Este martes, tuvieron lugar diversas votaciones en la Cámara de los Comunes británica. El objetivo de las votaciones era fijar una posible vía en la que avanzar en las negociaciones de la salida de la Unión Europea (UE) que pudiera reunir el apoyo de una mayoría de diputados. Las conclusiones fueron las siguientes:  

Existe una mayoría de diputados contraria a una salida sin acuerdo. La enmienda en la que «se rechaza abandonar la UE sin acuerdo» planteada por la conservadora Caroline Spelman recibió un respaldo ajustado de la Cámara: 318 votos a favor y 310 votos en contra. Aunque se trata de un texto legalmente no vinculante y que, por tanto, no descarta directamente una salida sin acuerdo, es signo evidente de la intención de los Comunes y demostración de que, en caso de que la primera ministra avance hacia una salida sin acuerdo, el proceso podría detenerse con la revocación del Artículo 50 o una moción de censura, si resultara necesario. Cabe destacar que, aunque el resultado de la votación no parezca evidenciar que una salida sin acuerdo cuenta con un margen de apoyo amplio, muchos más diputados no quieren que no haya acuerdo, pero perciben que descartar en este momento la amenaza de abandonar la UE sin acuerdo debilita la posición negociadora de la primera ministra. Suponemos que solo unos 100 diputados conservadores están realmente a favor de una salida sin acuerdo, lo cual supone una pequeña parte de una cámara con 650 representantes.

La enmienda planteada por la laborista Yvette Cooper suponía una forma más contundente y potencialmente vinculante a efectos legales de evitar una salida sin acuerdo, pues comprometía a solicitar una prórroga del Artículo 50 en una fecha concreta. Esta enmienda fue rechazada. Presumiblemente, una mayoría de diputados percibió que fijar un límite temporal a su capacidad de alcanzar un acuerdo empeoraría la posición negociadora de la primera ministra.

Existe una mayoría de diputados que apoyaría el acuerdo de la primera ministra si consigue renegociar la salvaguarda que evite una frontera física en Irlanda del Norte. Recordemos que el acuerdo de la primera ministra se divide en dos partes: la primera constituye un acuerdo de salida legalmente vinculante que abarca un acuerdo económico y otro sobre la salvaguarda que evite una frontera física en Irlanda del Norte con vista a una asociación económica en el futuro, con base en un acuerdo aduanero para el Reino Unido y una mayor aproximación para Irlanda del Norte; la segunda parte del acuerdo consiste en una aspiración legalmente no vinculante para alcanzar un acuerdo integral de libre comercio, que descartaría la necesidad de recurrir a la salvaguarda que evite una frontera física en Irlanda del Norte. A algunos diputados les preocupa que, una vez ratificado el acuerdo de salida, los negociadores de la UE apenas perciban incentivos para avanzar hacia el acuerdo de libre comercio y se limiten a la salvaguarda que evite una frontera física en Irlanda del Norte. El Partido Unionista Democrático (DUP), que sostiene el gobierno en minoría de la primera ministra, no aprueba un tratamiento diferenciado para Irlanda del Norte con respecto al resto del Reino Unido.

La redacción de esta enmienda, presentada por el conservador Graham Brady, resulta vaga. Establece que la Cámara «exigiría que la salvaguarda que evite una frontera física en Irlanda del Norte se sustituya por “mecanismos alternativos” y apoyaría el acuerdo de salida “con supeditación a este cambio”». Fue aprobada por 317 votos a favor y 301 votos en contra.

El martes conocimos que un grupo de prominentes diputados conservadores partidarios de abandonar la UE y de permanecer en ella estaban aproximando sus posturas en torno al plan Malthouse, que debe su nombre al ministro de vivienda, Kit Malthouse. En este momento, se desconocen las características exactas de este plan. Sin embargo, creemos que existen cuatro «mecanismos alternativos» posibles: 

- Un límite temporal para la salvaguarda que evite una frontera física en Irlanda del Norte;  

- Un compromiso para evaluar el uso de soluciones tecnológicas para crear una frontera invisible en la isla de Irlanda (el escollo es que dicha tecnología aún no existe);

- Sustituir la salvaguarda que evite una frontera física en Irlanda del Norte por una «salida sin acuerdo gestionada» o una medida definitiva alternativa como un acuerdo de libre comercio con Canadá;

- Una forma de proceder más radical sería prorrogar el proceso de negociación (y, por tanto, el Artículo 50) para avanzar en el acuerdo definitivo, lo cual, por tanto, haría irrelevante la cuestión de la salvaguarda que evite una frontera física en Irlanda del Norte. Puede que se trate de la manera más probable de garantizar que los negociadores de ambas partes permanezcan centrados en avanzar rápidamente hacia un acuerdo comercial definitivo y, por tanto, más beneficiosa para la confianza de las empresas de ambas partes. El inconveniente para la UE es que el Reino Unido no se comprometería con el acuerdo económico en este momento, pero la ventaja sería que, durante las negociaciones, el Reino Unido continuaría realizando aportaciones económicas. 

Para que resulte aceptable para los diputados del Reino Unido, cualquier modificación debería resultar legalmente vinculante. Existe, por tanto, la duda de sobre si la UE está dispuesta a reformular el acuerdo de salida; en caso negativo, la duda radicaría en si un intercambio de cartas podría tener peso legal.

 

¿Aceptará la UE?

 

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, no tardó en afirmar que el acuerdo de salida no está abierto a renegociación. Sin embargo, como sucede con todo —y la salida del Reino Unido de la UE no iba a ser menos—, es importante recordar que no siempre la primera opción es la definitiva. Alcanzar un acuerdo para contribuir a que la primera ministra consiga un acuerdo favorable podría —en los próximos días— parecer preferible a la arriesgada situación política actual que está afectando a la confianza de las empresas de ambos lados del Canal de la Mancha. La primera ministra tiene actualmente fijado el 13 de febrero como la fecha en que le gustaría volver a someter un acuerdo a votación en la Cámara de los Comunes.

 

Repercusiones para el mercado

 

Nuestra perspectiva sigue siendo la misma: que las realidades de los lazos económicos entre la UE y el Reino Unido y la necesidad de evitar la instalación de una frontera física en la isla de Irlanda terminarán traduciéndose en un acuerdo que constituirá una salida de la UE relativamente moderada y que la ausencia de acuerdo es poco probable. La libra esterlina ya ha evolucionado al alza, en línea con nuestras expectativas, por lo que el potencial alcista podría ser limitado en las próximas semanas; seguirá existiendo una volatilidad considerable en torno a esta tendencia mientras persistan los riesgos en la negociación. Sin embargo, el punto clave que se confirmó ayer por la tarde es que no existe una mayoría parlamentaria a favor de una salida sin acuerdo.

 

Karen Ward, Estratega jefe de mercados EMEA

 

 

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