Reposados los resultados de las elecciones de ayer, leídas numerosas columnas de opinión, escuchadas todas las declaraciones de partidos políticos...  Sólo me queda una conclusión: nadie tiene ni la más remota idea de lo que va a ocurrir con el Gobierno de España en los próximos meses. Y esta es la peor noticia posible.

Esto no es bueno. De hecho, desde mi punto de vista, estamos ante uno de los peores escenarios, si no el peor, más negativo incluso que la victoria de las opciones  más contrarias a los mercados. ¿Por qué? Porque ante el vacío de poder que vamos a tener durante un buen tiempo, plena incertidumbre, estoy convencido de que vamos a ver mucho ruido que no beneficia en nada a la inversión.

Vamos a tener meses y meses de negociaciones, lo que supone un buen tiempo sin 'gobierno' real. Pero es que, además, pase lo que pase en las conversaciones, de esas rondas de conversaciones saldrá un gobierno débil e inestable, sea cuál sea el resultado de la investidura.  Incertidumbre y debilidad en la toma de decisiones, lo menos que uno quiere como inversor.

De hecho, lo expresa de un modo muy claro Fabio Riccelli, el gestor del mayor fondo de bolsa española FF Iberia Fund, en el grupo de Fidelity: "Esto es negativo para el mercado español pues los inversores podrían decidir permanecer al margen hasta que se clarifique la situación, y no se avanzará en el frente de las reformas hasta que se forme gobierno".

 

Y más cuando los temas objeto de debate son tan serios, como una reforma de la Constitución, un posible referendum de indepencia o leyes tan importantes para la inversion extranjera como la reforma laboral. Sobre todo, cuando el ambiente político está tan enrarecido como en la actualidad. La palabra "inestabilidad" en la portada del Financial Times pesa...

 


De momento, la reacción del Ibex ha sido una caída gruesa, pero no alarmista. El índice retrocede cerca de un 2,5%, con castigo al sector financiero y los sectores más dependientes del sector público. Pero ojo, esto sucede en una sesión donde el resto de Europa está en positivo. Si los mercados cayeran, veríamos unas cifras mucho más preocupantes. 

Aunque el hecho de que el resto de bolsas del continente no caigan también es significativo de que el mercado no le está dando una importancia excesiva en clave economía europea. La sensación de que, si se tuerce demasiado la situación, desde Bruselas se forzará para encontrar una solución, aunque sea del tipo tecnócrata que apunta @juanignacio.crespo en su análisis de hoy.

En fin, el perdedor de las elecciones de ayer está claro: la confianza en la economía española, especialmente por parte del inversor internacional, con todo lo que ello conlleva. Como decía ayer, menos mal que el presupuesto de 2016 está aprobado...