Alex Fuste de Andbank analiza la guerra comercial China Estados Unidos

China ha respondido a la presión con más presión (más allá de lo que en un principio yo supuse). Si bien las partes confirman que las negociaciones continúan, lo único cierto es que China respondió ayer aumentado las tarifas a porductos de los EUA por valor de 60bn USD. Ahora Washington ha empezado a preparar tarifas del 25% para los 340bn USD restantes de importaciones chinas. De esta manera, en breve podríamos tener  el 100% del comercio bilateral entre estos dos gigantes cubierto con tarifas punitivas. Ahí es nada.

Va a ser muy interesante ver en China los datos macro de abril. Les avanzo que apuntan a una “exquisita” desaceleración respecto  a marzo; y eso sin tener en cuanta aún las tarifas. Les avanzo lo que ya tengo:

o   Ventas de autos -14.6% yoy, acelerando las caídas desde marzo (-5% yoy)

o   Crecimiento en crédito desacelerándose al 10.6% yoy en abril

o   Exportaciones cayendo

o   Dicho de otra manera, olvídense de que el crecimiento (relativamente robusto) del primer trimestre visto en China vuelva a repetirse. ¡Malas noticias para el amigo Xi Jinping!

De nuevo, la vieja y obsoleta receta en China

Ya me informan que Pekín estaría preparando nuevos estímulos, otra vez en forma de recorte en ratios de reserva requerido a bancos con el fin de llevar los tipos interbancarios más abajo, y sin descartar nuevas “instrucciones” desde el gobierno para que los bancos nacionales aceleren el préstamo. Nada mal en un entrono de aceleración de defaults. Por cierto, en 2018 se multiplicaron por cuatro respecto al 2017, y en 2019 vuelven a acelerarse.

Valoración

Los nuevos estímulos, junto con los más recientes, vuelven a poner a China en senda de desequilibrio. Recuerden que en los primeros 4 meses del 2019, los ingresos fiscales han crecido al 5%, mientras que los gastos lo han hecho en un 15%. Lo que me lleva a pensar que la estrategia de los estímulos es pólvora mojada. Y lo más importante, esto tirará por tierra dos años de trabajo de Pekín tras su implementación del “programa de saneamiento y desapalancamiento nacional”.

Visión a corto plazo

o   Equity China: El efecto más probable de todo esto a corto plazo sea la repetición del sell-off en activos chinos que vimos en 2018. No descarto que se pierdan todas las ganancias acumuladas en 2019, volviendo a las cotizaciones de diciembre para el Shanghai y el Shenzhen.

o   El renminbi (RMB), el más afectado: Estímulos y guerra comercial suponen una combinación extraordinariamente bajista para el RMB. Y recalco lo de “extraordinariamente”, pues el Banco Popular de China se muestra ahora menos inclinado a resistir la presión bajista del RMB, ya que debe considerar (erróneamente) la devaluación como una respuesta efectiva para poner presión a Washington. El RMB volvería a cruzar el nivel de 7.00 contra el dólar.

o   Un pequeño espacio para la esperanza. La lógica invita a pensar que esto podía evitarse en un acto reflejo de inteligencia racheada. Aún mantengo algo de esperanza. Las autoridades chinas deben saber que el autoengaño es el secreto de toda empresa imposible. Y digo que deben saberlo porque ya se vio en 2018, cuando entendieron que la planificación vía estímulo tiene límites muy acotados, y que cuando tuvieron que gestionar sus efectos les costó, nada más y nada menos, que un 45% del valor del mercado. Me sorprende ver que hoy estemos, de nuevo, transitando por el camino del error.

Visión a largo plazo

Soy de los que piensa que el socialismo solo funciona en dos lugares: en el cielo, donde no se necesita, y en el infierno, donde está siempre. En nuestro mundo nunca funcionó, y eso es algo que no va a cambiar. Pues bien, la más que evidente resistencia de Pekín de restaurarse en una economía de mercado ha llevado mi perspectiva de ver esa transformación a algo cercano al 0%.

La devaluación del RMB empuja hacia atrás el proyecto de Pekín de convertirse en moneda de reserva regional, y las ventas de Treasuries, apuntadas por algunos como arma, no suponen tampoco un mecanismo efectivo de defensa. 1) La propia compra del bono de Estados unidos es, en sí, una manera de depreciar el RMB. 2) ¿Qué activo puede reemplazar 1.15trn de dólares en Treasuries en reservas de un banco central? No existe ese activo.

Por lo tanto, debo ajustar ahora mi visión de largo plazo para este mercado planificado, y con desequilibrios que probablemente sean cada vez mayores. La visión estructural para el mercado chino deja de ser favorable a largo plazo.

Cordiales saludos,

Álex Fusté

Economista jefe de Andbank