Así les va en 2026 a los diez fondos más rentables de 2025: del +183% al +10%
Los 10 fondos de inversión más rentables de 2025 eran todos de mineras de oro y subieron de media un 157%, al calor del mejor año del metal desde 1979. Estos vehículos de inversión siguen en verde en 2026, pero con avances muchos más moderados, ya que las ganancias en lo que va de año se han situado entre el 5,8% y el 22,7%. Esta foto tiene además un pequeño matiz: en todos los casos lo ganado en el último mes supera lo acumulado en lo que va de año. Es decir, estos 10 productos estaban en pérdidas a cierre de julio.
El ranking de rentabilidad de 2025 fue un monocultivo. Los 10 primeros puestos del listado de 7.624 fondos de inversión, ordenado por rentabilidad del año pasado, los ocupan vehículos de la misma categoría: RV Sector Oro y Metales Preciosos.
Estos productos tuvieron un comportamiento notable en 2025. Ninguno subió menos del 136%. El fondo más rentable de 2025, el Schroder International Selection Fund Global Gold, cerró el ejercicio con un +183,05%. La media del grupo se quedó en el 157%.
Del +157% de media a poco más del 12%
La fotografía ha cambiado notablemente ocho meses después. Todos se han mantenido en positivo este año a finales de agosto, pero en otra escala. La media de rentabilidad de estos fondos de inversión en lo que va de año 2026 ha sido del 12,9%. La razón ha sido el peor comportamiento del metal precioso.
El mejor en este periodo ha sido el Multipartner SICAV – Konwave ESG Gold Equity Fund, con una revalorización del +22,69% en lo que va de 2026, según el valor liquidativo a 31 de agosto de 2026. En el lado contrario, el que menos gana ha sido el Jupiter Gold & Silver Fund, con unas ganancias del +5,84% a 1 de septiembre.
Estas han sido las rentabilidades de los 10 fondos en 2025 y en lo que va de 2026:
Rentabilidades de las clases enlazadas en la tabla, a 1 de septiembre de 2026, salvo en el caso de los dos fondos de Konwave y del de Finaltis Funds, cuyo último valor liquidativo disponible es el del 31 de agosto.
¿Por qué ganaron tanto en 2025? Oro al +65% y márgenes de récord
Para entender el 2026 de estos fondos hay que empezar por el año que los puso en la cabeza de la tabla. El oro cerró 2025 en 4.319 dólares la onza, con una subida del 64,58%, su mejor ejercicio desde 1979, según los datos de VanEck. Y no fue un movimiento de dos semanas: el metal precioso marcó 53 máximos históricos a lo largo del año, según el World Gold Council.
Detrás de esa escalada hubo una combinación poco habitual de factores. Por un lado, la demanda institucional: los bancos centrales compraron 863 toneladas netas en 2025 y los ETF respaldados por oro absorbieron otras 801 toneladas, hasta llevar la demanda total —incluido el mercado OTC— por encima de las 5.000 toneladas por primera vez en la historia, un récord valorado en 555.000 millones de dólares. La demanda de inversión, sin contar la joyería, se disparó un 84%.
Por otro, el entorno macro y político también impulsó el oro: recortes de tipos de la Reserva Federal, tipos reales a la baja, un dólar debilitado, tensiones geopolíticas abiertas y las dudas sobre la independencia del banco central estadounidense. "El oro vive del caos. En un mundo estable tiene menos sentido, pero cuando aparecen riesgos geopolíticos o falta de credibilidad en las instituciones, el metal ejerce plenamente su papel de refugio", contaba Nicolás Peña, director de ventas institucionales en Iberia de Franklin Templeton, en un episodio de Mente Abierta en Finect.
¿Por qué subieron más los fonso que el oro? La diferencia está en el apalancamiento operativo de las mineras. El precio medio del oro durante el año fue de 3.431 dólares por onza, un 44% más que en 2024, mientras que el coste medio de producción del sector (AISC, por sus siglas en inglés) se mantuvo en torno a los 1.600 dólares. Es decir, casi todo lo que subió el metal cayó directamente al margen. "Las mineras han demostrado el enorme apalancamiento operativo que tienen. Incluso sin nuevas subidas, seguirán generando beneficios muy elevados", explicaba entonces Peña.
