El dato del paro que se ha conocido este jueves en Estados Unidos ha supuesto una contrariedad para quienes piensan que la economía está en proceso de recuperación. Se ha destruido otra vez cerca de medio millón de empleos en el último mes. Y, sobre todo, se ha eliminado la ilusión de que el mercado laboral en Estados Unidos había empezado a mejorar, después de la esperanza que trajo el dato mejor de lo previsto de mayo. Las bolsas se lo han tomado como tocaba: mal. Tanto los índices americanos como los europeos han cerrado con descensos de entre el 2,5 y el 3 por ciento. Y han cerrado en los niveles más bajos de la sesión, una reacción totalmente comprensible. ¿Será este dato el pistoletazo de salida para una nueva fase bajista en los mercados? Imposible saber, pero quizá convenga poner esta noticia en perspectiva. En mi opinión, deberíamos acostumbrarnos a ver datos buenos combinados con datos malos durante los próximos meses. Como le comentaba esta semana a unos amigos, puede que la economía americana haya tocado fondo, pero en un pozo puedes tocar fondo y quedarte allí mucho tiempo. Y si intentas salir, lo más normal es que te caigas varias veces mientras intentas salir de allí. Ahora bien, la destrucción de puestos de trabajo sí debería empezar a moderarse en los próximos meses.