de nuestro salario anual, suponiendo que hagamos caso a la regla del 15 %. Los puntos de referencia adicionales a nivel de ahorro sugeridos por empresas como Fidelity son los siguientes:

  • Dos veces el salario anual con 40 años.
  • Cuatro veces el salario anual con 50 años.
  • Seis veces el salario anual con 60 años.
  • Ocho veces el salario anual al jubilarnos.

Sin embargo, simplemente ahorrando un 25 % de nuestro sueldo, algo asumible, podríamos conseguir la totalidad de nuestro salario anual con 30 años y tener ahorrado tres veces nuestro salario anual con 40 años.

Si añades lo poco a lo poco y lo haces así con frecuencia, pronto llegará a ser mucho.

Hesíodo

Ahorra. Invierte. Y en verano también.