Con ese viento de cola, los índices del sector cerraron 2025 con un +158,3% el NYSE Arca Gold Miners y un +163,2% el MarketVector Global Gold Miners. Por tanto, todo el sector experimentó grandes subidas. No fue el acierto de un gestor concreto, sino una marea que levantó a todos los barcos. El propio ranking lo confirma: nueve de estos diez fondos ya copaban los primeros puestos en septiembre de 2025, cuando acumulaban subidas de entre el 87% y el 114%.
El oro pasa de máximos a darse la vuelta
El dato que más llama la atención sobre su comportamiento en 2026 no es la rentabilidad del año, sino la del último mes. Estos fondos de inversión han subido entre un 22% y un 34% en agosto, más de lo que acumulan en todo el ejercicio. Ninguno de los 10 productos estaba en positivo hasta el 31 de julio.
¿Por qué ha ocurrido esto? El oro tocó récord en enero y luego se dio la vuelta. El metal precioso ha vivido tres fases muy marcadas en lo que va de 2026.
La primera fue la prolongación del rally. El metal arrancó 2026 disparado y a finales de enero marcó su máximo histórico por encima de los 5.600 dólares por onza. En aquellas semanas, los fondos de mineras volvían a copar los primeros puestos de rentabilidad de la plataforma, como contamos en enero.
La segunda fue la corrección. El oro perdió un 26% desde ese techo hasta rozar los 3.990 dólares en julio, en la caída más rápida hasta mercado bajista desde 2008, según los cálculos de XTB. El giro tuvo poco que ver con la geopolítica y mucho con los tipos: con la inflación estadounidense al alza y el mercado descontando incluso una subida de la Fed, un activo que no paga intereses pierde atractivo frente a los bonos. Justo la vuelta del argumento que lo había impulsado en 2025.
La tercera es el rebote del verano. El oro ha recuperado terreno desde los mínimos de julio y cerró el 1 de septiembre en 4.337 dólares por onza, apenas un 0,4% por encima del nivel con el que terminó 2025. Las mineras han multiplicado ese movimiento. El mayor ETF del sector, el VanEck Gold Miners, subió un 21% en una sola semana a comienzos de agosto, después de que el empleo estadounidense sorprendiera con una destrucción de 23.000 puestos en julio y el mercado volviera a apostar por unos tipos más bajos. Y el dinero ha acompañado: los fondos de oro y de criptomonedas registraron a finales de agosto sus mayores entradas desde octubre de 2025, según Bank of America.
Es la misma mecánica de 2025, pero funcionando en los dos sentidos: cuando el oro sube, los ingresos de las mineras crecen mucho más rápido que sus costes; cuando cae, el margen se estrecha con la misma velocidad. Por eso un metal plano en el año convive con fondos que ganan un 20% y con fondos que, seis meses atrás, perdían un 17%.
La tabla se ha reordenado: los Konwave adelantan al Schroder
Un año después, el orden de la clasificación ha cambiado radicalmente el de 2025. El que fue el fondo más rentable del año pasado, el Schroder ISF Global Gold, es este año el séptimo del grupo, al lograr una revalorización del 10,51%. El segundo de 2025, el Ninety One Global Gold, es el octavo, con un 7,75%. Y los dos fondos de Konwave, que en 2025 acabaron tercero y séptimo, ocupan ahora las dos primeras posiciones.
Manda el Konwave ESG Gold Equity Fund, con un 22,69%, seguido del Konwave Gold Equity Fund, con un 20,35%. Los dos los gestiona la misma casa, la suiza Konwave AG, y comparten la misma idea —mineras de oro—, pero ahí se acaban los parecidos: el fondo original, lanzado en julio de 2017, gestiona 1.918 millones de euros, mientras que la versión ESG, que arrancó en octubre de 2020 y aplica filtros de sostenibilidad a la selección de compañías, se queda en 52,6 millones. Es decir, el hermano pequeño, 36 veces menor, es el que va en cabeza este año.
Así ha evolucionado el fondo original de Konwave, el mayor de los dos:
El podio de 2026 lo completa el Bakersteel Precious Metals Fund, con un 15,40%, y justo detrás llegan el DWS Invest Gold and Precious Metals Equities (13,93%), el Finaltis Funds – Gold (13,25%) y el Franklin Gold and Precious Metals (12,52%). En la cola, junto al Jupiter Gold & Silver, aparece el BlackRock World Gold, que gana un 6,87%. El caso del Jupiter tiene además una particularidad: es el único de los diez que invierte también en mineras de plata y el único con el indicador de riesgo en el máximo de la escala, un 7 sobre 7.
