¿Cómo elegir empresas TOP de calidad para invertir? (No son las que piensas) | Finect Talks con Altex AM
¿Qué hace que una empresa sea realmente de calidad? ¿En qué hay que fijarse? ¿Cómo se gestiona el precio cuando la calidad siempre parece cara?
En esta nueva edición de Finect Talks hablamos con Enrique Bailly-Baillière, Director General y CIO de Altex Asset Management, una gestora fundada en 2003 cuyo fondo de empresas de calidad Altex Quality acumula casi ocho años de track record con más de un 12% de rentabilidad anualizada a 5 años (en este 2026 ya llevan un +18%).
Enrique nos explica su proceso de selección, por qué descarta a las grandes tecnológicas a pesar de que muchos las consideran de calidad, y qué nombres menos conocidos tienen ahora mismo en cartera.
Qué es una empresa de calidad (y qué no lo es)
La palabra "calidad" se ha convertido en un cajón de sastre en el mundo de la inversión. Cada gestor la define a su manera, y eso genera confusión. Para Bailly-Baillière, la definición empieza por lo que no debe fallar. Recurre a la analogía del estudiante: una empresa de calidad no es la que saca un diez en todo, sino la que saca notables en todas las asignaturas y no suspende ninguna. "Lo que no puede sacar es un dos o un tres en ninguna asignatura. Eso ya dejaría de ser una empresa de calidad", explica.
En la práctica, eso significa que hay dos descalificadores inmediatos: perder dinero y el exceso de deuda. Una empresa que crece a gran velocidad pero no genera caja o que sustenta su beneficio en un balance muy apalancado no entra en el universo de Altex, por mucho que parezca atractiva sobre el papel.
"Para nosotros calidad es una empresa equilibrada y robusta, que cuando venga una crisis sea capaz de sobrevivir por méritos propios sin depender de los demás", resume. Eso también excluye a los bancos: negocios muy apalancados que ganan márgenes muy ajustados sobre el activo que venden y que sufren mucho en las crisis.
El primer filtro cuantitativo que aplican exige crecimiento por encima de la media del mercado. Pero ese crecimiento tiene que ir acompañado de generación de caja y de un balance ordenado: que los ingresos se conviertan en caja y que esa caja se reinvierta en activos que hagan crecer el negocio en el futuro. "Lo que buscamos es esa cadena de decisiones empresariales que está mirando no solo el crecimiento presente, sino también el crecimiento futuro", detalla.
Un proceso cuantitativo con raíces en ¿el reconocimiento de voz?
El origen profesional de Bailly-Baillière es poco habitual en un gestor de fondos: es ingeniero de telecomunicación y empezó su carrera diseñando sistemas de reconocimiento de voz y de locutor. Esa experiencia ha moldeado profundamente su filosofía de inversión. En los sistemas de reconocimiento de voz, no se busca acertar al 100%, sino trabajar con probabilidades y características que hagan más probable un resultado determinado. "Te acercas a lo más probable", resume.
Esa lógica se traslada directamente a la construcción de cartera. En lugar de enamorarse de una empresa concreta y apostar todo a ella, el proceso de Altex busca construir un conjunto de compañías que, en agregado, garantice los factores de rentabilidad deseados: crecimiento, calidad y momentum.
"A nosotros nos importa más el conjunto que la empresa individual", insiste. Por eso la cartera tiene entre 40 y 50 posiciones, construida desde el resultado global hacia atrás, no desde la selección individual hacia adelante.
El sistema combina dos líneas de análisis: los fundamentales de crecimiento y el momentum de precio. Si cualquiera de los dos falla, la compañía sale. Esto permite una rotación de hasta dos veces el portfolio al año y hace que el precio de entrada sea menos crítico que en estrategias de comprar y mantener, porque siempre hay un mecanismo de salida ordenado antes de que una posición deteriorada haga daño real.
"No estamos comprando compañías pensando que las tenemos que aguantar diez o veinte años. Sabemos que vamos a salir sin perder todo lo ganado con anterioridad", explica.
