Hace un par de semanas, el Consejo Europeo llegó a un acuerdo que parecía traer euro aire fresco para los países europeos que peor lo están pasando ahora mismo, España e Italia. 

Pocos días después, y por sorpresa, Finlandia hizo saltar las alarmas sobre la seriedad del pacto. Daban marcha atrás en uno de los acuerdos a los que se había llegado. Dijo aquello de que preferían salir del euro antes que pagar la deuda de otros.

El mensaje tiene sentido, todo el del mundo. A mí tampoco me gustaría cargar con la deuda de otros. Si viene ahora un caballero por la calle y me ofrece cargar con su hipoteca, que él no puede, le diría probablemente que no, que no se hubiera endeudado.

Peeeero, el asunto aquí no es exactamente el mismo. Resulta que lo que ocurra con la deuda de Italia o España sí afecta a lo que pasa con la deuda de estos otros países. Si los países del Sur impagan o se rompe el euro, estas naciones del norte sufrirán duras consecuencias también.

Y si lo saben, ¿a qué viene este doble lenguaje? ¿Por qué tensar tanto la cuerda? La respuesta puede estar en el mercado de bonos, en el efecto que está teniendo todo este lío en el coste al que se financian estos países

Como los inversores, ante las dudas generales, buscan refugios seguros, se van a la deuda de estos países, que en teorías son los que tienen más probabilidades de devolverles el dinero, aunque sea a costa de mínimas rentabilidades en sus inversiones, como un 1,4% a 10 años. 

O incluso pagando a estos países por prestarles dinero, como sucede hoy con Holanda, donde su bono a 2 años ya cotiza a rendimientos negativos.

Veamos, sin que estos países hayan cambiado demasiado sus finanzas a mejor durante los últimos meses, sus costes de financiación se han desplomado, como se puede ver en este gráfico que recoge la variación en el último año del rendimiento del bono a 10 años

Mientras en España e Italia se dispara, en países como Holanda, Finlandia o Alemania no deja de bajar y cae a mínimos. Es decir, que gracias a las dificultades de España e Italia, obtienen dinero más barato.


 

 

No digo yo que tensen la cuerda para mantener esta situación, pero sí que es un i ncentivo muy goloso para intentar tomarse las cosas con mucha calma. La pregunta es... ¿Soltarán la cuerda definitivamente cuando empiece a desgarrarse?