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¿La demanda de petróleo ha alcanzado su límite?

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Las fuentes de energía alternativas a los combustibles fósiles existen desde hace muchos años. Los países de todo el mundo están aprovechando la fuerza del viento, el sol y las mareas para reducir su dependencia de los combustibles fósiles como el petróleo.

Sin embargo, la transición hacia energías renovables se está acelerando rápidamente, impulsada por una serie de factores. En primer lugar, ya no se puede seguir ignorando el cambio climático y la voluntad política (en la mayoría de los países) está por fin presente para hacer frente a los desafíos derivados de este fenómeno; en segundo lugar, la energía renovable es igual de barata que los combustibles fósiles; y, por último, los consumidores están presionando para que se lleve a cabo esta transición. Muestra de ello es la creciente demanda de vehículos eléctricos, por ejemplo.

Y parece que esta opinión es compartida por el gigante de la energía BP, que recientemente ha afirmado que la energía renovable está creciendo ahora más rápido que cualquier otro combustible en la historia y que la demanda de petróleo puede haber llegado ya a su punto máximo. 

En este sentido, BP ha analizado recientemente los tres escenarios más probables para el desarrollo del sector del petróleo y el gas para los próximos 30 años. En ellos, la demanda de energía en todo el mundo sigue creciendo, por lo menos durante parte del período hasta 2050, pero con un mayor peso de las energías renovables, que compensan el papel cada vez menor de los combustibles fósiles, junto con el aumento del rol de la electricidad.

Curiosamente, en los tres escenarios pronostica que la demanda de petróleo disminuirá en los próximos 30 años: 

- En su escenario "sin cambios", se prevé que la demanda se reduzca un 10% para 2050.
- En el escenario "de cambio rápido", prevé que la demanda será un 55% inferior.
- En el escenario "cero neto", el más agresivo, la demanda podría ser un 80% más baja.

En su escenario más positivo ("business as usual"), la demanda de petróleo se estabiliza a principios de la década de 2020. Sin embargo, en los dos últimos escenarios ésta nunca se recupera totalmente del descenso causado por la disrupción del Covid-19.

En este contexto hemos entrevistado a Mark Lacey, gestor de fondos de Schroders especializado en la transición energética. 
¿Qué previsión hace vuestro equipo sobre la evolución de la demanda del petróleo?

“En nuestra opinión, las afirmaciones de BP de que se está alcanzando el pico en este momento son un poco dramáticas, pero dado que encajan con su nueva estrategia de alcanzar el cero neto para 2050, no nos sorprenden.

En nuestro caso, prevemos que el pico de la demanda de petróleo se sitúe entre 2025 y 2030. El momento exacto depende de lo bien que se recupere la economía mundial de la pandemia de Covid-19, de la vuelta al uso del avión como medio de transporte, tanto de negocios como de placer, y de la rapidez con que se adopten los vehículos eléctricos”.

¿Estamos ante un cambio de tendencia?
“La demanda de tecnologías de energía limpia está demostrando ser notablemente sólida, ya que los consumidores tratan de reducir su huella de carbono. El aumento de las ventas de vehículos eléctricos está impulsando el paso del petróleo a la electricidad, una tendencia que sólo se acelerará a medida que nos acerquemos a los plazos para la eliminación gradual de los motores de combustión interna en países clave. Las empresas de todo el mundo también están siendo cada vez más ambiciosas en sus compromisos por descarbonizar sus operaciones, lo que probablemente actuará como catalizador en toda la cadena de suministro.”

“Además de los compromisos de los gobiernos y las empresas, y de la modificación de los hábitos de consumo y demanda, cabe señalar que hay otro factor importante que ayuda a impulsar la transición energética y este es el  coste. Según Bloomberg New Energy Finance, la energía solar fotovoltaica o la eólica terrestre son actualmente las fuentes más baratas de nueva generación de energía en países que representan dos tercios de la población mundial y el 85% de la demanda de electricidad. Esta tendencia, que está siendo impulsada por la mejora de la eficiencia de la tecnología, así como por la disminución de los costes, sigue impulsando la inversión en energías renovables", añade. 

¿Cómo podemos aprovechar las oportunidades derivadas de esta transición?
“Para lograr los objetivos en materia de acción climática, habrá que crear una economía baja en carbono.  Esto va a suponer una transformación radical en nuestra forma de producir, distribuir y consumir energía. De hecho, habrá que invertir 120 billones de dólares en el sector de las energías renovables antes de 2050 para lograr los objetivos acordados en París. Esta inversión brindará importantes oportunidades a las empresas para generar un elevado incremento del beneficio real, que se traducirá en mayor valor para los accionistas y en oportunidades significativas para los inversores”.

“Para capturar estas oportunidades en Schroders contamos con el Schroder ISF* Global Energy Transition, un fondo de alta convicción que invierte entre 30 y 50 empresas de regiones y sectores diversos cuyo objetivo es lograr un incremento sostenible del capital a largo plazo", afirma el gestor de fondos de Schroders Mark Lacey
*Schroder International Selection Fund se denomina Schroder ISF en este document.

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