La lógica dice que las personas de mayor edad son las más proclives a la hora de invertir. Se trata de una generación que ha ido haciendo frente a sus compromisos financieros a lo largo del tiempo y ha ido generando la capacidad de ahorrar.

Y los estudios demuestran que así sucede en la realidad. Como se puede ver en esté gráfico a continuación, la cohorte de mayor edad es la más proclive a invertir. Así,  la franja de edad de más de 55 años en EE.UU.  supone apenas el 12% de la población, pero acapara el 55% de la contratación de  fondos de inversión. 
 

Las generaciones que actualmente están en activo probablemente   hereden una riqueza importante que también pueden añadir al patrimonio que hayan  acumulado. 

Es lo que se está denominando la "gran transferencia generacional" de activos heredados, por la cual seremos testigos del paso de unos 12 billones de dólares desde los nacidos en las  décadas de 1920 y 1930 hasta la siguiente generación.

De hecho, durante los próximos  30 o 40 años, se calcula que hasta 30 billones de dólares en activos financieros y no  financieros dejarán de estar en manos de la generación del baby boom sólo en EE.UU.

Si estás interesado en los efectos de la demografía en los mercados financieros, os recordamos este otro post en nuestro grupo en Unience