Hay un detalle que ayuda a entenderlo y que conviene mirar siempre antes de comparar rentabilidades: la clase. Tres de las cuatro clases que menos ganan este año —las del Schroder, el Ninety One y el BlackRock World Gold— tienen la divisa cubierta frente al euro, una cobertura que en un ejercicio de dólar estable y tipos estadounidenses altos resta más de lo que aporta. Las que lideran, las de Konwave, no la llevan. El mismo fondo puede aparecer con rentabilidades muy distintas según la clase que se mire.
¿Qué dicen los analistas para lo que queda de año?
La propia sesión del 1 de septiembre, con el oro cayendo un 2,35%, dejó claro lo fino que es el equilibrio. Diego Franzin, responsable de estrategia de carteras en Plenisfer, parte de Generali Investments, lo atribuye al giro de Jackson Hole, donde el presidente de la Fed, Kevin Warsh, reafirmó la prioridad de controlar la inflación y la independencia del banco central frente a las necesidades de financiación del Tesoro: "el dólar se fortaleció, los rendimientos reales repuntaron y el oro corrigió parte de las ganancias acumuladas durante las semanas anteriores". Su lectura no cambia la tesis de fondo, pero sí el guion: "Este movimiento no invalida el argumento estructural favorable al oro, pero sí pone de manifiesto que su evolución difícilmente será lineal".
Con todo, el tono entre las casas que cubren el metal sigue siendo mayoritariamente alcista. Claudio Wewel, estratega de divisas de J. Safra Sarasin Sustainable AM, sostiene que "es probable que el mínimo haya quedado atrás" y mantiene su "convicción de que el metal precioso todavía tiene recorrido al alza de aquí a finales de año". Su argumento son los bancos centrales: sus compras cayeron a mínimos de cuatro años cuando el oro superó los 5.500 dólares en el primer trimestre y repuntaron con fuerza en el segundo. En lo que va de año Polonia lidera con 82 toneladas, seguida de Uzbekistán y China, que sumó 20 toneladas solo en julio, su mayor alza mensual desde octubre de 2023. Y según la encuesta de bancos centrales del World Gold Council de este año, el 89% espera que las reservas oficiales de oro mundiales aumenten en los próximos doce meses.
Para las mineras, que es lo que compran estos fondos, el argumento tiene una capa más. Los gestores de AllianzGI David Finger, Frederik Fischer y Christian Zilien apuntan que el motor del rebote de agosto ha sido la debilidad del dólar —con el oro subiendo incluso con los tipos todavía altos, algo poco habitual— y recuerdan que las acciones de las extractoras suelen moverse más que el propio metal, tanto al alza como a la baja, con valoraciones que a día de hoy siguen considerando razonables. Es el mismo argumento que defendía en enero Imaru Casanova, gestora de oro y metales preciosos de VanEck, cuando sostenía que, pese a los triples dígitos de 2025, las compañías seguían cotizando en "valoraciones históricamente bajas según la mayoría de las métricas".
En precios objetivo, el abanico es amplio. Según el repaso de previsiones que publicamos en agosto, Amundi es la más optimista: Víctor de la Morena apunta a 5.100 dólares por onza para este año y 5.500 para 2027, y defiende que el oro debe estar "muy presente" en las carteras. Bank of America maneja objetivos más contenidos, con un precio medio de unos 4.360 dólares en 2026 y en torno a 4.800 en 2027, y describe el metal como un activo "sobrecomprado, pero infrainvertido". Goldman Sachs recortó en junio su objetivo para el cierre de 2026 de 5.400 a 4.900 dólares, mientras que desde WisdomTree, Nitesh Shah, responsable de materias primas y análisis macroeconómico, leía la corrección como una purga necesaria: "Aunque la magnitud de la corrección ha inquietado a los inversores, la consideramos un reajuste saludable más que el fin del mercado alcista". Su modelo situaba el oro en torno a los 4.563 dólares en el segundo trimestre de 2027.
El punto de cautela se repite en casi todos los análisis, y no es el precio, sino el posicionamiento. Franzin advierte de que "el sentimiento favorable hacia el oro continúa siendo elevado, la volatilidad implícita se mantiene en niveles altos y varios indicadores de posicionamiento permanecen cerca de sus máximos históricos", lo que deja al mercado "vulnerable a correcciones y episodios de toma de beneficios a corto plazo". Para unos fondos que multiplican por dos o por tres lo que hace el metal, esa advertencia vale doble.
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