En un intento de sacar a la mayor economía Escandinavia de un periodo de malestar económico, el banco central de Suecia, el Riksbank, se aventuró en un territorio desconocido cuando la semana pasada recortó su tipo de interés a cero.

Durante el año pasado, la inflación ha sorprendido consistentemente a la baja comparada con las estimaciones del banco central y de los analistas. Además, la inflación subyacente se espera que continúe por debajo del nivel del 2% durante un año más.

Esta semana se publican dos datos clave de Suecia: el PMI de octubre y la producción industrial de septiembre. Después de alcanzar su nivel más alto post-crisis, el PMI manufacturero de Suecia tocó un mínimo de 43,1 en octubre de 2012 y ha continuado avanzando lentamente desde entonces.

Si los números manufactureros y de producción no empiezan a sorprender pronto al alza, las autoridades monetarias tendrán que considerar medidas adicionales.