"La tercera ola de deflación ha terminado"
Las economías desarrolladas han resistido bien la última ola de
deflación emanada de las economías emergentes, cuando el shock
combinado de volúmenes y precios deprimió el comercio y la producción
mundiales, según la visión de Dominic Rossi, director mundial
de inversiones de renta variable de Fidelity International.
Rossi nos explica en este comentario por qué "esta tercera
ola de deflación (que siguió a la crisis financiera de 2008-9 y a la
crisis de la deuda soberana europea de 2011-12) ha terminado,
igual que el periodo de apreciación de dólar que endureció las
condiciones financieras". De hecho, considera que la fortaleza
del dólar ha actuado en última instancia como catalizadora de la
"muy necesaria" coordinación entre bancos centrales que está
suavizando las condiciones financieras.
Os dejamos con su análisis:
"En los últimos meses, las medidas de los bancos centrales suscitaron críticas justificadas procedentes de muchos sectores. He sostenido anteriormente que estábamos en una situación en la que los errores de comunicación contribuían innecesariamente al endurecimiento de las condiciones financieras y a la volatilidad del mercado de renta variable.
Específicamente, consideraba que la Reserva Federal
(Fed) estadounidense era demasiado vehemente al señalar que los
mercados monetarios subestimaban las subidas de tipos de interés en 2016.
La fortaleza del dólar estadounidense ha sido la principal vía
para el endurecimiento de las condiciones financieras mundiales en los
últimos años. Como los precios de los mercados financieros y de
materias primas se expresan en dólares, el movimiento alcista del
dólar significó que el valor de esos mismos activos cotizados en
dólares más fuertes tenía que caer.
Ahora, los motivos de la apreciación del dólar son muchos, y no es
algo que pueda atribuirse exclusivamente a la Fed pero, puesto que
solo la Fed puede imprimir dólares, sí tiene la responsabilidad última
de asegurar que la moneda no
se convierte en una limitación para
la actividad.
Lamentablemente, mientras el dólar seguía apreciándose
atravesamos por un periodo difícil cuando los bancos centrales se
centraron en sus propias agendas nacionales. Eso fue un error.
Afortunadamente, ahora asistimos al claro reconocimiento de que
la consecuencia de las actuaciones independientes fue un nivel del
dólar que amenazaba
la estabilidad financiera.
Las medidas recientes de los bancos centrales apuntan a un nivel de
coordinación en relación con las divisas mucho mayor que el observado
desde hace algún tiempo. Si bien no estamos hablando de algo similar a
los acuerdos formales Plaza o Louvre de la década de 1980, ahora
parece que los principales bancos centrales reconocen que nadie saldrá
beneficiado si el dólar sigue apreciándose.
El Banco Popular de China (BPC) ha dejado claro que el yuan no
se va a devaluar y su actuación en los mercados de divisas sin duda
apoya esa postura. En Europa, la naturaleza de la expansión del
programa de QE del Banco Central Europeo sugiere que Mario Draghi se
está absteniendo de utilizar el canal de la divisa. Está claro
que le
preocupa que la postura de relajación y el movimiento hacia unos
tipos negativos se
consideren como una oportunidad para abrir posiciones cortas en
el euro. En
consecuencia, utilizó deliberadamente la conferencia de prensa
para afirmar que "no
habrá más recortes" de tipos. Esta afirmación tuvo el
efecto deseado de dar la vuelta a la
debilidad del euro.
Por otra parte, la Fed tuvo que retroceder desde su posición
excesivamente enérgica en relación con la senda de tipos de interés
que había expuesto en diciembre. La posición revisada (pasando de
cuatro a dos alzas de tipos durante este año natural, como se puede
ver en el gráfico) está en línea con las previsiones del mercado y,
como consecuencia de ello, se ha producido un movimiento a la baja del
dólar.
No creo que la debilidad del dólar tras la reunión de la Fed
sea el inicio de una tendencia de depreciación significativa, pero sí
considero que el periodo de apreciación que hemos presenciado durante
los últimos años (y sobre todo desde mediados de 2014) ha llegado a su
fin.
Esta evolución suaviza inmediatamente las condiciones financieras y permitirá que remita la elevada volatilidad de los mercados financieros".
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