Publicado en el blog Market Insights

Karen Ward, jefa de estrategia de mercado para Reino Unido y Europa de JPMorgan Asset Management explica qué ha ocurrido estos días con los vaivenes del mercado. ¿Volatilidad en febrero? Ward responde.

Tras una ausencia de noticias negativas durante gran parte de los dos últimos años, los analistas han aprovechado la oportunidad que les ha brindado la volatilidad esta semana. Los más temperamentales han dado por buena la historia de que la inflación ha regresado y que los bancos centrales están detrás de la curva; dado que los bancos centrales se esfuerzan por recuperar el control, los tipos de interés subirán con fuerza, poniendo fin tanto a la recuperación como al repunte de las acciones. 

Analicemos cada uno de los componentes de esta historia.

En primer lugar, ¿la inflación ha regresado? Los beneficios medios de la última semana en EEUU avanzaron un 0,3% hasta el 2,9%. Dado que la tasa de desempleo se encuentra en sus niveles mínimos en varias décadas, cabe esperar cierta recuperación de crecimiento de los salarios para este año.  Por supuesto, la inflación es como el dulce: un poco es beneficioso, pero no en exceso. El alcance del repunte fue notable, aunque hay algunos espacios en blanco en este volumen, dado que el sueldo medio de algunos trabajadores se vio significativamente afectado por la ola de frío de enero. Y los demás datos de inflación de la última semana no eran ni mucho menos aterradores.

El deflactor PCE de EEUU cayó hasta el 1,7%, muy por debajo del objetivo de la Reserva Federal del 2%. En la eurozona, la inflación cedió en enero hasta el 1,3%, por debajo de las expectativas del mercado. Los precios de las materias primas globales —a menudo el parámetro que mejor indica el sobrecalentamiento de la economía mundial — también ha caído en las últimas semanas. Las pruebas de que la inflación ha regresado no son convincentes en este momento. 

En segundo lugar, ¿la subida de los tipos de interés provocará una caída de las acciones? Es fácil entender por qué preocupa tanto el endurecimiento de la política monetaria de los bancos centrales, dado que en el momento en que estos inyectaron liquidez, los mercados repuntaron con fuerza. Sin embargo, hay que recordar que las economías crecen debido a dos fuerzas. Existen fuerzas orgánicas naturales en la economía: empresas y hogares que confían en el futuro, que quieren gastar e invertir. También están los factores de estímulo artificiales, como son la política fiscal y monetaria. 

Yo funciono de forma muy similar. Los días que he dormido muy bien y he ido al gimnasio por la mañana, soy muy productiva. Por el contrario, tras una noche en la que tomé una copa de vino o en la que mis hijos se han levantado por la noche, necesito un café doble para aguantar la jornada. 

Los bancos centrales pueden soltar el acelerador

Desde 2008 los bancos centrales se han enfrentado a la más poderosa de las resacas. La inyección de cafeína tenía que ser mucho mayor y sostenida durante mucho más tiempo, con el fin de mantener la actividad. Pero las economías ya están descansadas. Los hogares y las empresas confían más en el futuro. Ya no necesitan tanto estímulo. Los bancos centrales pueden soltar el acelerador sin poner en peligro el crecimiento ni a los mercados. Cabe recordar que en los últimos quince años ha habido diez episodios en los que las tires a 10 años de EEUU subieron unos 50 pb y el 90% del tiempo la renta variable generó  rentabilidades positivas. 

En general, no estamos convencidos de que las recientes fluctuaciones representen un importe cambo en la dirección de la economía o del mercado. Se trata más bien de una sacudida normal producida por algunos reajustes de las carteras y recogidas de beneficios, tras un arranque de año particularmente sólido. En efecto, es normal que exista cierta volatilidad en el mercado; desde 1980, la caída intra-anual media del S&P 500 ha sido del 13,8%, mientras que las rentabilidades anuales fueron positivas en 29 de estos 38 años naturales. 

A menos que crea que la inflación va a regresar realmente de forma significativa, entonces deberá confiar en que los bancos centrales soltarán el acelerador, pero sin tocar el freno absoluto. En ese caso, las perspectivas para los activos de riesgo siguen siendo positivas. 

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