Enero cerró con subidas importantes en la gran mayoría de activos de riesgo, que recuperaron gran parte del terreno perdido durante el último trimestre de 2018. Tras un final de año muy negativo para la mayoría de los activos, 2019 ha comenzado con subidas generalizadas en los mercados de renta variable de forma sincronizada. A pesar de que la percepción de riesgo ha disminuido, el escenario macroeconómico y microeconómico no ha cambiado en exceso con respecto a diciembre. Probablemente, las subidas que estamos viendo en estas primeras semanas del año responden a una recuperación del sentimiento de los inversores, que habían arrastrado a los mercados en el tramo final del año.

El mes pasado comentábamos que los datos no habían sufrido un deterioro tan importante como el que apuntaban los mercados de renta variable. Por ello, durante este mes hemos podido observar una normalización en las cotizaciones de los activos de riesgo.

Por el lado empresarial, aunque en Europa la temporada de resultados se encuentra todavía en sus fases iniciales, en Estados Unidos prácticamente la mitad de las compañías del S&P 500 ya han presentado sus resultados trimestrales con un incremento medio de los beneficios cercano al 15% y que se sitúa más o menos en línea con las expectativas iniciales de los analistas, que lo situaban en un 16%.

A nivel sectorial, las compañías de energía, consumo discrecional e industriales han destacado con subidas cercanas al 10%. Por otro lado, los sectores más defensivos que habían logrado aguantar mejor durante las caídas, se han quedado algo más rezagados en este arranque del año, aunque también han mostrado avances significativos. En este caso, los sectores de sanidad, consumo básico y utilities han cerrado el mes con subidas del orden del 5%.

Para febrero, modificamos ligeramente nuestras recomendaciones de inversión. Seguimos apostando por la renta variable, aunque rebajamos nuestra una exposición del 65% al 60% después de un mes de enero muy positivo para las bolsas. Continuamos con una importante infraponderación en renta fija (25%) y aumentamos nuestra inversión en activos monetarios del 10% al 15%.

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