Se confirma que España pedirá esta tarde el rescate para sus bancos a Bruselas y que se nos aceptará. No nos quedaba otra. Hemos tenido demasiado tiempo para aplicarnos nosotros mismos la medicina, pero hemos preferido seguir viviendo en la inopia. Nos habíamos quedado sin dinero y sin crédito.

Con el rescate, bajaremos de piso por fin. Nos daremos cuenta de que vivimos en el sótano y no en el ático. Lo pasaremos mal, sí, pero nos enteraremos de la verdad. Veremos las mentiras que nos han estado contando durante los últimos lustros dirigentes de uno y otro partido político, los 'cajeros' de uno y otro color. La verdad duele, pero cura.

Lo que hoy se rescata no son los bancos, no. Lo que hoy se rescata son las cajas, las fusiones insensatas de entidades quebradas con entidades todavía más quebradas, que ahora han sido convertidas formalmente a bancos, pero donde siguen mandando los mismos

Sí, esas entidades que daban un préstamo, pasando por alto el análisis de riesgos, para financiar los delirios de grandeza política o simplemente cubrir el deseo de supervivencia, la reelección en las próximas votaciones. O un retiro apacible, controlando nubes, mientras el país se desmorona.

Lo que se rescata no es el capitalismo salvaje, casi todo lo contrario. Las cajas eran fundaciones "sin ánimo de lucro". Las cajas, en teoría, destinaban un buen porcentaje de los beneficios a obra social. En este caso, en teoría, los beneficios de las entidades 'sí se socializaban', no sólo las pérdidas".

Lo que se rescata no es la avaricia sin límite de los accionistas. Es el tejemenaje. Es el ' vamos a hacer un aeropuerto por aquí para que parezca que somos la mejor comunidad' y así me aseguro la reelección; es el 'vamos a plagar de urbanizaciones a la última el extrarradio de nuestras ciudades'; es la recalificación del suelo para ese amiguete constructor, que tanto nos ha ayudado..."

Lo que se rescata hoy no son unos señores regordetes con bigote fumando un puro, sino unos señores a los que has visto sonriendo en un poster en las calles de tu pueblo o ciudad. Algunos, a los que les ha costado horrores dimitir, incluso han sido presidentes de una Generalitat antes que cajeros.

En el rescate de hoy también van unos señores a los que has visto por las calles de tu ciudad, pero estos iban gritando lemas contra los bancos y el capital, tras una pancarta en una manifestación. Unos señores que al mismo tiempo han estado cobrando sustanciosas retribuciones en los consejos de administración de nuestras queridas cajas. "Oye, tu, pero el dinero no me lo quedaba yo, iba para el sindicato". Pues eso...

Lo que hoy se rescata también es el Banco de España. Esa institución que tanta autoridad se había ganado y que nos la cargamos poniendo a políticos, a un militante del partido en el Gobierno, al frente. "Que esté todo bajo control, no vaya a ser de que pongamos a un independiente y se entere la gente de cómo está el país antes de las próximas elecciones".

Lo que hoy se rescata, y esto es lo peor, es lo que vemos todos los días un montón de minutos en televisión, en los telediarios, en los periódicos. Lo que hoy se rescata es lo que se ve de España, lo que ven nuestros hijos, lo que ven los chavales cuando van a la universidad. Lo que les desmotiva a ser mejores ciudadanos. 

Hasta aquí nos han traído, con nuestros votos y nuestra indiferencia. Hasta aquí nos hemos traído. Estamos en la mitad del rio y además no hemos aprendido a nadar. Cojamos el flotador y a empezar de cero. Sin olvidar la lección.