Por qué no hay 'Apples' ni 'Microsofts' en la cartera
Una de las sorpresas de la cartera del fondo Quality de Altex es la ausencia de los grandes nombres que cualquier inversor asociaría a la calidad: Apple, Microsoft, Alphabet, LVMH. En su lugar aparecen compañías como Celestica, Western Digital, KLA Corp, Ubiquiti o Vertiv. La explicación es estructural y revela un giro secular importante que el proceso de Altex ha detectado antes que muchos.
Las grandes tecnológicas han cambiado de perfil. Antes eran negocios muy ligeros en activos fijos, capaces de generar retornos enormes con muy poco capital. Ahora están inmersas en una carrera por construir infraestructura masiva —centros de datos, hardware, conectividad— que las está haciendo más cíclicas. "Están haciendo que sus activos o su balance sean mucho más cíclicos. Están comprando mucho centro de datos e invirtiendo mucho en hardware", señala Bailly-Baillière. Eso ha ido degradando su posición en el ranking del sistema.
En cambio, las compañías que han ido entrando en cartera son las que se benefician de esa reconstrucción del mundo digital sin asumir el riesgo de ser los grandes constructores. Celestica, empresa canadiense, diseña y gestiona equipos para la cadena de suministro de industrias complejas como la defensa, los centros de datos o la conectividad.
KLA Corp hace el software que optimiza el proceso de fabricación de semiconductores, imprescindible para los fabricantes de chips pero menos cíclica que ellos. Western Digital almacena datos. Ubiquiti lidera las redes inalámbricas domésticas y de empresa. Vertiv suministra sistemas de gestión de energía para centros de datos.
"Son empresas que no son las obvias porque no son las hiperescalares, pero sí que se están beneficiando de toda la reconstrucción de los centros de datos y de la conectividad en el mundo", resume.
Este cambio también explica el giro geográfico de la cartera: al rotar desde el mundo software —dominado por empresas americanas— hacia el mundo hardware e industrial, ha aumentado la exposición a Europa, donde la competitividad industrial es mayor. No por una visión macro sobre Estados Unidos o Europa, sino como consecuencia natural de seguir los fundamentales y el momentum allí donde están.
Qué aporta la gestión activa frente a un ETF de Quality
La pregunta es inevitable: si hay ETFs que replican factores de calidad con comisiones bajas, ¿para qué pagar gestión activa? La respuesta de Bailly-Baillière no es solo defensiva, sino que señala una debilidad estructural de los índices de factor. Los ETFs, aunque lleven el apellido "Quality", tienen un sesgo hacia las compañías de mayor capitalización del índice subyacente —es decir, hacia las mismas megas que Altex lleva tiempo reduciendo—.
"Siempre van a tener una sobreponderación a las compañías más grandes del índice", señala. Y si se mira el comportamiento histórico del top 5 del S&P 500 a lo largo de cien años, ese grupo no supera al conjunto del índice salvo en periodos concretos de revolución industrial, que pueden ser largos pero tienen fecha de caducidad.
La gestión activa de Altex aporta dos cosas que un ETF no puede dar: más exposición a crecimiento y momentum fuera del núcleo de los grandes índices, y la capacidad de aprovechar los mercados bajistas a través de un sistema de coberturas. En caídas fuertes, posiciones cortas sobre futuros del S&P 500 y el Nasdaq generan caja que luego se reinvierte en las acciones con mejor momentum relativo. "No buscamos proteger la caída de las acciones, buscamos aprovechar la oportunidad de la caída global del mercado para capturar caja y reinvertir esa caja en acciones que esperamos que reboten más fuerte que el mercado", detalla.
Además, en el Finect Talks de esta semana...
Antes de la entrevista, en la sección de El Corrillo, Alicia y Antonio repasan lo más destacado publicado esta semana en Finect.com: la visión de JPMorgan AM sobre la oportunidad histórica en EEUU, las apuestas de BNY Investments en infraestructuras, value y dividendos, por qué Fidelity ve oportunidades en los mercados emergentes y el análisis de La Financière sobre el impacto del conflicto en la economía global.
Después, en la sección Largoplacistas, en colaboración con Crescenta, Ramiro Iglesias explica cómo funciona el mercado de secundarios del private equity: qué son los LP stakes y los GP stakes, cómo se consiguen descuentos de entre el 15 y el 20%, y cómo tienen integrado este tipo de operaciones en su oferta.
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Este contenido se ha elaborado bajo un criterio editorial y no constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos. Las rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.